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Saga Elementos - Capítulo 22

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  4. Capítulo 22 - 22 Vigilancia Nocturna Parte 4
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22: Vigilancia Nocturna Parte 4 22: Vigilancia Nocturna Parte 4 Mientras Lucía preparaba una emboscada contra Amelia y su equipo, Amy Simons y sus padres estaban profundamente dormidos, pero la joven se despertaría a las tres de la mañana.

¿La razón?

Había tomado demasiada agua antes de dormir y necesitaba vaciar la vejiga.

La chica fue al baño en silencio para no despertar a sus padres y mientras estaba en el inodoro sintió la primera conexión fría, seguida de diez conexiones cálidas.

Solo estaba a cuatro casas calle arriba de la residencia Anderson, por lo que podía sentir aquellas conexiones con bastante claridad.

Esto la preocupó bastante, por lo que terminó su asunto en el baño, se limpió, lavó las manos y fue a despertar a sus padres.

Llegó a su habitación y encontró una escena que hubiera preferido no ver: una buena parte del cuerpo de su padre estaba fuera de las mantas y podía ver su pecho y piernas velludas.

Sí, ellos solían ir a la piscina cada tanto y Amy había visto a su padre sin camisa antes, pero verlo dormir, y roncar, como un perro panza arriba seguía siendo algo incómodo para ella.

Sacudió ese pensamiento de su cabeza y luego fue con su madre.

Agitó su cuerpo y Laura Simons despertó en pocos segundos.

—¿Amy?

¿Qué sucede?

—dijo mientras despertaba, pero al sentir las conexiones calle abajo entendió todo y comenzó a sacudir a su esposo, quien yacía a su lado profundamente dormido—.

Matthew, ¡Matthew!

—el hombre hizo un sonido como el de un cerdo mientras despertaba.

—Ah, ¿qué?

—dijo atontado—.

¿Qué pasa?

—preguntó, aunque ya sentía las conexiones—.

Es demasiado tarde, vuelvan a dormir.

—¡Papá!

—Matthew solo suspiró y se dio la vuelta, acomodándose mejor en la cama y dispuesto a seguir durmiendo.

—Tranquilas, seguramente no pasa nada —dijo con voz somnolienta—.

Además, es solo un Oscuro y hay como 10 Iluminados aquí.

Para mañana todo estará bien y nadie se enterará de nada.

Ahora, vuelvan a dormir.

Fue entonces que sintieron muchas más conexiones frías, ocho en total, pero había una que destacaba por sobre el resto.

Quien sea que fuera el dueño de dicha conexión estaba al nivel de un Cometa.

Matthew le dedicó una mirada preocupada a su esposa, mirada que pasó al terror puro al sentir una conexión cálida inmensa.

Solo había una persona, del lado de los Iluminados, con una conexión así de fuerte en la ciudad: Amelia.

Sin decir una sola palabra, Matthew se levantó de la cama, sin siquiera molestarse en vestirse.

—Quédense aquí —ordenó el hombre antes de tocar el apagador del cuarto y envolver su cuerpo en electricidad.

Fue así como Matthew Simons se unió a la pelea que, dentro de todo, era bastante silenciosa.

Amelia se había asegurado de no traer a ningún usuario del elemento fuego, al igual que la Oscura frente a ellos.

Sin embargo, Matthew reconoció a la mujer y sintió su cuerpo congelarse.

—Johnson —Lucía hizo una mueca de confusión.

—¿Te conozco?

—preguntó la mujer con desdén.

—Amelia, dame apoyo desde la retaguardia, yo la enfrentaré —anunció el hombre.

Amelia sabía que, aunque fuera contra las reglas, no tenía otra opción más que aceptar la ayuda de Matthew.

La joven no tenía la técnica, ni la experiencia, para enfrentar a un usuario del elemento rayo, mucho menos a alguien como Lucía.

Su única opción era servir como apoyo a alguien que sí pudiera hacerlo y, para su suerte, Matthew no solo parecía conocer a Lucía, sino que también era usuario del elemento rayo y fue un Iluminado antes de que Iván lo expulsara de la Orden, por lo que la técnica y la experiencia la tenía.

Además, por lo que Amelia pudo sentir en ese momento, su poder no era tan diferente al de Lucía.

Claro que era posible que Lucía estuviera conteniendo su fuerza, ocultando su magnitud real, pero con Matthew podían enfrentarla, al menos por ahora.

—De acuerdo, pero trate de mantenerla en el aire.

—Matthew se volvió a ver a Amelia—.

Lo único que podría acabar con ella rápido sería mi aire comprimido, pero mis aliados están detrás de ella.

Si lanzo el ataque ahora, podría cortarle la mano a alguien sin querer.

—Entiendo, trataré de mantenerla en el aire tanto como pueda —sin mediar más palabras, Matthew se lanzó contra Lucía.

La mujer esquivó al hombre y trató de conectarle una patada, pero Matthew logró bloquear el ataque.

Un intenso intercambio de golpes inició; golpes y patadas a gran velocidad comenzaron a volar sin ningún tipo de control aparente; al menos, eso parecía para los ojos de alguien que no se movía a 300 kilómetros por hora.

Todo lo que Amelia podía ver eran las siluetas de Matthew y Lucía, mezcladas con sus movimientos reales.

Una ilusión creada gracias a la gran velocidad a la que se movían y la poca distancia que había entre ambos.

Se separaron y Lucía mantenía su expresión confiada, mientras que Matthew permanecía serio e inmutable.

Volvieron a lanzarse contra el otro, pero esta vez, al encontrarse en medio, hubo un pequeño estallido.

Un flash eléctrico salió de un punto en medio de la trayectoria de ambos.

Matthew y Lucía parecieron pasar de largo, pero al ver la expresión de Lucía, Amelia supo que el ataque tuvo el efecto deseado.

El brazo de Lucía tenía un corte poco profundo que casi llegaba al codo.

Fue superficial, apenas había atravesado las primeras capas de piel, por lo que el sangrado no era grave, pero la expresión de Lucía dejaba claro que no se esperaba este resultado.

Al fijarse mejor en la mano de Matthew, Amelia notó que sus dedos estaban extendidos y formaban una especie de lanza, la cual estaba cubierta de sangre.

Matthew se volvió hacia Lucía y chasqueó la lengua, molesto consigo mismo.

—Fue muy superficial —dijo el hombre.

—Ya me acordé de ti —dijo Lucía volviéndose hacia el hombre—.

La Lanza Relámpago.

—Ya empezó a lucirse —Amelia volteó y se encontró con Laura y Amy Simons.

No tuvo tiempo de preguntar nada porque el intercambio se reanudó.

Esta vez Matthew y Lucía habían corrido hacia las lámparas en las aceras y comenzaron a saltar de izquierda a derecha, tratando de golpear al otro.

Hubo varios estallidos pequeños en la calle, pero el sonido era tan bajo que no había riesgo de despertar a nadie.

No obstante, Laura notó algo que Amelia había pasado por alto: Lucía se movía ligeramente más rápido que Matthew, haciendo que atraparla fuera demasiado complicado para el hombre.

Fue entonces que todos comenzaron a sentir que un choque de frío y calor comenzaba a suceder.

La conexión de Lucía parecía intensificarse, mientras que la de Matthew también.

Al final, la brecha entre ambos fue evidente una vez que los dos dejaron expuesta la verdadera magnitud de su fuerza.

Antes, ambos estaban casi al mismo nivel.

Ahora, la diferencia en su poder había crecido mucho.

Era como comparar al campeón mundial de boxeo con el subcampeón; ambos eran fuertes, pero la diferencia entre ellos se hacía notar.

Y lo peor es que Lucía todavía no parecía estar luchando en serio.

Al notar esto, Amelia supo que Lucía solo estaba jugando.

Matthew también lo sabía y se concentró en tratar de agarrar a Lucía para que Amelia pudiera realizar su ataque antes de que la mujer decidiera ponerse loca.

El hombre continuó golpeando a Lucía, buscando perforar su torso con su mano, pero la mujer lo atrapó en medio del aire, sujetando su mano.

Lucía sonrió.

—Veamos qué tan fuerte eres sin tu preciada lanza —sin embargo, Matthew le devolvió la sonrisa; ambos se habían detenido en medio del aire.

Amelia, Laura y Amy apuntaron a Lucía y dispararon fuego y aire comprimido sin pensarlo dos veces.

La mujer sintió venir el ataque, por lo que pateó a Matthew para tomar impulso y alejarse.

Sin embargo, el aire comprimido de Amelia logró perforar su costado derecho, causándole mucho dolor, sin mencionar que el fuego quemó su mejilla levemente.

La mujer cayó al piso, intentando recuperarse, pero tuvo que esquivar a Matthew, quien planeaba perforarla con su lanza.

«¡Mierda!

Debí romperle la mano cuando lo tenía agarrado», maldijo la mujer en su mente.

Matthew planeaba acercarse para rematarla, pero se detuvo al sentir su conexión intensificarse aún más.

En solo cinco segundos, la conexión de Lucía Johnson pasó a ser tan intensa que hacía ver a Matthew como un gato doméstico al lado de un tigre.

Esto puso a temblar a Amelia y sus aliados, quienes ya habían acabado con todo el equipo de Lucía; solo quedaba la mujer, pero nadie se atrevía a acercarse un milímetro.

No era para menos; las Estrellas poseían conexiones muy fuertes, tanto que incluso si todos los miembros de la Orden decidieran atacarlos, las Estrellas ganarían esa pelea sin ayuda y sin esfuerzo.

Los Cometas, por su lado, tenían conexiones que podían variar, siendo los primeros cinco los más fuertes del grupo y los más poderosos de la Orden por debajo de las Estrellas.

Sentir este nivel en la conexión de Lucía hizo entender a la joven elemental de aire que había subestimado a la mujer.

Antes creía que su conexión estaba a la par del Cometa 10, pensando que el Cometa 9 podría derrotarla sin problemas, pero ahora entendía que solo a partir del Cometa 8 en adelante podrían derrotarla.

No obstante, Lucía estaba herida de gravedad.

El ataque de Amelia le había provocado una hemorragia severa y la tigresa estaba acorralada, pero no vencida.

Aprovechando la confusión e indecisión de sus oponentes, Lucía juntó la poca electricidad que quedaba en su cuerpo y echó a correr.

Se alejó de sus oponentes una buena cantidad de metros antes de parar y sacar su teléfono para escribir un mensaje a su grupo de Telegram.

«Hora del plan B» decía el texto.

A un kilómetro de distancia, se encontraba Gabriel junto a sus compañeros.

Estaban justo arriba de una alcantarilla; para ser más exactos, se encontraban arriba de la tubería principal de todo el vecindario.

La cual daba justo a la calle donde se encontraba Lucía.

Al recibir el mensaje de su compañera, Gabriel supo que debía actuar.

Encendió una bola de fuego a partir de la llama de su encendedor de bolsillo y la hizo descender a la alcantarilla, expandió el fuego y, cuando era lo suficientemente grande, la hizo explotar.

Encendiendo los barriles de gasolina que habían sido preparados anteriormente.

La explosión provocó un mar de fuego que avanzó por toda la alcantarilla, alimentado por el gas metano que había en abundancia en los túneles.

Varios Oscuros repitieron este proceso y pronto, las calles de todo el vecindario estaban temblando, el pavimento se calentaba y las tapas de las alcantarillas salieron volando.

Justo cuando Matthew se recuperó para perseguir a Lucía, pudo sentir el suelo temblar bajo sus pies.

Los Iluminados pensaron que algún usuario del elemento tierra estaba usando sus poderes, pero todos ellos negaron con la cabeza.

Solo pasaron quince segundos desde que se encendió el fuego hasta que Matthew pudo ver las columnas de humo acercarse.

—¡Mierda!

¡Cúbranse todos!

***** Saludos a todos ustedes queridos lectores.

Paso por aquí para agradecerles por todo el apoyo que le han dado al libro.

Por favor, sigan comentando y votando para que el libro siga creciendo.

Espero sigan disfrutando la historia y nos leemos la próxima semana.

😉

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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