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Saigo no Senkou - Capítulo 2

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  4. Capítulo 2 - 2 CAPÍTULO 2 — “EL ACERO QUE NO PUDO CORTAR EL SILENCIO”
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2: CAPÍTULO 2 — “EL ACERO QUE NO PUDO CORTAR EL SILENCIO” 2: CAPÍTULO 2 — “EL ACERO QUE NO PUDO CORTAR EL SILENCIO” El cielo ardía en líneas de luz metálica.

Cada una vibraba como una espada gigantesca, listas para caer sobre la arena.

La presencia que descendía desde la grieta celestial no era humana, ni mortal, ni física.

Era pura resonancia primaria.

Era Atem, Avatar del Eco del Acero Vivo, el primer guerrero de la creación.

Kael tragó saliva.No porque tuviera miedo.Sino porque su cuerpo temblaba sin permiso.

No todos los días un adolescente sin eco tenía que enfrentar a un Avatar.

Los maestros gritaban órdenes para evacuar.Los clanes prendían barreras protectoras.Los alumnos más fuertes ya habían huido.

Pero Kael…no se movió.

El Silencio dentro de él latía, desobediente, inquieto, como si quisiera adelantarse.

Tum.Tum.Tum.

Atem aterrizó.

La arena entera se quebró en un anillo de grietas perfectas, como si el suelo hubiera sido cortado por una espada invisible.

Su forma era imponente: Un gigante de tres metros, cuerpo hecho de acero líquido que se movía como sangre pesada.Ojos de luz blanca.Sin boca.Sin rostro humano.Solo la intención pura de cortar.

El Avatar habló sin sonido: “Hijo del Eco Cero… finalmente te encuentro.” Kael apretó los puños.

—No soy hijo de nadie —murmuró—.Y no quiero nada de ti.

Pero Atem lo ignoró.

Extendió una mano.

Los cuchillos de acero puro cayeron del cielo como lluvia divina.

Kael apenas pudo verlos.No hubo aviso.No hubo tiempo.

¡CRASH!¡CRASH!¡CRASH!

Decenas de cuchillas llovieron sobre él como meteoritos.

Kael activó instintivamente: ⭐ —Silencio Primario.— El sonido murió.

Las cuchillas perdieron su filo a centímetros de su piel…pero lo atravesaron igual.

La sangre salpicó.

Kael cayó de rodillas.

—¡Ggh…!No podía cancelar el concepto del Acero Vivo.Era un eco superior.Un eco antiguo.Un eco de la creación.

Atem inclinó la cabeza como si estudiara un insecto.

“Tu eco debería estar muerto.

Roto.

Borrado.” —Pues no lo está —escupió Kael mientras arrancaba una cuchilla del hombro.

Atem extendió su palma.Una espada gigantesca comenzó a materializarse.No una espada cualquiera: LA ESPADA FUNDACIONAL.La primera hoja creada cuando los ecos nacieron.

Los maestros gritaron desesperados:—¡Retírense!

¡Esa espada puede cortar reinos!—¡Kael va a morir!

Pero Kael no escuchaba.Todo a su alrededor se estaba atenuando.El aire vibraba.La luz se doblaba.

El Silencio dentro de él gritaba.

No en palabras.En emoción pura.Desesperación.Urgencia.

KAEL.MI HIJO.NO TE LEVANTES.HUYE.

La voz lo paralizó.

La voz venía de dentro.De su eco.

Pero no era su voz.Tampoco la del Silencio.

Era suave.Humana.Llena de amor y pánico.

Era su madre.

Kael abrió los ojos de golpe.

—…Madre… Atem levantó la Espada Fundacional.

“El Eco Cero no puede existir.” Kael levantó los pies.Subió la vista.El mundo se detuvo por un instante.

Y Kael susurró: ⭐ —Silencio… Blanco.— La segunda despertación.

Todo explotó.

No luz.No sonido.No aura.

Explosión de vacío.

Su sombra se desprendió de su cuerpo como un segundo Kael, una figura blanca, borrada, muda.Los ataques de acero se partieron en líneas ilegibles, como si hubieran sido editados fuera de la realidad.

Kael dio un paso.El mundo tardó un segundo en seguirlo.Otro paso.Otro fragmento de realidad falló en procesarlo.

Atem bajó la espada.

Kael levantó dos dedos.

⭐ —Corte Silente: Línea Cero.— Un trazo invisible cruzó el pecho del Avatar.

El acero vivo se abrió como agua cortada por una brisa.

Atem retrocedió, no por dolor, sino por sorpresa.Un Avatar siglos viejo, sorprendido por un niño roto.

“…¿Anulaste… mi resonancia…?” Kael no respondió.

Su sombra—el eco blanco que lo seguía—extendió su propia mano hacia adelante.

Se escuchó un crack suave.Un sonido que no sonó.El cielo perdió color durante una fracción de segundo.

Atem tuvo que retroceder varios metros para no ser desintegrado por la anulación.

—Tú —murmuró Kael— no viniste a examinarme.Viniste a matarme.

Atem no lo negó.

“Si vives… los ecos mueren.” Kael apretó los dientes.

Su madre volvió a hablar.

HIJO…NO USES ESA TÉCNICA.TU CUERPO NO ESTÁ LISTO.

Kael cerró los ojos.

—No importa.

La sombra detrás de él tembló, como si supiera lo que venía.

Kael extendió la mano hacia Atem.

El Avatar sintió esa energía.

Puro terror.Primordial.El mismo terror que sintieron los ecos cuando el Silencio existió por primera vez.

Kael abrió su ojo derecho completamente blanco.

⭐ —Devora-Ecos.— El aire colapsó.El aura del Acero se dobló.Una parte del pecho de Atem fue absorbida hacia el vacío del Silencio.

El Avatar aulló sin sonido.Un rugido que no vibró ni un átomo.

“NIÑO… ¿QUÉ ERES?” Kael casi cae.Las venas se le marcaban.Su cuerpo estaba al borde del colapso.

—No lo sé —jadeó—.Pero tú…no vas a decidir qué soy.

El Silencio rugió dentro de él como una bestia vieja.

Atem se retiró con un destello de acero líquido, regresando a la grieta del cielo.

Su última frase resonó en cada mente presente: “EL SILENCIO HA VUELTO.LA GUERRA COMIENZA.” La grieta se cerró.La luz murió.La arena se quedó quieta.

Todos miraban a Kael como si hubiera nacido una nueva fuerza del mundo.

Kael cayó de rodillas.

Su eco lo abrazaba desde dentro.

NO MUERAS, KAEL.TODAVÍA NO.

La sombra blanca detrás de él se desvaneció lentamente, como si acariciara su espalda por última vez.

Kael cerró los ojos.

Con la respiración destruida.Los músculos rotos.La mente ardiendo.

Pero vivo.

Muy vivo.

Demasiado vivo.

Y al mirar el cielo oscuro, supo que no había vuelta atrás.

La Guerra de los Ecos había despertado.

Y él era su epicentro.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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