Saigo No Shinza - Capítulo 19
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- Capítulo 19 - 19 CAPÍTULO 19 El error que no debía existir
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19: CAPÍTULO 19 El error que no debía existir 19: CAPÍTULO 19 El error que no debía existir El silencio cayó como una losa sobre la arena.
Morana avanzó un paso, su sombra alargándose de forma antinatural, como si el frío mismo estuviera intentando escapar de ella.
—Esto está mal —dijo, sin alzar la voz—.—Claramente… está mal.
El Cronista tragó saliva, pero levantó la pluma con firmeza forzada.
—¡VAMOS A EMPEZAR CON EL COMBATE… SEKHMET VS LUGH!
El nombre de ambos dioses resonó en el vacío.
Sekhmet rugió, su aura de guerra y destrucción solar encendiendo la arena.
Lugh sonrió con calma peligrosa, su lanza brillando con conocimiento, habilidad y muerte perfecta.
—¡NO!
—la voz de Morana cortó el espacio como una cuchilla—.—A mí debería tocarme Sekhmet.
Antes de que el eco muriera… —Y a mí, Lugh —dijo Camazotz, desplegando lentamente sus alas de murciélago, cubiertas de sangre seca y estrellas apagadas.
El murmullo estalló entre dioses, entidades primordiales y conceptos vivientes.
El Cronista bajó la pluma, confundido.
—¿Pero… por qué?
Morana sonrió.No fue una sonrisa amable.Fue la sonrisa de alguien que acaba de encontrar la grieta en la realidad.
—Porque adelantaste un combate —dijo—.—Batara Kala contra Kronos.
El nombre pesó como una condena.
—Ese combate no debía ocurrir aún —continuó—.—Y cuando lo hiciste… intentaste arreglarlo.
El Cronista retrocedió un paso.
—Detuviste el sorteo ahí —añadió Morana—.—Podrías haber seguido.—Pero no quisiste que nos diéramos cuenta.
Camazotz rió bajo, un sonido hueco y antiguo.
—Alteraste el orden para que el error pareciera destino —dijo—.—Pero el destino no se equivoca.
Sekhmet apretó los colmillos.
—¿Estás diciendo… —gruñó— que este torneo…?
—Está forzado —interrumpió Morana—.—Y cuando el destino se fuerza… algo paga el precio.
El vacío tembló.
Entonces… —Ya dejen de pelear.
La voz fue simple.Humana.Cansada.
Todos giraron la mirada.
Un hombre estaba sentado sobre un fragmento de arena flotante, relajado, mordiéndose una manzana con total tranquilidad.Cabello oscuro, mirada clara, cuerpo sin aura divina…y aun así, ningún dios pudo ignorarlo.
—¿Eh?
—dijo, masticando—.—Se supone que esto es un torneo, ¿no?
El Cronista abrió los ojos de par en par.
—A… Adán… Adán dio otro mordisco.
—Mucho drama para algo que se arregla fácil —añadió—.—Si el orden está mal… cámbienlo.—Y si no pueden… entonces esto nunca fue justo desde el inicio.
Morana lo observó fijamente.
Por primera vez…no dijo nada.
La manzana crujió.
El silencio volvió.
Y todos comprendieron algo aterrador: El problema ya no era el torneo.El problema era que el primer humano estaba mirando demasiado de cerca.
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