Saga SCP : protocolo extinción :la caída de velo - Capítulo 32
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- Capítulo 32 - 32 Capítulo 32 El Punto de Convergencia
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32: Capítulo 32: El Punto de Convergencia 32: Capítulo 32: El Punto de Convergencia Ubicación: Límite de la Zona Mutada, cerca de la Isla Flotante.
Hora: T-Plus 2 días y 11 horas y 30 segundos.
Thorne y Bright vieron parpadear los escudos de la Isla Flotante.
—¡Ahora!
—gritó Bright—.
¡Los escudos han caído!
¡Es nuestra única oportunidad de acercarnos!
Corrieron a través de un campo de hierba que intentaba agarrar sus tobillos con dedos verdes.
Llevaban la “Lágrima de Orden” por turnos; el peso era insoportable.
De repente, el suelo frente a ellos explotó.
Tres transportes blindados de la Insurgencia del Caos emergieron del camuflaje óptico, bloqueando su camino.
Cincuenta soldados de élite, con armaduras que mezclaban tecnología y carne cultivada, les apuntaron.
—¡Alto!
—ordenó la Tutora, la líder del escuadrón, bajando de un vehículo.
Su brazo mecánico zumbaba—.
Entreguen el artefacto.
El Ingeniero lo reclama.
Thorne levantó su rifle, agotado.
—No tenemos tiempo para esto.
Si no subimos esa bomba ahí arriba, no habrá nada que reclamar.
Bright, en el cuerpo del soldado de la Insurgencia, dio un paso adelante.
—¡Eh!
¡Soy yo!
¡Llevo vuestro uniforme!
¿No reconocéis el estilo?
La Tutora frunció el ceño.
—Ese es el cuerpo de Delta-7.
Pero tú suenas como… un Carcelero.
Entonces, una niña pequeña salió de detrás de la Tutora.
Lily (Sujeto 899).
Llevaba su vestido manchado de barro y su oso de peluche.
Lily miró a Bright.
Sus ojos, que podían ver la estructura de la realidad, vieron más allá de la carne robada.
Vieron la joya roja brillante, el amuleto SCP-963, pegado al alma del hombre.
—Él es brillante y triste —dijo Lily con voz monótona.
A su lado, un hombre se adelantó.
David, el padre que había sido reclutado en Manchester.
Ahora llevaba un rifle y tenía una mirada endurecida.
—Espera… —David miró a Thorne—.
Tú eres de la Fundación.
Los vi en las noticias antes de que todo se fuera al infierno.
—Éramos de la Fundación —corrigió Bright—.
Ahora somos los encargados de la limpieza.
Escuchen, los O5 ahí arriba quieren convertirnos a todos en luz y sonido.
Nosotros tenemos una pastilla para hacer que el mundo vuelva a ser sólido.
¿Queréis ser dioses o queréis ser humanos?
La Tutora miró la isla flotante, luego a su pequeña arma viviente, Lily.
—El Ingeniero quiere un nuevo orden mundial, no la aniquilación total por parte de unos burócratas ascendidos.
Bajó su arma ligeramente.
—Si les ayudamos a subir… ¿qué pasa después?
—Después, si sobrevivimos, nos matamos entre nosotros por las ruinas —dijo Thorne con honestidad brutal—.
Como en los viejos tiempos.
La Tutora sonrió.
Una sonrisa de depredador.
—Trato hecho.
Suban a los transportes.
Vamos a asaltar el Olimpo.
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