Saga Elementos - Capítulo 79
- Inicio
- Todas las novelas
- Saga Elementos
- Capítulo 79 - Capítulo 79: Escape Parte 1
Tamaño de Fuente
Tipo de Fuente
Color de Fondo
Capítulo 79: Escape Parte 1
Luego de aquel brutal interrogatorio, la mujer se había reunido con su jefe para informarle de todo. La razón por la que habían secuestrado a las chicas fue por la llamada de Iván. Luego de que Alfonso, Carl, Zhao y Sofía fracasaran en matar a Jessica en Missouri, la Estrella del Aire, ahora traidor de la Orden, los había llamado para darles una misión de carácter prioritario: capturar a Jessica, interrogarla y matarla una vez les dijera todo lo que sabía. En caso de que hubiera alguien más con ella, también debían capturar a esa persona y, de ser posible, usarla para “convencer” a Jessica de hablar. El jefe de la mujer escuchó atentamente lo ocurrido en el interrogatorio.
—¿Te dijo algo útil? —preguntó el jefe a la mujer de color.
—Solo se puso a llorar —respondió la mujer.
—Entiendo —el jefe suspiró—. Hagan otra ronda de preguntas. Si no da alguna respuesta, mátenlas en el acto.
—Será un placer —fue todo lo que respondió la mujer.
Instantes después, una explosión sacudió el edificio y en minutos todo el lugar estaba lleno de gritos y el sonido de golpes, paredes quebrándose, chispas y huesos rompiéndose. Cuando el humo se asentó, pudieron ver al monstruo que acababan de despertar.
*****
Jessica estaba totalmente desatada, literal y figurativamente. Nunca antes había sentido tanto poder fluyendo por su cuerpo. Sus brazos y piernas envueltos en llamas, listos para matar al primero que cometiera el craso error de acercarse. Antes de cualquier otra cosa, necesitaba encontrar a Amelia. Cerró los ojos y se concentró en sentir la conexión de la peliblanca. Ignorando por completo las conexiones de todos los demás en el hotel, buscó la única que le interesaba.
—Está dos pisos arriba —Jessica la encontró.
Una vez llegó a esta conclusión, se puso en marcha. Solo tuvo que darle la vuelta al pasillo para encontrar su primer obstáculo. Un grupo de usuarios le bloqueaba el paso, seis hombres y tres mujeres. Todos esperándola con clara intención de matar. Pese a que ya estaba decidida a no dejar a nadie vivo, no quería matar indiscriminadamente, así que intentó disuadirlos.
—No quiero matarlos —les dijo—. Váyanse, por favor. Solo busco a Amelia.
La única respuesta de sus atacantes fue lanzarse directamente a ella. Un hombre con puños de roca intentó golpearla en la cabeza, pero Jessica lo esquivó antes de conectar un derechazo en llamas directamente en la cara de su oponente y luego expulsó una llamarada desde su puño. El hombre salió volando mientras el humo se desprendía de su cara, la cual estaba totalmente desfigurada por el fuego. Sobra decir que estaba muerto.
Los demás no se detuvieron y continuaron su ataque, pero Jessica tampoco paró. Dos hombres y una mujer la rodearon. Trataron de atacarla al mismo tiempo, pero fracasaron miserablemente. Jessica expulsó una espiral de fuego alrededor de su cuerpo que sirvió para alejar a sus oponentes. La joven se concentró en otro de los hombres, el cual cargaba contra ella a toda velocidad. Rápidamente, concentró las llamas en su pierna izquierda hasta que su piel adquirió un brillo amarillo incandescente. Sin pensarlo, conectó una patada al muslo interno del hombre. El calor era tan alto y la fuerza era tanta que la pierna del hombre fue cercenada al instante. Ni siquiera el hueso pudo soportar el poder de la chica. Su patada fue realizada con una técnica perfecta e implacable.
El hombre comenzó a caer y, antes de siquiera poder gritar y retorcerse de dolor, recibió un fuerte gancho en la cara que lo mató al instante. No queriendo darle tiempo a reaccionar, una de las mujeres atacó a Jessica por la espalda con una cuchilla de hielo en su mano, pero la joven giró y conectó una patada en el estómago de la mujer. Su pierna derecha quemó el estómago de su oponente y la hizo retroceder mientras trataba de apagar su ropa, la cual se había incendiado. El tercer atacante sujetó a Jessica por la espalda y logró inmovilizarla por unos segundos.
Suficiente tiempo para que las otras dos mujeres se unieran al combate. Se acercaron a Jessica decididas a matarla. Una tenía su puño envuelto en electricidad y la otra en rocas. El golpe eléctrico aterrizó en su rostro y el de roca conectó en su estómago, pero antes de que pudieran dar uno más, Jessica encendió todo su cuerpo. Causando que el hombre la soltara y las dos mujeres retrocedieran, antes de recibir una llamarada de lleno. No solo ellas, todo el que estuviera frente a Jessica fue golpeado de frente por las llamas, pero Jessica no se detuvo ahí. La chica giró 180 grados, lanzó una patada al aire y envió un potente barrido de fuego con forma de media luna que fue expulsado en dirección al resto de sus atacantes. ¿El resultado? La mujer que se encontraba agachada fue decapitada y el hombre partido por la mitad. Ambos murieron en el acto.
Jessica avanzó por el pasillo en dirección a las escaleras. Otros cuatro hombres se cruzaron en su camino, pero ella no planeaba detenerse. Dos de ellos lanzaron barridos de aire comprimido directamente a su cuello, pero la joven se agachó, esquivando el ataque. Puso sus manos en el suelo y el piso se convirtió en un río de fuego que después explotó. Una llamarada gigante ascendió del suelo como una erupción volcánica, creando un muro de fuego que cubrió todo el pasillo. La joven apagó las llamas luego de diez segundos.
De los cuatro atacantes en el pasillo, solo quedaron dos. Ambos manejaban el elemento fuego y pudieron evitar la llamarada que, de otro modo, hubiera resultado mortal. De las brasas en el suelo, crearon un torrente de fuego y lo lanzaron hacia Jessica, pero la joven no sintió miedo, tampoco la necesidad de cubrirse. En cambio, abrió los brazos y recibió el ataque de frente. Los dos hombres que lanzaban la llamarada no tardaron en darse cuenta de que el ataque no le estaba haciendo nada a la chica.
—¿Intentan quemar a la Elemental de Fuego? —preguntó Jessica con sarcasmo—. Se nota que no son muy listos.
Antes de que cualquiera de los hombres pudiera responder, se escuchó un crujido bajo sus pies. Tres segundos después, el suelo colapsó y ambos cayeron al piso de abajo. Jessica dispersó las llamas restantes. Y analizó la situación. La erupción de hace un momento debilitó la estructura del suelo y podría derrumbarse en cualquier momento. Al llegar a esta conclusión, Jessica escuchó cómo más personas llegaban desde atrás con intención de matarla.
Sin perder el tiempo, la pelirroja retrocedió unos metros y tomó impulso. Corrió a toda velocidad a la parte del pasillo que estaba quemada. Acumuló fuego en la planta de los pies y luego lo expulsó hacia abajo, utilizando la fuerza de las llamas para impulsarse y llegar al otro lado de la marca de fuego. Nada más aterrizar, giró y lanzó una bola de fuego al piso, lo que terminó de derrumbarlo y le cortó el paso a sus perseguidores, a quienes dedicó una mirada furibunda antes de darles la espalda y correr escaleras arriba.
Entró al pasillo de las escaleras y, nada más poner la mano izquierda en el mango, recibió una descarga eléctrica en el brazo.
—¡Argh! —gritó antes de apoyarse en la pared mientras se sujetaba el brazo.
Escuchó un sonido de chisporroteo proveniente de arriba que se acercaba a ella. Sin perder tiempo, Jessica envolvió su cuerpo en llamas, todo menos su brazo izquierdo, el cual lo sentía entumecido. Dos segundos después, un hombre envuelto en rayos la golpeó en la cara, pero Jessica no recibió ninguna descarga, pues el fuego en su piel absorbió la electricidad, cosa que sorprendió a su atacante. Muy pocos usuarios habían tenido la oportunidad de pelear contra un Elemental,por lo que casi nadie tenía experiencia lidiando con situaciones así. Los usuarios corrientes del fuego no podían ni crear sus propias llamas, mucho menos envolver sus cuerpos en las mismas.
Al ver lo que podía hacer Jessica y que su ataque no tuvo éxito, el hombre se vio muy sorprendido. Aprovechando la sorpresa de su oponente, Jessica lo agarró de la muñeca con su mano derecha para después conectarle un rodillazo en el estómago y dejarlo sin aire. Apretó el puño izquierdo. El entumecimiento ya se había desvanecido, lo que le permitió envolver su brazo en llamas y golpear la quijada de su oponente desde abajo con todas sus fuerzas, solo para después lanzar un chorro de fuego desde su puño a la cabeza de su oponente. El hombre cayó al suelo con el cráneo ardiendo en llamas. Se parecía al Ghost Rider, un personaje de Marvel.
La joven siguió su camino sin pensar en nada más. Estaba totalmente desatada y nadie podía detenerla. Era como un tren de carga a toda velocidad y sin frenos. Ya no le importaba si estaba quitándole la vida a sus enemigos, solo pensaba en llegar con Amelia. Ya estaba cansada de que fuera la peliblanca quien siempre se arriesgara por ella. Cuando sus poderes despertaron, Amelia se arriesgó al pelear contra todos esos Oscuros y, antes de que todo esto sucediera, la ayudó a investigar el pasado de Lucía para ayudarla a pesar de todo lo que la mujer había hecho. Amelia había puesto la mano en el fuego por Jessica y era hora de que la pelirroja le devolviera el favor.
Subió corriendo dos pisos y no miró atrás, solo estaba siguiendo la conexión de Amelia. Al llegar al piso correcto, abrió la puerta y siguió corriendo por el pasillo. Al dar la vuelta para llegar a la habitación donde estaba la joven de cabello blanco, tres mujeres aparecieron en su camino. La primera tenía un látigo en llamas, la segunda sostenía un par de dagas que desprendían chispas eléctricas y la tercera le apuntaba con un arco desde atrás. Estas mujeres estaban frente al cuarto donde estaba Amelia. Eran su último obstáculo a superar para llegar a la chica peliblanca. Las tres atacaron al mismo tiempo.
Jessica pudo esquivar el latigazo. Sí, el fuego no podía dañarla, pero el golpe dolería igual. Apenas esquivó el ataque, escuchó el sonido de chispazos eléctricos venir hacia ella. Envolvió su cuerpo en fuego y se hizo a un lado para evitar el ataque. Logró evitar una puñalada al corazón, pero igual recibió un roce en el brazo cuando la mujer pasó de largo.
—¡Maldita! —la mujer estaba muy molesta. Claramente, no esperaba que Jessica la esquivara.
«No podrás detener a un usuario del rayo, jamás. Lo que sí puedes hacer es esquivarlo. Nosotros nunca superamos la velocidad del sonido, así que basta con escuchar. Si oyes que alguien se acerca, muévete. Oh, y solo podemos movernos rápido en línea recta. En las curvas siempre debemos frenar para poder girar. Así que puedes aprovechar ese momento para contraatacar», ese fue el consejo que Matthew le dio una semana antes. La joven nunca pudo sacarse de la cabeza la velocidad que Alfonso le había mostrado la noche que sus poderes despertaron. Por lo que le preguntó a Matthew cómo lidiar con otros usuarios del elemento rayo en caso de ser necesario. Nunca esperó ponerlo en práctica, pero ahora le alegraba haber preguntado.
Jessica dio un pisotón y una columna de fuego salió en el lugar donde estaba parada la mujer, quien esquivó las llamas fácilmente. Luego, la mujer con el látigo atrapó el brazo de Jessica y con un fuerte tirón la desestabilizó y la mujer con el arco disparó la flecha. Nada más ver que la mujer estaba soltando la flecha, Jessica se apresuró a recuperar el equilibrio. Apenas lo hizo, movió la cabeza para esquivar el proyectil y lo logró, pero lo que no se esperó fue que la mujer del látigo le diera otro tirón que la hizo tambalearse.
—Si eso quieres…
Harta de la situación, Jessica corrió hacia la mujer del látigo, envolvió su puño en fuego y trató de golpear a la mujer, pero esta movió la cabeza hacia atrás y esquivó el ataque. La chica con las dagas apareció a su lado y buscó apuñalarla, pero Jessica pensó rápido. Se hizo hacia atrás en el último momento y la daga de la mujer cortó el látigo que sujetaba a la pelirroja. Apenas se liberó, Jessica golpeó el costado de la chica con toda su fuerza y con su puño envuelto en llamas. Una explosión salió del puño de Jessica y la mujer salió volando al otro lado del pasillo. La chica del arco tuvo que hacerse a un lado para evitar que su compañera muerta le cayera encima.
Sacó otra flecha del carcaj y le apuntó a Jessica, quien conectó una patada baja a la pierna derecha de la mujer del látigo, que ahora se encontraba desarmada. Al ser una usuaria del elemento fuego, la mujer pudo evitar que Jessica la quemara con sus extremidades llameantes, pero el golpe igual le dolió. Un gancho izquierdo a la mandíbula, un uppercut y estaba por rematar con un jab directo a la cara, pero alcanzó a ver de reojo que la mujer del arco estaba por dispararle otra flecha.
Tanto Jessica como la mujer del arco se movieron al mismo tiempo. La pelirroja se hizo hacia atrás y evitó el ataque por los pelos, pero la flecha cambió su trayectoria en pleno vuelo, lo que tomó desprevenida a la chica. En un abrir y cerrar de ojos, la flecha giró y Jessica apenas pudo reaccionar a tiempo para evitar que le atravesara la cabeza, pero llegó desde su flanco derecho y le rozó la mejilla.
Dio un giro para evitar el impacto directo, pero al volver a mirar a las mujeres, sus ojos no solo brillaban en rojo por su poder desatado, también emitían cierto brillo que reflejaba su furia y rabia. La sangre salía del corte en la mejilla mientras su expresión era de una furia desmedida. Las mujeres se asustaron y con razón. Si hubieran conocido a Jessica cuando estaba en Maple Grove, sabrían que esa expresión solo significaba que ahora estaba realmente furiosa. Nadie que la hubiera retado y que haya visto esa cara había terminado bien.
Jessica juntó todo su poder en la palma de sus manos y lanzó una llamarada a ambas mujeres. Una apartó las llamas y la otra usó el viento para crear un domo y protegerse. Sin embargo, esto solo era una distracción. Jessica apareció entre el fuego y fue hasta la mujer del arco, acortó la distancia en segundos y atravesó el domo de viento. Al no ser aire comprimido, no tuvo problemas en pasar. La golpeó en el estómago, haciéndola encogerse de dolor. Acto seguido, la tomó de la cabeza y le conectó un rodillazo en llamas directo en el rostro. La mujer murió en el acto.
Para finalizar, Jessica volvió con la mujer del látigo. Saltó, dio un giro en el aire y una patada giratoria envuelta en llamas aterrizó en el cuello de la mujer, rompiéndolo con un sonoro «CRACK».
Al terminar la pelea, Jessica se tomó un momento para respirar y tranquilizarse. Apagó las llamas de sus brazos y piernas, su cabello volvió a la normalidad y el brillo en sus ojos se apagó. Estaba cansada, sí, pero sabía que esto apenas comenzaba. Se tomó un momento para admirar lo que había hecho, la gente a la que había matado. Le dolía y sabía que esa sangre estaría en sus manos, pero ella no sentía lástima por ellos. Ya había aceptado lo que era en verdad.
—Ana tenía razón después de todo —Jessica se limpió el sudor de la frente—. Soy un Demonio, pero… —volteó la mirada hacia la puerta de donde salía la conexión de Amelia—. Incluso los Demonios podemos amar.
Una explosión destrozó la puerta, convirtiéndola en un montón de astillas chamuscadas. Dentro de la habitación, se encontraba una hermosa joven de cabello blanco y piel trigueña encadenada al piso, inconsciente.
Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com