Saga SCP : protocolo extinción :la caída de velo - Capítulo 33
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- Capítulo 33 - 33 Capítulo 33 Ícaro con Dientes
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33: Capítulo 33: Ícaro con Dientes 33: Capítulo 33: Ícaro con Dientes Ubicación: Espacio Aéreo de la Isla Flotante (Sitio-01).
Hora: T-Plus 2 días y 12 horas.
Los transportes de la Insurgencia del Caos rugían hacia el cielo, sus motores de iones dejando estelas azules.
Pero la Isla Flotante no estaba indefensa.
—¡Contacto!
—gritó el piloto de la Insurgencia—.
¡Son los Serafines!
No eran ángeles bíblicos.
Eran los restos del Destacamento Móvil Alfa-1, mutados por la voluntad de los O5.
Tenían alas de metal líquido y disparaban lanzas de luz sagrada que atravesaban el blindaje como si fuera mantequilla.
El primer transporte estalló a la izquierda de Thorne.
—¡Lily!
—gritó la Tutora—.
¡Haz tu trabajo!
David abrazó a su hija en el asiento trasero del vehículo que se sacudía.
—¡No tengas miedo, cariño!
—le gritó—.
¡Solo son dibujos animados malos!
¡Bórralos!
Lily apretó su oso de peluche.
Miró por la ventanilla hacia los “Serafines” que se acercaban.
Extendió su mano pequeña.
—Burbujas —susurró.
La realidad obedeció.
Las lanzas de luz mortal que iban a impactar contra su nave se transformaron en miles de pompas de jabón gigantes.
Los “Serafines”, confundidos, volaron a través de las burbujas, pero al tocarlas, su armadura divina se convirtió en espuma de baño.
Cayeron del cielo, gritando mientras sus alas se disolvían.
—¡Zona de aterrizaje despejada!
—gritó Thorne—.
¡Sujétense!
El transporte se estrelló contra los jardines inmaculados de la mansión victoriana.
El tren de aterrizaje se rompió, y el vehículo se deslizó por el césped perfecto, arrancando estatuas de mármol y setos ornamentales antes de detenerse frente a las grandes puertas de roble.
Bright pateó la puerta del transporte.
—¡Todo el mundo fuera!
¡Tenemos cinco minutos antes de que O5-1 se dé cuenta de que no somos hormigas!
Corrieron hacia la entrada.
La mansión del Sitio-01 pulsaba con una luz dorada.
El aire olía a ozono y a incienso antiguo.
Thorne miró a David.
—Quédate atrás con la niña.
La Tutora, Bright y yo abriremos camino.
David asintió, cargando su rifle con manos temblorosas.
—Solo asegúrate de que mi hija tenga un mundo donde crecer.
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