Saigo No Shinza - Capítulo 1
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- Capítulo 1 - 1 CAPÍTULO 1 La voz que no debía hablar
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1: CAPÍTULO 1 La voz que no debía hablar 1: CAPÍTULO 1 La voz que no debía hablar —¿Por qué van a hacer un torneo de dioses contra dioses?
La pregunta no resonó en el cielo.Resonó en todas partes.
No fue un grito.Fue una voz sobresaliente, clara, imposible de ignorar.Una voz que no pertenecía a ningún cuerpo.
Hubo silencio.
Luego, otra voz respondió, más baja, más cauta.
—Para determinar quién es el dios más fuerte.
El espacio tembló apenas.No como una explosión…sino como una objeción.
Entonces habló la Autoridad.
No era un rey.No era un creador.Era la ley que existía antes de cualquier nombre.
—No habrá torneo —dijo—.La ley es clara.Los dioses no deben matarse entre sí.
La segunda voz dudó.
—El problema, señor… es que ya están escritos.
Una pausa.
—Treinta y seis dioses —continuó—.Sus nombres existen.Sus dominios existen.Sus historias ya fueron registradas.
La Autoridad no alzó la voz.
—Bórralos.
El silencio esta vez fue más largo.
—Si borro sus nombres… —dijo la voz—ellos no solo dejarán de participar.
Tragó saliva, aunque no tenía garganta.
—Se borrarán de la existencia.
Por primera vez, la Autoridad vaciló.
—Explícate.
—Yo soy quien registra conflictos de esta magnitud —respondió la voz—.Si un nombre desaparece del registro…el concepto que lo sostiene colapsa.
No hay muerte.No hay juicio.Solo no haber sido nunca.
La Autoridad guardó silencio.
Entonces la voz añadió algo más.
—Y no es el único problema.
—Habla.
—Los humanos están observando.
Eso sí provocó reacción.
—¿Humanos?
—Los más fuertes de entre ellos —continuó—.Reyes.
Guerreros.
Mentes que desafían el límite.Ellos también desean lo mismo.
La voz se volvió más grave.
—Quieren saber quién es el más fuerte de todos.
La Autoridad cerró los ojos.Si es que podía cerrarlos.
—¿Entonces qué propones?
La voz respondió sin titubear.
—Que el torneo ocurra.No como celebración.No como castigo.
—Sino como decisión final.
Un latido atravesó el vacío.
—Yo me encargaré de registrar cada combate —dijo la voz—.Cada victoria.Cada desaparición.
—¿Tu nombre?
—preguntó la Autoridad.
—El Cronista.
Otra presencia se manifestó entonces.No con poder.No con amenaza.
Con vigilancia.
—Enviaré a un Observador —dijo la Autoridad—.No combatirá.No intervendrá.
—Solo verá.
El Cronista asintió.
—Entonces quedará establecido.
La Autoridad pronunció la última sentencia.
—Que los dioses luchen.Pero recuerden esto… El espacio se tensó.
—El trono no existe para el más fuerte.Existe para el que deba sentarse en él.
El Cronista bajó la cabeza.
—El torneo comenzará.
Y en algún lugar que no era cielo ni tierra,los nombres de los dioses empezaron a moverse.
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