Saigo No Shinza - Capítulo 17
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- Capítulo 17 - 17 CAPÍTULO 17 Olas contra caos primigenio
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17: CAPÍTULO 17 Olas contra caos primigenio 17: CAPÍTULO 17 Olas contra caos primigenio El vacío del torneo estaba en silencio absoluto.Todo parecía contener la respiración mientras la arena vibraba bajo la presencia de dos deidades capaces de destruir mundos enteros con un solo movimiento.
El Cronista, con la pluma temblando, murmuró:—Este… será el combate más brutal que haya registrado jamás.—Sedna… Tiamat… que la arena tiemble.
Tiamat La diosa mesopotámica del caos primigenio se alzó sobre la arena, su cuerpo gigantesco y serpentino, cubriendo el cielo como un eclipse viviente.Escamas que brillaban como estrellas muertas, colas que podían aplastar continentes, y su aliento, capaz de devorar océanos enteros, llenaban el aire de un calor tóxico.
—El caos absoluto —gruñó Tiamat—.—Nada puede sobrevivir ante mi existencia.
Cada movimiento suyo retumbaba como la creación y destrucción simultáneas del universo.La arena tembló, las rocas flotaron, el cielo se fracturó… el torneo mismo parecía inclinarse ante su poder.
Sedna Desde el otro extremo, Sedna emergió, diosa inuit del mar y del sufrimiento, envuelta en tormentas colosales y corrientes imposibles.—El océano reclama todo —dijo—.—Y este caos… será tragado por mi reino.
Su presencia transformó la arena en un océano suspendido en el vacío, olas que podían arrastrar mundos enteros, vórtices que succionaban materia y energía, y cada movimiento suyo resonaba con fuerza de tormenta divina.
—Prepárate, caos —murmuró—.—El mar nunca pierde contra la corrupción.
Primer choque: colisión de titanes Tiamat se lanzó primero, su cola golpeando el vacío y creando un tsunami de caos puro, capaz de destruir toda la arena y más allá.Sedna respondió invocando olas colosales y huracanes submarinos, moviendo agua y hielo a velocidades imposibles, absorbiendo la fuerza de Tiamat y redirigiéndola hacia la misma diosa caótica.
Cada golpe produjo explosiones de energía líquida y caos primigenio, que se entrelazaban, chocaban y rebotaban en un espectáculo de destrucción cósmica.
—¡Increíble!
—murmuró el Cronista—.—Ni siquiera los cataclismos anteriores pueden compararse con esto.
Estrategia y dominio absoluto Tiamat intentó envolver a Sedna con su aliento destructor, buscando corromper la materia y el agua.Sedna, con calma infinita, abrió grietas en el espacio de la arena, transformando cada intento en corrientes imposibles de esquivar, golpeando Tiamat desde ángulos que ni siquiera existían en la realidad.
El choque de ambos poderes creó vórtices de caos y agua que distorsionaban tiempo y espacio, generando flashes donde la arena parecía alternar entre océano y vacío, entre mundo y nada.
Tiamat rugió, liberando todo su caos primigenio, cubriendo el cielo y el suelo con serpientes de energía que podían consumir galaxias.Sedna, con su dominio absoluto del mar y el sufrimiento, absorvió la energía, fusionando tormentas y frío extremo para inmovilizar cada ataque de Tiamat.
Cada golpe parecía más un evento cósmico que un simple ataque: Olas de Sedna arrastraban fragmentos de realidad Escamas de Tiamat explotaban como supernovas El vacío entre ellas se llenaba de energía pura que hacía vibrar incluso a los dioses espectadores Clímax: el dominio del océano Tiamat intentó un ataque final, un maelstrom de caos primigenio y destrucción absoluta, que amenazaba con borrar la arena y alterar el flujo de tiempo mismo.Sedna cerró los ojos, concentrando cada gota de su poder, invocando una marea que absorbía, multiplicaba y devolvía el caos de Tiamat contra ella misma.
El choque final fue una explosión que dobló la realidad, ondas de agua y caos viajando a velocidades imposibles, destruyendo fragmentos de espacio y distorsionando la luz de manera que incluso los dioses temieron mirar directamente.
Cuando la explosión se disipó, Tiamat estaba derrotada, rodeada por remolinos de agua que la contenían, su cuerpo masivo reducido a fragmentos de caos, incapaz de continuar.Sedna emergió triunfante, flotando sobre la superficie de su océano suspendido en el vacío, la calma absoluta después del huracán.
—Ganadora: Sedna —anunció el Cronista, con la pluma temblando—.—La fuerza del mar ha vencido al caos primigenio.
Epílogo del capítulo: tensión y suspenso Mientras Sedna se retiraba, el Cronista notó dos detalles inquietantes: Morana, observando desde la distancia, susurró con voz helada:—Algo… sigue mal en este torneo… Zeus, con expresión de impaciencia, miró la arena y dijo:—Esto está demasiado lineal… creo que contactaré a los humanos más fuertes de la historia para darle un poco de sabor a este torneo.
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