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Saga Elementos - Capítulo 77

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Capítulo 77: Capítulo 77: Luz Oscura

—Ha pasado tiempo, Tenma.

El hombre frente a Iván era Tenma Xia. Un hombre de ascendencia china y japonesa, nacido en China. Su padre era un general chino que esclavizó a una mujer japonesa al final de la Segunda Guerra Mundial, algo que hizo unos meses antes de que Estados Unidos bombardeara Hiroshima y Nagasaki. El padre de Tenma secuestró a su madre y la violó por 14 años. Él era producto de esos abusos. ¿La peor parte? Las autoridades chinas lo sabían todo, pero no hicieron nada. Principalmente, porque al ser un general, nadie quería correr el riesgo de meterse con él, pues era considerado un héroe nacional por haber sobrevivido a la guerra.

Además, Shirō Ishii y el Escuadrón 731, unidad de investigación del Ejército Imperial Japonés, experimentaron con miles de prisioneros de guerra, muchos de ellos ciudadanos chinos, sometiéndolos a torturas inhumanas, y lo peor de todo es que los responsables nunca pagaron por sus atrocidades. Estados Unidos les ofreció inmunidad a los líderes del escuadrón con la condición de entregar los resultados de sus investigaciones.

Esto dejó muy descontento al gobierno chino y por eso veían como una especie de acto patriótico atormentar a los ciudadanos japoneses los primeros años después del final de la guerra. Por todo lo anterior, es que nadie hizo nada por la madre de Tenma. Es más, la única razón por la que su padre le concedió su apellido fue porque lo vio usar sus poderes y pensó que eran un regalo divino.

Sin embargo, el tiro le salió por la culata cuando Tenma lo asesinó y escapó de casa a los quince años. A los dieciséis, Tenma se unió a la Orden de las Sombras y desarrolló un estilo de combate basado en el uso de sus katanas, inspirado por las historias que su madre solía contarle, historias sobre los espadachines más grandes de la historia. Los nombres que más se repetían en esas historias eran Musashi Miyamoto, Kojiro Sasaki y Okita Sōji. Con el tiempo, Tenma Xia se hizo un nombre en la Orden de las Sombras y ascendió poco a poco hasta convertirse en uno de sus líderes.

Tenma invitó a Iván a tomar asiento mientras servía un trago de whisky.

—Me sorprendió que quisieras verme —habló Tenma—. ¿A qué se debe este placer? —Iván metió la mano en su mochila y sacó un disco duro y una memoria USB.

—Aquí está el pergamino, logré escanearlo y digitalizarlo —señaló la memoria USB—. Hice que la unidad de inteligencia diseñara un programa que pueda decodificar las palabras escritas ahí —Iván bebió de un sorbo su whisky.

—Así que para eso es el disco duro —Tenma silbó mientras arqueaba una ceja—. Le haré llegar esto al resto del equipo —Iván sintió la vibración de su teléfono en el bolsillo.

—Hazme saber qué averiguas, regresaré a la ciudad y te mantendré informado de todo —Iván revisó su teléfono y su expresión cambió al instante, algo que Tenma notó de inmediato.

—¿Todo en orden? —Iván suspiró.

—Tengo una plaga en mi casa.

Iván había instalado cámaras ocultas en su casa con línea directa a su teléfono. Dichas cámaras se activaban mediante un sensor de movimiento y servían para avisarle a Iván de intrusos en su casa. No era una transmisión en directo. Habían pasado seis horas desde que Bruno y compañía registraron su vivienda y encontraron todas las evidencias de su traición. Sí, el hombre también instaló cámaras en la entrada de su sótano. Al ver la expresión de Iván, Tenma sirvió otro trago de whisky para ambos.

—¿Te descubrieron? —preguntó.

—Hace seis horas, no lo había visto porque no tenía conexión hasta ahora —Iván bebió el whisky de un trago y pidió otro—. Descubrieron todo.

—Eso es malo, probablemente enviarán refuerzos por la chica —Iván asintió mientras Tenma le servía más alcohol.

—Descuida, ya tengo gente ocupándose de todo. Esas dos la tendrán muy difícil para librarse de esto —Tenma no pudo evitar sonreír.

—Mientras eso sucede, tengo una suite privada con tu nombre esperando.

—Antes de eso, envía a tu gente a esta ubicación —dijo mientras escribía el sitio en un papel—. Los pilotos no tardarán en recibir el mensaje sobre mi traición, así que es mejor eliminarlos antes de que hablen.

*****

La noche cayó sobre la ciudad y el Monumental Palace. Dentro del hotel, en la lujosa suite del penthouse se llevaba a cabo una reunión entre personas muy importantes. Steve fue quien la convocó y dos de las cuatro personas frente a él no querían colaborar.

Frente al gerente del Monumental Palace se encontraban los gerentes de los hoteles principales de los estados de Maryland y Virginia. Al ser estados tan grandes, se necesitaba más de un solo hotel grande para acomodar a todos los Iluminados que iban allí en misiones. Esas cuatro personas dirigían los hoteles más importantes en esos estados.

—¡Vamos, Steve! ¿En serio esperas que creamos en todo esto? —preguntó Finn.

Un hombre blanco de cabello castaño y de ojos color amatista, usuario del elemento fuego y gerente del Montclair House, el hotel de lujo más grande del estado de Maryland. Bueno, el segundo hotel más grande del estado, pero era un refugio reservado para los Iluminados. Era una persona de carácter fuerte y su personalidad era algo cínica y sarcástica.

—Sí, no deberías llamarnos solo para hacer una broma como esta. Es de mal gusto —lo reprendió Carlos.

Un hombre hispano de baja estatura, midiendo solo 165 centímetros, usuario del elemento agua cuyo poder era bajo, pero su inteligencia era muy alta y era un estratega bastante capaz. El hombre era bastante refinado en lenguaje y apariencia. Ocupaba el puesto de gerente del The Chesapeake Manor, el segundo hotel de los Iluminados en Maryland. Más pequeño que el Montclair House, pero igual de importante.

—Muchachos, deberíamos darle el beneficio de la duda. Steve jamás inventaría algo como esto —esa era Anning.

Una mujer china nacida en Pekín. Sus padres eran disidentes políticos que corrían peligro de muerte en China. Sin embargo, al ser usuarios, fueron aceptados y protegidos por la Orden. Anning era una mujer muy hermosa, de cuerpo esbelto y cabello lacio color negro azabache hasta sus hombros, y su actitud era la de una persona calmada y pacífica. No tenía poder sobre ningún elemento, pero era una experta en Jiu-jitsu brasileño, Muay Thai, Kung Fu y en el manejo de armas, específicamente los látigos, así que no era buena idea hacerla enojar. Ella no era la gerente de su hotel, el Elysium Pines, el más grande de Virginia manejado por los Iluminados, pero era la segunda al mando y estaba a cargo en lo que el gerente volvía de una reunión familiar en Louisiana.

—Sigue siendo una pérdida de tiempo —el sarcasmo de Elliot era palpable.

Elliot era un hombre británico de cabello castaño claro cuyo poder estaba en el manejo del elemento tierra. Normalmente, se aseguraba de permanecer neutral en las discusiones hasta que hubiera una postura lógica y coherente. Era un hombre pragmático y de expresión severa. Ocupa el puesto de gerente en el Blue Ridge Manor, el segundo hotel más grande de Virginia.

—Sé muy bien que es difícil de creer, pero les aseguro que todo esto es verdad. La información que esos dos poseen es demasiado precisa. ¿Entienden eso?

—Esa parte la entendemos y nos parece un asunto realmente preocupante, pero…

—Eso no es lo que nos preocupa —Carlos interrumpió a Elliot—. Lo que nos preocupa es que no solo tienes a dos de las asesinas más buscadas por la Orden en tu hotel, sino que también quieres darles una oportunidad de redimirse.

—Mataron a mucha gente, Steve. ¡Nuestra gente! ¿Y ahora pretendes armar un caso para que entren a la Orden? —Finn se lo notaba muy molesto.

—¿Y aparte de todo quieres que te ayudemos? —sentenció Elliot.

—No, no les estoy pidiendo ayuda para armar un caso, de eso ya se están encargando Amelia y Jessica —esas palabras confundieron a todos—. Los llamé aquí porque necesito refuerzos.

—¿Para qué? —preguntó Elliot—. Digo, normalmente no tendría objeción en ayudarte, pero ya tienes a más de 500 Iluminados a tu disposición.

—Bajo circunstancias normales, eso sería suficiente. No obstante, de esos 500 hombres y mujeres, no sé en quién puedo confiar —Steve suspiró antes de soltar la bomba—. Creo que Iván podría ser una Estrella Caída —todos en la sala se quedaron mudos.

Fue entonces que Finn comenzó a reírse como si hubiera escuchado el chiste más gracioso de la historia, pero los demás no compartían su sentido del humor. Sí, todos pensaban que Steve les estaba jugando una broma de mal gusto, pero por la expresión en el rostro del hombre estaba claro que no era ninguna broma. Finn se tranquilizó lo suficiente para hablar, pero seguía riendo mientras las palabras salían de sus labios.

—¿Una Estrella Caída? —preguntó Finn entre risas—. Y yo que pensaba que no tenías sentido del humor —Steve miró a los demás, buscando obtener la opinión de Anning y los demás. Carlos suspiró y bebió un trago de tequila. Todos sus gestos fueron realizados con elegancia.

—No comparto el sentido del humor de Finn, pero reconozco que esto es bastante hilarante. Tengo que admitir que esto me parece una broma —Elliot bufó.

—Eso es un eufemismo —Anning miró a Steve con su clásica mirada comprensiva, pero había duda en su mirada.

—¿Qué te hace creer que Iván es un traidor, Steve? —preguntó la mujer. Su voz era suave y gentil—. Es decir, siempre fue un hombre siniestro, pero su conexión ha sido cálida todos estos años.

—Es cierto, pero los hombres de los que les hablé no solo tenían información precisa sobre la Orden, lugares, ubicaciones, etc. Sino que en medio del interrogatorio dijeron que la unidad de espionaje estaba bajo las órdenes directas de un “Pez Gordo” —Elliot arqueó una ceja.

—¿No dijo “Estrella”, “Consejo” o nombres? —preguntó y Steve negó con la cabeza—. Eso es… bastante conveniente. No es una respuesta directa, pero queda abierto a muchas interpretaciones.

—Me parece que ese es el punto.

De repente, la puerta se abrió y Constance surgió. Se la veía nerviosa, sudaba a mares y sus ojos delataban su miedo. Steve lo notó y se levantó del lujoso sofá blanco y mullido, el cual podía usarse como una cama sin problemas. El gerente del Monumental Palace avanzó hacia su segunda al mando.

—¿Qué sucede? —Constance respiró hondo antes de dejar caer la bomba.

—Llamaron de Maryland —se notaba que Constance estaba muy nerviosa—. Secuestraron a Jessica y Amelia.

Hubo varios segundos de silencio. Anning y Elliot estaban muy consternados. Finn sacó su teléfono y marcó al número de su segundo al mando para confirmar dicha información. Segundos después, Steve recibió un mensaje. Al revisar, se encontró con dos archivos de audio. Uno era de 15 minutos de duración y el otro era de 23 minutos. Amelia se los había enviado.

Finn volvió, estaba sudando y se lo veía un poco pálido. Claramente, esa llamada no salió como esperaba.

—Mi segundo al mando vio cómo se llevaban a las chicas. Las metieron en una furgoneta blanca sin ventanas. Dijo que no pudo ver al conductor y el auto no tenía matrícula.

—Así que es imposible rastrear a las chicas —concluyó Elliot y Finn suspiró.

—Hay más —soltó el hombre—. Según me dijeron, los ocupantes del vehículo eran usuarios de conexión cálida.

—¿Iluminados? —preguntó Carlos.

—No lo sé —Anning suspiró.

—Parece que Steve tenía razón después de todo —anunció Carlos.

La habitación quedó en silencio mientras todos luchaban para asimilar la noticia. Hasta Finn se quedó sin palabras. Nadie quería creer que Iván fuera una Estrella Caída, pero ahora era innegable que algo estaba sucediendo y que, fuera quien fuera el responsable, era alguien con muchísimo poder dentro de la Orden, suficiente para movilizar a varias personas y hacer que obedecieran sus órdenes.

—Nos preocuparemos por la traición más tarde —la voz de Steve sonaba decidida—. Ahora, lo importante es encontrar a las chicas —Finn respiró hondo.

—Movilizaré a mis chicos, haré que rastreen la zona —Anning dio un paso al frente para apoyar a Finn.

—Te enviaré a algunos de mis hombres para que ayuden.

—No creo que eso sirva de algo —el tono de Carlos era frío y cortante. Sin embargo, su tono de voz suave hizo ver este gesto como algo elegante—. Está claro que quien quiera que haya ordenado el secuestro de las chicas, sabe lo que hace. Es posible que también sepa cómo hacerlas desaparecer —Elliot arrugó la cara al escucharlo.

—¿Dices que deberíamos quedarnos de brazos cruzados y esperar a que las maten? —preguntó el hombre. Carlos ignoró el arrebato de su colega y se sirvió otro trago de tequila.

—Amelia está entrenada para lidiar con este tipo de situaciones, ella sabe cómo sobrevivir. Escapará y nos contactará a la primera oportunidad que tenga.

—Sería verdad, si no fuera porque, primero: Amelia es una novata y, para colmo, esta es su primera misión en solitario. Segundo: no está sola, también tiene que proteger a Jessica, quien, les recuerdo, no tiene ningún tipo de entrenamiento. Y tercero: esas dos siguen siendo unas niñas. Por más entrenamiento que tenga Amelia, de nada le servirá si no tiene la experiencia para controlar el miedo que esta situación podría provocarle —Carlos miró a Steve con una expresión distante.

—Eso no depende de nosotros, Steve —refutó Carlos.

—Pero depende de nosotros buscarlas —Finn intervino en la conversación y se impuso.

—Den la alarma. Avisen a todos los Iluminados cerca de las fronteras entre estados. Busquen en toda la zona donde vieron a las chicas por última vez y amplíen el perímetro hasta encontrarlas.

—Deberíamos mantener a nuestra gente en los hoteles, en caso de que escapen y busquen refugio —sugirió Elliot, a lo que Steve estuvo totalmente de acuerdo.

—Claro, hagan eso también.

Y así, la búsqueda por las chicas había comenzado.

*****

Los ojos de la chica se sentían pesados, su cuerpo parecía estar entumecido y expuesto, por no mencionar la extraña sensación de que había algo alrededor de sus muñecas, pero no entendía qué era. Lo único que sabía es que casi toda su ropa fue retirada de su cuerpo, con excepción de sus aretes y ropa interior. Se levantó poco a poco y abrió los ojos con mucho más esfuerzo del que debería haber necesitado.

Jessica pudo confirmar que estaba en ropa interior y que estaba encadenada a un poste en el suelo. La cadena que la sujetaba era de apenas un metro, suficiente para permitirle ponerse de pie, pero no suficiente para escapar. El lugar donde se encontraba estaba oscuro. Solo era tenuemente iluminado por unas tiras de luz blanca en las esquinas de las paredes y el techo. La joven podía ver la salida, pero no podía alcanzarla. «¿Qué sucedió?», se preguntaba la chica. Intentó recordar qué había pasado, pero no había nada después de aquella descarga en la calle.

Mientras la chica pensaba en cómo había llegado ahí y en cómo salir de aquella habitación, las luces se encendieron. La habitación se iluminó con una luz blanca ubicada en el centro, justo sobre la cabeza de Jessica, y las tiras de luz ahora emitían un brillo azul.

Cuando los ojos de Jessica se acostumbraron a la luz, pudo ver a una mujer de piel oscura entrar a la habitación. Su mirada era severa y reflejaba cierto desprecio por Jessica.

—Veo que despertaste, Elemental —dijo la mujer con desdén y frialdad—. Eso significa que podemos empezar con las preguntas.

Esas palabras hicieron que un escalofrío recorriera la espalda de Jessica. Claramente, no le agradaba a esta mujer y su actitud le decía que algo muy malo estaba por suceder.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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