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Saigo No Shinza - Capítulo 12

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  4. Capítulo 12 - 12 CAPÍTULO 12 El torbellino de los dioses
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12: CAPÍTULO 12 El torbellino de los dioses 12: CAPÍTULO 12 El torbellino de los dioses El torneo había alcanzado un nivel que ni siquiera el Cronista podía comprender por completo.Fragmentos de espacio y tiempo aún flotaban del combate de Batara Kala y Kronos.El vacío parecía un lienzo roto, con cráteres de energía, grietas temporales y fragmentos de mundos.Jesús permanecía observando, sereno, mientras Buda y Zeus trabajaban en mantener la arena intacta.

—Esto… esto ya no es un torneo común —murmuró el Cronista, escribiendo frenéticamente en su registro—.—Cada combate es… un cataclismo.

Y entonces, se escuchó el anuncio: —Próximos combates: Camazotz vs Mixcoatl, Sekhmet vs Tyr, Lugh vs Taranis y Svarog vs Nergal.

El silencio cayó sobre la arena, más pesado que cualquier sombra anterior.Cada dios presente sabía que estas batallas serían la prueba de supervivencia, estrategia y poder absoluto.

Camazotz vs Mixcoatl Desde la oscuridad surgió Camazotz, el murciélago maya de los sacrificios y la noche.Sus alas negras extendidas eclipsaban todo a su alrededor, y sus ojos brillaban como carbunclos de juicio final.Del otro lado apareció Mixcoatl, dios azteca de la caza y la guerra estelar, con su arco y flechas de luz que podían atravesar cualquier cosa que tocara.

—El cielo es mío —dijo Mixcoatl, disparando una lluvia de flechas que iluminaban la arena con destellos de fuego y estrellas—.—Pero la noche es más rápida —gruñó Camazotz, desapareciendo y reapareciendo como sombra pura.

Cada flecha disparada parecía predecir los movimientos de Camazotz, pero él no era fácil de atrapar.Se movía a velocidades imposibles, usando eco y sombra como extensión de su cuerpo.

Mixcoatl intentó un ataque directo, lanzando una flecha cargada con energía solar, capaz de atravesar montañas.Camazotz la interceptó en pleno vuelo, rompiendo la luz en fragmentos que cegaron momentáneamente todo el espacio alrededor.

—No puedes cazar la noche —dijo Camazotz, y con un aleteo, envió ondas sónicas que desintegraron las flechas restantes y provocaron que Mixcoatl cayera al suelo de la arena.

El dios de la guerra estelar intentó levantarse, disparando una flecha final cargada con su energía más pura, que podría haber destruido un continente.Camazotz desapareció en la sombra y apareció detrás de él, sus garras perforando la defensa estelar.

Un grito resonó, y Mixcoatl fue vencido, no solo por fuerza, sino por velocidad y astucia absoluta.—Ganador: Camazotz.

Sekhmet vs Tyr La arena vibró con un rugido aterrador cuando apareció Sekhmet, diosa egipcia de la destrucción absoluta.Su melena de fuego y sus ojos llameantes iluminaban todo, y cada paso parecía quemar el aire y la tierra a su alrededor.Frente a ella, Tyr, dios nórdico de la guerra y el sacrificio, levantó su espada, su brazo perdido reemplazado por pura determinación y disciplina guerrera.

—Soy el destino de los héroes —dijo Tyr, avanzando con estrategia y concentración—.—Pero yo soy el fuego que destruye incluso a los héroes —replicó Sekhmet, y un rugido salió de su garganta que resonó a través de la arena y el vacío.

Tyr atacó primero, una combinación de golpes calculados, buscando abrir la defensa de Sekhmet.Cada movimiento era una danza de guerra, estratégica y precisa.Pero Sekhmet, con reflejos sobrenaturales, desvió cada ataque con ráfagas de fuego y energía concentrada en sus garras.

El choque se intensificó.

Tyr logró impactar su espada en Sekhmet, pero su piel era como bronce vivo, y el golpe provocó solo un destello de luz mientras Sekhmet se reponía sin un rasguño.—Demasiado lenta —murmuró, y con un giro mortal, liberó un rugido que barrió el campo, derribando a Tyr y quemando su espada a vapor.

Tyr intentó resistir, concentrando todo su sacrificio y fuerza, pero cada ataque de Sekhmet era más rápido, más poderoso y más letal que el anterior.Finalmente, con un último rugido, Sekhmet aplastó la defensa de Tyr, dejando claro que la destrucción absoluta era su reino.

—Ganador: Sekhmet.

Lugh vs Taranis El cielo artificial del torneo tembló cuando Lugh, el guerrero-luz celta y dios del talento supremo, emergió irradiando luz pura y perfección en cada movimiento.Frente a él apareció Taranis, dios eslavo del trueno, sosteniendo su rueda y espada, con energía que podía partir cielos y abrir volcanes.

—La tormenta caerá sobre ti —dijo Taranis, lanzando rayos que giraban como ruedas de fuego.—Pero la luz siempre encuentra su camino —respondió Lugh, y con un gesto, desvió los rayos hacia el vacío, transformándolos en energía concentrada que reforzó su velocidad y reflejos.

Taranis atacó con todo: rayos, truenos, ráfagas de viento que podían destruir estructuras enteras.Lugh se movía a velocidades sobrehumanas, anticipando cada ataque y devolviendo golpes que parecían imposibles de calcular.

El choque llegó a su punto máximo cuando ambos lanzaron ataques concentrados simultáneamente.La luz de Lugh se encontró con el trueno de Taranis, creando una explosión que rasgó la arena, el aire y el vacío, y dejó fragmentos flotando como meteoros invisibles.

—Esto no es suficiente —gruñó Taranis, lanzando un ataque final que comprimía la arena y el cielo en un solo punto.Lugh sonrió, canalizando su talento y fuerza suprema, y con un movimiento que combinaba velocidad, estrategia y precisión, destruyó la compresión del trueno y golpeó directamente a Taranis, lanzándolo fuera de la arena.

—Ganador: Lugh.

Svarog vs Nergal La arena tembló nuevamente cuando Svarog, el dios eslavo del fuego y la forja divina, apareció rodeado de llamas que podían derretir montañas y fundir metales divinos.Frente a él, Nergal, dios mesopotámico del inframundo, emanaba pestilencia y muerte, su presencia podía consumir la vida en segundos.

—El fuego forja la existencia —dijo Svarog, lanzando bolas de lava y fuego concentrado—.—Pero la muerte reclama todo lo que arde —replicó Nergal, y con un gesto, la arena comenzó a descomponerse y pudrirse bajo cada llama de Svarog.

El combate fue brutal: Svarog lanzó columnas de fuego que se movían como serpientes, buscando envolver a Nergal.

Nergal desató ondas de enfermedad y corrupción que consumían el aire, la tierra y el fuego mismo, corrompiendo cada ataque de Svarog.

La lucha se volvió un espectáculo de estrategia y fuerza:cada ataque de Svarog era absorbido parcialmente, y cada ofensiva de Nergal era contrarrestada con fuego divino refinado por siglos de forja.

Finalmente, Nergal encontró un momento de ventaja: una explosión de corrupción que debilitó la estructura de Svarog, y con un golpe directo, destruyó su armadura de energía y fuego concentrado.Svarog retrocedió, incapaz de sostener sus llamas frente a la pestilencia pura.

—Ganador: Nergal.

Conclusión del Capítulo 12 El Cronista respiró profundamente mientras escribía: —Cuatro combates, cuatro cataclismos —murmuró—.—Cada dios mostró estrategia, poder y devastación, y la arena… la arena apenas se mantiene.

Los observadores miraban, sabiendo que cada batalla elevaba el nivel del torneo:la velocidad, la fuerza, el caos y la destrucción alcanzaban dimensiones que podían borrar universos menores.

Jesús se mantuvo sereno, Buda calmado, y Zeus observaba con entusiasmo y admiración.Cada combate no solo dejaba ganadores y perdedores, sino que también marcaba el ritmo de un torneo que podría redefinir la existencia misma.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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