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Saga Elementos - Capítulo 60

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  4. Capítulo 60 - 60 Cazadores y Presas
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60: Cazadores y Presas 60: Cazadores y Presas Luego de separarse, Laura se escondió dentro de una tienda de ropa, específicamente en el área de descanso para los empleados.

Se encargó de disminuir la intensidad de su conexión tanto como fuera posible, intentando que no la encontraran tan fácilmente, pero manteniendo esa chispa de curiosidad en sus perseguidores para que no dejaran de buscarla, todo con el objetivo de mantenerlos alejados de Amy.

Desde su escondite, Laura intentó llamar a Matthew para informarle de la situación, pero antes de poder marcarle a su esposo, escuchó a los Oscuros entrar a la tienda y empezar a buscarla.

Quiso intentar escribir un mensaje, pero se contuvo; no había tiempo.

—Te lo juro, está aquí —dijo una chica de unos veinte años con un aro en la nariz.

—Yo también puedo sentir su conexión —respondió su compañero, un hombre tuerto con una enorme cicatriz en su ojo izquierdo—.

¡Sal de una maldita vez, perra!

—el hombre tiró uno de los percheros al suelo, provocando un estruendo—.

¡Mierda!

¡Esa zorra me está matando de calor!

—la mujer con el aro nasal rio un poco al ver la reacción de su compañero.

—Así no la vas a encontrar.

—Le dijo mientras sacaba un encendedor.

Laura pudo notar cómo levantaba las mangas de su abrigo y revelaban una piel quemada que parecía la superficie de una pizza recién salida del horno—.

Hay que obligarla a salir —dichas esas palabras, encendió una bola de fuego con la llama de su encendedor.

Comenzó a crear varias hogueras con la ropa alrededor y el lugar pronto se llenó de humo negro—.

Vamos, si sale, sobrevive.

Si se queda, morirá rostizada… o asfixiada.

Los Oscuros salieron de la tienda y Laura se quedó escondida, viendo cómo el fuego crecía.

Por un momento, pensó en atacarlos, pero sabía que al hacerlo estaría llamando la atención de los demás y lo que menos necesitaba era luchar en un incendio con humo tóxico destruyendo sus pulmones.

«¡Maldita sea!» Laura comenzó a adentrarse un poco más en la tienda, buscando otra salida, pero fue en vano.

No había más salidas.

El humo se adentró en la parte trasera y el calor comenzó a aumentar.

Al ver un dispensador de agua dentro, Laura tuvo una idea.

Revisó si el aparato funcionaba y, al verificar que sí, rasgó una de las mangas de su sudadera y la empapó de agua.

Se la llevó a la boca, cubriendo también su nariz, y comenzó a respirar, pero esto solo le daría un poco más de tiempo.

Tenía que salir de la tienda lo antes posible.

El problema no era el fuego; aunque todo el lugar se incendiara, Laura podría controlar las llamas y crear un camino para escapar.

Los verdaderos problemas eran la temperatura y el humo.

Sí, es cierto que, como usuaria, su cuerpo era más resistente que el de un humano normal y podía soportar mejor las altas temperaturas, pero aun así podía desmayarse por inhalar el humo negro que comenzaba a rodearla y podía quemarse si la temperatura sobrepasaba cierto límite.

Además, a diferencia de Jessica, ella no era inmune a las llamas, por lo que el fuego podría consumirla rápidamente si no tenía cuidado.

Para colmo, estaba en la parte de la tienda donde se guardaba toda la ropa, la cual, desde luego, era el combustible perfecto para el fuego.

«¡Tengo que salir de aquí!», pensó con urgencia.

Laura trató de sentir las conexiones de los Oscuros; la mujer y el hombre de antes estaban cerca de la tienda junto a cinco de sus compañeros.

En total, había siete enemigos fuera de la tienda.

«Vamos a matar siete pájaros de un tiro», pensó mientras tomaba una última bocanada de aire y tiraba la tela que había usado al suelo.

Salió de su escondite y enfrentó el incendio.

La tienda, la cual antes estaba llena de ropa de diseñador, ahora parecía una pintura del infierno.

Los percheros estaban en llamas, el fuego serpenteaba por las paredes y el techo parecía un mar ardiente.

Laura dejó de ocultar su conexión y la liberó por completo, cosa que no pasó desapercibida por los Oscuros que la esperaban afuera.

—Parece que va a salir —dijo la mujer con el aro nasal, pero nadie se imaginaba lo que planeaba Laura.

La madre de Amy comenzó a reunir el fuego en el centro, apuntando directamente a la puerta.

Adicional a las llamas que ya existían, Laura aumentó aún más el calor y las hizo crecer rápidamente.

Formando un espiral llameante que parecía un sol en miniatura.

Laura no perdió el tiempo e hizo explotar el sol miniatura que había creado, dirigiendo la fuerza de la explosión y el fuego hacia delante, creando una poderosa llamarada que destruyó toda la fachada de la tienda y afectó a los locales que se encontraban a los lados.

La explosión también fue tan poderosa que mandó a volar escombros hacia los siete Oscuros que estaban cerca, matando a seis, incluida la mujer con el aro nasal; solo el hombre tuerto pudo sobrevivir, pero con heridas graves.

Laura salió de la tienda, aprovechando la confusión, pero no encaró a los Oscuros; en su lugar, corrió en dirección opuesta, buscando refugiarse en otra tienda.

Llegó a una tienda que vendía artículos deportivos y repitió su estrategia de esconderse en la parte de atrás.

La razón por la que la mujer con el aro nasal incendió la tienda, sabiendo que había una usuaria de elemento fuego dentro, fue porque sabía que Laura no era tan fuerte como su esposo.

Entre más fuerte sea un usuario del elemento fuego, más llamas podrá controlar.

Lo que Laura hizo en esa tienda sería un juego para un Cometa,y la estrella del fuego podría hacerlo con un chasquido de sus dedos.

Sin embargo, para alguien como Laura, quien no tenía un poder tan alto, una maniobra así consumiría casi toda su energía, que es exactamente lo que pasó.

Laura se sentía agotada y exhausta; había usado casi todas sus fuerzas.

«Tengo que pedir ayuda», pensó mientras buscaba su teléfono.

Al sacarlo e intentar encenderlo, se llevó una desagradable sorpresa.

Su teléfono estaba muerto y la pantalla parecía haberse derretido.

«Debió fundirse en el incendio», pensó con decepción mientras miraba el aparato.

Ahora, dependían de Jessica para pedir ayuda, pero, si esa usuaria del elemento tierra ya la había encontrado, entonces todo estaba perdido.

***** Amy se encontraba en el baño de mujeres, encerrada en uno de los cubículos, sentada en uno de los inodoros con las piernas presionadas contra su pecho, intentando calmar sus latidos acelerados.

La joven mantuvo parte de su conexión activa; no quería esconderla porque sabía que al hacerlo los Oscuros se concentrarían en buscar a Jessica.

Al menos así ganaría algo de tiempo.

Sin su teléfono para pedir refuerzos, Amy sabía que dependía por completo de que su madre o Jessica hicieran la llamada.

La joven no conseguía calmarse, por lo que intentó pensar en algo que realmente la hiciera feliz y lo primero que se le ocurrió fue un evento seis meses antes de que toda aquella locura empezara.

Amy se encontraba en su casa con Jordan; estaban haciendo un trabajo de investigación para la escuela.

El trabajo pertenecía a la materia de ciencias sociales y sería grupal.

Había otros tres chicos involucrados y mucha información por abarcar.

El tema que escogieron fue la represión hacia las personas de las comunidades afrodescendientes y nativoamericanas, por lo que optaron por dividirse la carga.

Amy y Jordan se ocuparían de la parte teórica, investigarían, organizarían y redactarían el informe, mientras que dos chicos se encargarían de entrevistar a las personas de interés y el último de ellos se encargaría de tomar fotos de los lugares que visitaban.

Fue ese día que se encontraban investigando cuando Amy finalmente cedió a sus impulsos más bajos y, tras besar a Jordan apasionadamente, el muchacho comenzó a quitarle la ropa sin perder el tiempo.

Amy no podía evitar sonreír al recordar ese día.

La ternura con la que Jordan la trató, como si fuera la flor más bella y delicada del mundo, simplemente la desarmó y la dejó sin defensas.

Recordar ese evento hizo que su corazón, el cual golpeaba contra su pecho, se tranquilizara.

Permitiéndole pensar con claridad.

«Parece que nos siguen buscando», pensó la joven.

Sintiendo las conexiones de los Oscuros, pudo decir que estaban dispersos fuera de los baños.

Pudo sentir cómo uno de ellos venía en su dirección, pero no parecía estarse guiando por la conexión de Amy, sino por otra cosa.

Cuando ingresó al baño de mujeres, Amy pudo escuchar un sonido muy particular, uno que le hizo sentir escalofríos y asco.

«Sniff.

Sniff».

El tipo estaba oliendo el aire como si fuera un perro.

Amy se mantuvo en silencio y se preparó para cualquier cosa.

—Puedo olerte, niña —habló el hombre.

Su voz era suave y armoniosa; parecía un auténtico caballero—.

Sé que estás aquí —continuó mientras avanzaba por el baño—.

Hueles muy bien.

¿Tienes novio?

Seguro que lo tienes, pero él no te merece, querida —Amy sintió como su corazón comenzaba a acelerarse de nuevo a medida que el hombre se acercaba—.

Yo podría tratarte mejor, ¿sabes?

—como si de una película de terror se tratase, el hombre pateó la puerta de uno de los cubículos, abriéndolo al instante—.

Te daría… —una patada más y otro cubículo se abrió—.

Lo que mereces —el hombre dio una patada más al siguiente cubículo—.

¿Crees que podrás esconderte para siempre?

—pateó otro más—.

Cariño, mis… colegas, allá afuera quieren matarte, pero yo… —una patada más, solo estaba a dos cubículos de llegar a Amy—.

Yo solo quiero darte amor —pateó uno más.

Amy no podía evitar mirar la puerta que la separaba a ella de ese hombre; solo faltaba un cubículo para que el hombre la alcanzara—.

Vamos, cariño.

Sal de ahí —pateó la última puerta.

El siguiente cubículo era en el que estaba Amy.

El hombre estaba por patear la puerta, pero se detuvo por un momento para acercar su cara a la puerta.

«Sniff.

Sniff.

Sniff».

Se escuchó este sonido en rápida sucesión, seguido de un silencio mortal.

Amy no sabía qué pensar hasta que el hombre habló.

—Cariño, ya te encontré —dijo el hombre y Amy sintió que alguien le daba una patada en el estómago—.

¿Por qué no sales por las buenas?

—decidió permanecer en silencio, para ver si este tipo se marchaba—.

Te daré diez segundos para abrir la puerta —su tono, aunque suave, era exigente—.

Diez… nueve… ocho… Amy sabía que no tenía escapatoria; si lo atacaba, llegarían más Oscuros, pero si no hacía nada, este tipo abriría la puerta y la llevaría con sus compañeros.

Sin mencionar el hecho de que seguro la violaría antes de entregarla.

Amy empezó a pensar y tuvo una idea.

No era la mejor, pero dadas las circunstancias, era la única forma que tenía de salir de ahí.

Se llevó la mano a la cremallera de la sudadera y se la bajó para después abrirla por completo.

—Tres… dos… —antes de que el hombre terminara de contar, Amy abrió la puerta lentamente.

—Tranquilo, no tienes que ponerte violento —dijo mientras se llevaba una mano a su pantalón y lo bajaba un poco, revelando su ropa interior—.

¿Por qué no nos divertimos un rato?

Amy tenía una muy buena idea de lo que este tipo quería y acertó.

El hombre entró al cubículo mientras se desabotonaba el pantalón.

Contrario a lo que Amy imaginó, el hombre era bastante apuesto.

Su rostro era atractivo, su cuerpo esbelto y bien trabajado, tenía una barba incipiente que se asomaba por su cara y desprendía un aroma a colonia bastante agradable.

«Qué desperdicio», pensó mientras el tipo se acercaba a ella con ojos hambrientos.

Los hombres como él no solo eran un desperdicio, también eran los más peligrosos.

Pues, detrás de toda esa fachada de “príncipe azul y caballero protector”, se escondían los hombres más depravados y malvados de todos.

El hombre se puso sobre Amy, bloqueándole la salida, y comenzó a inhalar su fragancia natural.

La chica lo dejó continuar, por más que aquello le provocara náuseas.

Al terminar, el hombre acercó su rostro al de ella y cerró los ojos, esperando recibir un beso profundo y apasionado, pero Amy tenía otros planes.

Mientras el tipo se acercaba, Amy llevó su mano al bolsillo de su sudadera, tomó su encendedor y, cuando estaba lo suficientemente cerca… hubo una explosión.

Amy liberó una llamarada al pecho del hombre y lo envió a volar contra el lavabo.

Sin perder el tiempo, la joven se levantó y rápidamente fue hacia él.

No podía utilizar sus poderes para enfrentarlo, ya que llamaría demasiado la atención de los Oscuros, pero ella sabía cómo luchar mano a mano.

Claro, para crear aquella llamarada necesitaba liberar su conexión, pero fue algo tan breve que dudaba que alguien que no estuviese atento pudiera detectarlo.

Cuando llegó hasta el hombre, le conectó un rodillazo en la nariz para después posicionarse detrás de él y comenzar a estrangularlo con una llave mataleón.

Amy lo tenía totalmente sometido y el tipo ni siquiera sabía qué lo golpeó para empezar.

Cuando finalmente entendió la situación, estaba sometido a la llave de Amy.

Intentó forcejear con la muchacha, tratando de liberarse y poder respirar, pero era inútil.

Mientras más forcejeaba, más fuerza aplicaba Amy sobre su garganta.

Cuando el forcejeo no funcionó, se llevó la mano al bolsillo.

Al ver esto, Amy pensó que aquel hombre tenía una navaja o alguna otra arma escondida, por lo que, sin más alternativa, cambió su agarre y le rompió el cuello con un sonoro «¡Crack!».

El hombre cayó al suelo y Amy se quedó un momento en silencio, apreciando lo que había hecho.

Si bien sabía que esto era una posibilidad, siempre pensó que podría evitar que sucediera.

La sola idea de matar a una persona, por más asquerosa, malvada o repugnante que fuera, le revolvía el estómago.

Sin embargo, Amy sabía que no podía lamentarse por ese hombre.

«Ese tipo iba a violarme y seguro lo hizo antes.

Está mejor muerto.

Merecía morir», se decía a sí misma tratando de convencerse de que había hecho lo correcto.

Sin embargo, su respiración era errática y sus manos temblaban; estaba claro que la chica estaba en shock y, mientras trataba de asimilar todo lo que estaba pasando, se escuchó un estruendo que la sacó de sus pensamientos y la obligó a enfocarse en la situación actual.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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