Saga SCP : protocolo extinción :la caída de velo - Capítulo 26
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- Capítulo 26 - 26 Capítulo 26 La Vecina del 4º B
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26: Capítulo 26: La Vecina del 4º B 26: Capítulo 26: La Vecina del 4º B Ubicación: Edificio de Apartamentos, Ciudad de México.
Hora: T-Plus 2 días.
Carmen cerró la cortina.
No quería ver a los pterodáctilos que anidaban en la Torre Latinoamericana.
Se sentó en su sofá y acarició a “Bigotes”, su gato.
—Tengo hambre, Carmen —dijo el gato con una voz grave y caballerosa.
Carmen no se sorprendió.
Suspiró.
—Ya no hay atún, Bigotes.
Las latas se convirtieron en mariposas de metal ayer.
—Entonces comamos la pared —sugirió el gato—.
El gotelé sabe a vainilla hoy.
Lo he probado.
Carmen asintió.
Desde que el Administrador despertó (Capítulo 19), las reglas eran sugerencias.
Se levantó y arrancó un trozo de yeso de la pared.
Efectivamente, tenía la textura de un pastel esponjoso y sabía a vainilla y miedo.
Mientras comía, alguien llamó a la puerta.
—¿Quién es?
—Soy el Sr.
Rodríguez, del 5º —dijo una voz que sonaba como si viniera de debajo del agua—.
¿Tiene un poco de azúcar?
Me estoy disolviendo.
Carmen abrió la puerta.
El Sr.
Rodríguez era un charco de líquido viscoso con forma humana, contenido apenas por su traje de oficina.
—Pase, vecino —dijo Carmen con amabilidad—.
No tengo azúcar, pero tengo unos recuerdos felices de mi infancia en un frasco.
¿Le sirve?
—Oh, gracias —burbujeó el Sr.
Rodríguez—.
Los recuerdos solidifican.
Es justo lo que necesito.
Se sentaron juntos: la mujer que comía paredes, el gato que hablaba y el hombre líquido.
Afuera, las sirenas habían dejado de sonar.
Ya nadie huía.
La gente simplemente estaba cambiando.
Carmen miró su mano.
Sus dedos se estaban alargando, volviéndose transparentes como el cristal.
—Creo que me estoy convirtiendo en una lámpara —dijo Carmen casualmente.
—Es una buena carrera —opinó el gato—.
Muy iluminada.
Este era el horror real del nuevo mundo.
No eran los monstruos.
Era la resignación.
La humanidad había aceptado la locura como la nueva rutina.
El apocalipsis no era un evento; era un estilo de vida.
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