Saga Dynastia: Lazos De Sangre. - Capítulo 4
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- Capítulo 4 - 4 El Príncipe y El Oriental
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4: El Príncipe y El Oriental 4: El Príncipe y El Oriental Poco antes del combate con Karl, otro niño recluta se encontraba en su círculo, levantándose del suelo tosiendo después de un combate.
Era delgado, bastante de hecho, su cabello era de color castaño al igual que sus ojos, con pómulos marcados.
Paso su mano por sus labios limpiando la sangre que salía de su labio roto.
Había quedado solo pues su oponente ya se había apartado, solo su instructor estaba ahí esperando que se levantase con los brazos cruzados, el pequeño no levanto la mirada del suelo con las manos en las rodillas mientras caían gotas de sudor al suelo, su ropa, la cual era una simple camisa gris y un pantalón marrón, así como todos aquellos reclutas, estaba cubierta de tierra, pero podía sentir la decepción con la que su superior lo observaba, y con un suspiro hablo con voz grave y reflexiva.
–Deberíamos motivarlos a seguir adelante, pero creo que tus padres cometieron un error enviándote aquí.
El niño sentía que no tenía fuerzas, se preguntaba que hacía ahí, que quizás el instructor tenía razón.
Con impotencia, apretó los puños y golpeo el suelo con una mano.
Entonces una sombra apareció en el suelo, la mira un momento y después levanto la cabeza.
Era Kristian, calmado, esta vez miraba con compasión, con una sonrisa suave dibujada en su rostro.
El pequeño se coloco erguido, mirando a los ojos verdes del joven Finlandés.
–Creo que debes cambiar tu estrategia de combate –Dijo Kristian– Intentar otra cosa… quizás ser más rápido?
–Rápido?
–La voz del niño era aguda, cualquiera que solo escuchara su voz pensaría que es una niña– De que me sirve… si… no tengo fuerza para golpear… –Desarrollaras fuerza a medida que pase el tiempo, apenas hemos iniciado el entrenamiento, quizás no tengas la misma fuerza que nosotros, pero al ser rápido y dar golpes precisos, no tendrás que depender de tu fuerza.
Adelante, pongámoslo a prueba.
El iniciado asintió, y se limpió un poco, tomando su espada del suelo y preparándose para pelear.
Kristian no lo dejo sostener esa espada, ya que era de dos manos, le dio una más corta, de una sola mano, al tiempo que él tomaba otra igual.
–Como te llamas?
–Caleb!
Me llamo Caleb.
–Tu nombre no parece de por aquí…
Suenas más oriental…
Capadocio?
–Kristian sonrió– Bien, veremos si las historias son ciertas.
Caleb asintió, preparándose para el combate.
Kristian tomo la espada con solo una mano, en guardia, con el brazo extendido hacia abajo y la espada apuntando hacia Caleb.
Este último tomo aire y lanzo el primer ataque de corte hacia Kristian, dirigido hacia su brazo, fue rápido, pero Kristian lo detuvo.
Caleb, algo frustrado, lanzo otros ataques y estocadas, pero fueron bloqueadas por Kristian y este respondió con una cachetada a puño cerrado, usando la parte de arriba de su puño de la mano izquierda, después de desviar una última estocada.
–Usa tu cuerpo, muévete con tus ataques, si te quedas quieto, te vuelves presa fácil.
El capadocio asintió acariciando su mejilla por el golpe, para luego posicionarse nuevamente en guardia.
Esta vez, se calmó, analizo la situación y visualizo la guardia de Kristian.
Era fuerte, difícil de atinar un golpe, pero se dio cuenta de que probablemente, él era el que tenía mayor resistencia.
En poco tiempo paso a estar completamente a la ofensiva, lanzando todos sus ataques, todos los que se le ocurría.
El choque de ambas espadas resonaba por todo el lugar, mezclándose con el resto de sonidos de aquel espacio donde se realizaban los duelos.
Kristian sonrió, Caleb llego a pensar que tendría una oportunidad, el instructor levanto las cejas sorprendido por lo que estaba viendo.
La emoción fue efímera.
Kristian empezó a ir enserio.
Luego de un bloqueo al ataque de Caleb, siguió un pequeño duelo de fuerza que gano Kristian, empujando al capadocio, haciéndolo tropezar, pero este se incorporó rápidamente, evitando caerse, fijando ambos pies sobre la tierra, dejando a escasos centímetros las plantas de sus pies de la marca del circulo.
Ataques feroces fueron lanzados por el joven rubio, Caleb pudo sentir sus manos entumecerse al bloquearlos, era una fuerza abrumadora, no estaba a su nivel.
Caleb intento lanzar un último ataque en que ambas espadas chocaron, hubo una pequeña pelea de fuerza que termino cuando Kristian hizo girar ambas espadas y desarmar a Caleb al aferrar su arma con la de él, lanzándola hacia un lado, dirigida al instructor, este sin inmutarse la atrapo con su mano.
Caleb quedo desarmado y con la espada de Kristian al cuello.
Un suspiro salió de los labios de Caleb, lleno de frustración, pero Kristian bajo el arma y le asintió sonriendo.
–Muy bien!
Ahora solo debes entrenar en tu velocidad y aumentar tu fuerza –Dijo tomando la espada de Caleb del instructor y dándosela a el– Y con suerte, lograras vencerme a mí y a todos nuestros enemigos.
Los ojos de Caleb se llenaron de determinación y sostuvo su espada, algo tembloroso pues las manos aun las tenia entumecidas por el combate, Kristian puso su mano en el hombro de Caleb.
–Serás un Guardia Blanca.
Palabras de aliento era todo lo que necesitaba el capadocio, el brillo en sus ojos denotaba la ilusión y la determinación que acababa de nacer en el, fue entonces cuando ambos escucharon el escándalo de Karl, intercambiaron miradas y se acercaron a observar.
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