Saga Elementos - Capítulo 54
- Inicio
- Todas las novelas
- Saga Elementos
- Capítulo 54 - 54 Primeros Pasos en el Entrenamiento
Tamaño de Fuente
Tipo de Fuente
Color de Fondo
54: Primeros Pasos en el Entrenamiento 54: Primeros Pasos en el Entrenamiento Lucía terminó de recordar lo que había hecho 11 años atrás.
No estaba orgullosa de ello, tampoco sintió placer al matar a Barnes y a Lenny, solo buscaba castigarlos.
La venganza que había desatado sobre ellos no era para ella, era para Rose y todas las víctimas del monstruo conocido como Mateo Barnes.
Desde luego, Lucía pensó si aquello era lo que Rose habría querido.
Sin embargo, Rose no estaba y los culpables de su muerte habían vivido una vida plena e incluso se habían ganado la simpatía de las personas y nadie sabía lo que habían hecho.
En cualquier caso, no importaba lo que Lucía sintió en ese momento, si lo disfrutó o lo odió, nada de eso era importante.
Lo importante en ese momento era encontrar a Jessica.
Quería alejarla de aquella vida o, por lo menos, asegurarse de que los Iluminados cuidarían bien de ella.
Ella sabía que Jessica probablemente la odiaba por haberla traicionado, por eso no la obligaría a nada, pero se aseguraría de que estuviera a salvo.
La puerta de su habitación se abrió y Martha regresó.
Su ropa estaba empapada en sudor y su respiración estaba bastante acelerada.
—Parece que alguien se esforzó hoy —Lucía sonrió mientras la veía.
—Noventa kilos en los brazos, amor —respondió Martha mientras entraba al cuarto.
Suspiró de cansancio y fatiga—.
Necesito una ducha —Lucía estaba totalmente de acuerdo, pues el olor de Martha en ese momento no era muy agradable.
Sin decir más, Martha tomó una toalla y entró al baño para darse una larga y refrescante ducha.
Lucía la vio entrar en silencio.
La idea de seguirla pasó por su mente, pero decidió abstenerse.
Martha estaba agotada, mientras que Lucía no se sentía de ánimos para nada y tener sexo solo para olvidar sus problemas no era la solución; sería lo mismo que usar a Martha para su desahogo y ella no quería eso.
Así no era su relación, contrario a lo que muchos Oscuros pensaban.
Se recostó en la cama para dormir una siesta y tratar de olvidar el peso que descansaba sobre sus hombros.
***** Al día siguiente, Jessica sintió que alguien intentaba levantarla, pero se resistió.
Su cuerpo le decía que apenas eran las 7:00 AM, así que levantarse no era una opción.
Se dio la vuelta y volvió a relajarse.
Amelia ya sabía que esto podía suceder, así que sacó su teléfono, le subió el volumen al máximo, abrió YouTube, buscó la famosa canción de trompeta que se usa en algunas películas para levantar a los militares por la mañana, seleccionó el vídeo y puso el teléfono en el oído de Jessica.
Dos segundos después la trompeta comenzó a sonar en el oído de la joven pelirroja y esta se levantó de un salto.
Estaba claro que no esperaba levantarse de esa forma.
—Buenos días, Roja —Amelia recuperó su teléfono antes de que Jessica lo lanzara por el balcón.
—Amelia, será mejor que duermas con un ojo abierto a partir de hoy —si hay una cosa que Jessica no perdona es que la despierten temprano.
—Puedes vengarte todo lo que quieras, pero levántate ya.
Hoy empieza tu entrenamiento.
De mala gana, Jessica bostezó y fue a bañarse.
Al salir, se vistió con la ropa que había comprado en Missouri antes de viajar a la capital.
Al ver lo que Jessica usaría para entrenar, Amelia sintió que dejaba de respirar.
Jessica solo utilizaba unos shorts que se detenían antes de llegar a sus rodillas y un top sin mangas que dejaba al descubierto su abdomen.
Amelia había visto a otras chicas usar un atuendo similar para entrenar, pero esta era la primera vez que se sonrojaba al ver algo así y, por supuesto, Jessica notó que Amelia se le quedó viendo demasiado.
—¿Tengo algo en la cara?
—preguntó inocentemente mientras se aplicaba desodorante.
Amelia desvió la mirada, buscando calmarse.
—No, no es nada —dijo apresuradamente mientras terminaba de arreglarse; ella también entrenaría ese día por su cuenta.
La reacción de Amelia le pareció curiosa, pero Jessica le restó importancia y terminó de prepararse.
Al salir del cuarto, encontraron a Laura esperando en el pasillo junto a Matthew.
Jordan y Amy no tardaron en salir de su habitación y unirse al grupo.
Lo primero que Jessica pensó es que irían directamente al gimnasio, pero Laura los llevó al comedor.
Había más personas en todo el lugar; la mayoría vestía ropa deportiva.
El grupo eligió una mesa y ordenó el desayuno.
Laura se aseguró de que Jessica escogiera algo equilibrado, con fibra y proteínas, las cuales eran necesarias para darle energía y optimizar el entrenamiento de la joven, además de ayudarla a desarrollar su cuerpo más rápido.
Una vez terminaron de comer, tomaron el ascensor y fueron al gimnasio.
Al llegar al subnivel 4, Matthew y Jordan se separaron de las chicas y fueron a otro lugar.
Jordan ya le había contado a Jessica lo que planeaba hacer y su hermana no se opuso a su decisión.
La madre de Amy llevó a Jessica hasta un lugar donde había tapetes de yoga.
Una vez ahí, comenzó el estiramiento inicial.
Mientras lo hacían, Amelia comenzó a hablar.
—Bueno, antes de que empiecen a golpear los sacos de boxeo, creo que debería explicar cómo funciona el cuerpo de un usuario —al escuchar esto, Jessica miró a Amelia; estaba bastante confundida por las palabras de la peliblanca.
—Pues yo no me siento diferente —respondió Jessica.
—Pronto lo harás —bromeó Amelia—.
Los usuarios obtienen sus poderes de la energía natural, la cual está presente en todo nuestro entorno.
Al ser Elementales, también calificamos como usuarias, así que también aplica para nosotras.
Nuestros cuerpos absorben la energía natural y la expulsan cuando hacemos algo tan sencillo como respirar o al realizar alguna actividad que requiera esfuerzo.
El consumo de esta energía aumenta según el esfuerzo realizado.
Entre más grande sea la conexión de un usuario, más energía puede absorber y… —Más fuerte es, lo capto —Amelia asintió al ver que Jessica lo entendió a la primera.
—Vale, pero también tiene otros beneficios —continuó Amelia—.
La energía natural puede fortalecer nuestros cuerpos rápidamente.
Es decir que, si un no usuario como Jordan tarda tres meses en ganar músculo con entrenamiento, a un usuario como Matthew solo le tomaría la mitad del tiempo obtener los mismos resultados —Jessica levantó una ceja al escuchar esto—.
Sin embargo, entre más intensa sea la conexión de un usuario, menos tiempo necesitará para volverse más fuerte.
Por ejemplo, mi conexión es más intensa que la de Laura; si ambas hiciéramos el mismo entrenamiento por dos meses, yo terminaría siendo más fuerte que ella.
—¿Eso es verdad?
—cuestionó Jessica a Laura.
—Así es —la mujer asintió mientras terminaba el estiramiento—.
Además, la energía natural también puede alargar nuestra esperanza de vida.
Muchos usuarios llegan a vivir más de cien años y siguen siendo bastante activos —agregó Laura.
Con esta nueva información, Jessica entendía por qué Amelia no estaba preocupada por el tiempo.
La conexión de Jessica ya era muy intensa, por lo que dos meses de entrenamiento para ella eran suficientes para alcanzar el nivel de Laura e incluso superarla, pues la conexión de ambas era prácticamente idéntica en cuanto a intensidad.
Laura dio un aplauso, dando por terminado el estiramiento; ahora era momento del calentamiento.
Fueron hasta unas cintas para correr y seleccionaron una.
Amelia quería que su cinta se moviera rápido; estaba acostumbrada a correr por largos periodos de tiempo, así que esto no le molestaba.
Laura, por su lado, configuró la máquina de Jessica para que fuera más lenta, al ritmo de un trote suave.
Obviamente, la velocidad aumentaría según Jessica fuera progresando y su cuerpo fuera ganando fuerza.
El calentamiento comenzó y fue un paseo para todas, menos Jessica, quien estaba jadeando al final y con su piel brillando por el sudor después de solo treinta minutos.
«Menos mal no agregué los ejercicios que solía hacer cuando yo entrenaba.
Se hubiera desmayado», pensó Laura con algo de preocupación.
Se dio cuenta de que lo mejor sería llevar el entrenamiento de Jessica con calma.
El cuerpo de Jessica estaba muy mal desarrollado.
Laura no dejaba de asombrarse al ver cómo esta chica, que solo era un año menor que Amy, medía lo mismo que una niña de trece años, cuando debería tener estatura similar a la de su hija.
Decidió no tomar como referencia a Amelia.
Después de todo, la joven peliblanca había entrenado desde joven; la comparación sería injusta.
Sin embargo, había esperanzas para Jessica.
Sus brazos y piernas eran ligeramente musculosos.
No se podía decir que eran los más fuertes, pero al menos tenían forma y se notaba que Jessica no era tan débil como parecía.
«Tiene sentido; después de todo, era la más ruda de su escuela.
Desde luego, si se metía en varias peleas, claro que debía tener la fuerza para ganar», pensó Laura mientras observaba a la chica y recordaba al pobre diablo que peleó con ella el mismo día que sus poderes despertaron.
Luego del trote, Amelia se despidió de las chicas y fue hacia los sacos de boxeo para seguir practicando su golpe giratorio, dejando a Jessica sola con Amy y Laura.
La madre de Amy llevó a ambas chicas a unas colchonetas donde había suficiente espacio para entrenar.
—De acuerdo, comenzaremos con patadas bajas —Laura miró a Jessica y le pidió a Amy que la guiara en la realización de la técnica—.
Empecemos con patadas internas y externas.
Jessica comenzó a lanzar las patadas siguiendo las instrucciones de Amy.
Amelia veía esto a la distancia con una sonrisa y, luego de un rato, comenzó a lanzar golpes al saco, buscando sincronizar el momento del impacto con la salida del aire desde su palma.
Mientras tanto, Jordan se encontraba realizando un entrenamiento más… particular.
Matthew lo había puesto a golpear un tazón con agua con las palmas de sus manos.
Contrario a lo que podría parecer, y a lo que el chico pensó en un inicio, sus palmas comenzaron a dolerle luego de un rato.
Matthew le explicó que, al golpear el agua con la palma de la mano, sucedía lo mismo que caer con el estómago o con la espalda a la piscina.
Al entrar tan rápido, con tanta fuerza y exponiendo una superficie tan amplia, la desaceleración era demasiado abrupta, causando el dolor.
Jordan realizaba el ejercicio con una gran concentración mientras Matthew hacía una serie de ejercicios de rehabilitación en una máquina junto al muchacho; un enfermero estaba al lado del hombre, vigilando el ejercicio en su brazo izquierdo.
De vez en cuando, Jordan lanzaría algunas miradas furtivas en dirección a Matthew.
Le habían contado que, la noche que Ana lo apuñaló, Matthew había ayudado a Jessica luego de escapar de su madre, enfrentándose contra unos Iluminados que querían matarla.
Durante la pelea, uno de ellos logró dislocar el codo del hombre, causándole daño en los tendones y ligamentos y, aunque su brazo ya estaba bien, necesitaba terapia física para poder volver a mover el brazo sin que este le doliera.
Al final, los instructores, Laura y Matthew, cambiaron los ejercicios y, cuando cayó la noche, los hermanos estaban agotados y sin aliento mientras tomaban agua como si no hubieran bebido nada en meses.
Amy no pudo evitar reírse al verlos.
«Esos dos de verdad son hermanos», pensó la novia de Jordan.
El primer día de entrenamiento fue bastante satisfactorio para todos.
Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com