Saga SCP : protocolo extinción :la caída de velo - Capítulo 20
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- Capítulo 20 - 20 Capítulo 20 La Corte de la Espada Negra
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20: Capítulo 20: La Corte de la Espada Negra 20: Capítulo 20: La Corte de la Espada Negra Ubicación: Ruinas del Sitio-19 (Nueva Daevon).
Hora: T-Plus 12 horas.
El Sitio-19 ya no parecía una instalación científica.
Parecía un castillo gótico hecho de hormigón retorcido y acero.
Las cabezas de los drones de la GOC adornaban las murallas en picas.
El Equipo de Asalto “Sombra” de la GOC, equipado con trajes de invisibilidad óptica, se deslizaba por lo que antes era la cafetería.
Su misión: decapitar al rey autoproclamado.
—Contacto visual —susurró el líder del equipo, ‘Spectre’, por el sub-vocal—.
Sala del trono improvisada en el vestíbulo principal.
Allí estaba.
SCP-076-2 (Abel).
Estaba sentado sobre una pila de escombros y cadáveres de la Insurgencia.
No llevaba camisa, mostrando los tatuajes rúnicos que brillaban con luz propia.
Limpiaba su espada negra con una bandera de la ONU quemada.
Pero no estaba solo.
A su derecha, SCP-049 (El Médico de la Peste) examinaba a un prisionero herido, murmurando sobre la “cura”.
A su izquierda, SCP-682 (El Reptil) dormitaba, encadenado voluntariamente (o por aburrimiento) como un perro guardián colosal.
—El objetivo está protegido por activos Omega —informó Spectre—.
Abortar sigilo.
Ejecutar “Disparo de Dios”.
El francotirador del equipo cargó una bala de “Anti-Materia”.
Un solo disparo podría vaporizar un tanque.
Apuntó a la cabeza de Abel.
Apretó el gatillo.
El aire se rompió.
Pero Abel no murió.
En el microsegundo antes de que la bala impactara, Abel levantó su espada.
No bloqueó la bala; cortó el espacio por donde viajaba la bala.
El proyectil se desvió, impactando en una pared lejana que se desintegró.
Abel miró directamente hacia donde estaba el equipo invisible.
Sonrió.
—Moscas —dijo.
—¡Nos ha visto!
—gritó Spectre.
Abel chasqueó los dedos.
De las sombras del techo, cayeron docenas de criaturas rápidas y pálidas.
SCP-939.
El equipo de la GOC abrió fuego, pero era tarde.
La Corte de Daevon no tomaba prisioneros.
Mientras los gritos de sus hombres llenaban la sala, Spectre vio a Abel levantarse y caminar hacia la salida, ignorando la masacre, con la mirada puesta en el horizonte.
—Prepara a las legiones —dijo Abel a SCP-049—.
El Administrador ha despertado.
Un dios digno de ser matado al fin ha llegado.
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