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Saigo No Shinza - Capítulo 2

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  4. Capítulo 2 - 2 CAPÍTULO 2 Los nombres que aún existen
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2: CAPÍTULO 2 Los nombres que aún existen 2: CAPÍTULO 2 Los nombres que aún existen El espacio no tenía forma.

No era un cielo.No era una tierra.Era un lugar preparado para soportar dioses.

Un círculo incompleto flotaba en la nada, formado por fragmentos de realidades extintas: mares detenidos, ruinas que jamás fueron habitadas, estrellas apagadas antes de nacer.

El silencio no era ausencia de sonido, sino expectativa.

Entonces, una voz habló.

—El torneo va a comenzar.

No gritó.No necesitó hacerlo.

—Esta es la lista de los dioses convocados.

La voz pertenecía al Cronista.

Cuando pronunció el primer nombre, algo se movió.

Anansi Desde ningún lugar, apareció una figura delgada, sonriente, con ojos demasiado atentos.

—¿Un torneo?

—murmuró—.Las historias siempre empiezan así… y casi nunca terminan bien.

No empuñaba armas.No adoptó postura de combate.Solo observó, como quien ya está pensando en el final.

Tiamat El espacio tembló.

No llegó caminando.Llegó ocupando.

El caos primigenio se manifestó como una presencia imposible de delimitar.

No tenía forma estable.

No miró a nadie.

Simplemente existió.

Algunos dioses retrocedieron sin darse cuenta.

Erlik Una figura oscura emergió lentamente, con una calma pesada.

—El inframundo siempre recibe —dijo—.Hoy, tal vez, anticipe trabajo.

No amenazaba.Prometía.

Ammit El sonido de mandíbulas cerrándose atravesó el silencio.

—Si están aquí… —gruñó—es porque muchos ya fallaron antes de empezar.

Sus ojos no miraban cuerpos.Buscaban culpa.

Mictlantecuhtli Llegó sin ruido.

Cubierto de huesos, erguido, tranquilo.

—No vengo a pelear —dijo—.Vengo a acompañar.

Nadie supo a quién se refería.

Sedna El frío llegó antes que ella.

Su presencia no fue violenta, fue dolorosa.

—El mar recuerda —susurró—.Y nunca perdona.

Sus manos temblaban…no por miedo, sino por sufrimiento eterno.

Hine-nui-te-pō La noche descendió con suavidad.

—Todos regresan —dijo—.Incluso los que creen que no lo harán.

Su voz no imponía terror.Imponía certeza.

Veles Una risa baja se escuchó.

—Orden, caos… —murmuró—todo es intercambiable si sabes cómo romperlo.

Sus ojos brillaban con astucia.No parecía preocupado.

Batara Kala El tiempo alrededor de él se distorsionó.

—Tarde o temprano —dijo—todos llegan a mí.

Cada palabra envejecía el espacio.

Camazotz Un aleteo seco cortó el aire.

—Si debo morir —dijo—que sea por algo que valga la pena ofrecer.

No buscaba sobrevivir.Buscaba significado.

Perun Un trueno estalló.

—Guerra es guerra —sentenció—.No importa el escenario.

Se mantenía erguido, directo, sin adornos.

Ogmios Caminó con calma, arrastrando cadenas invisibles.

—Esto se va a poner divertido —sonrió—.Las palabras siempre pesan más al final.

Mientras lo enfocaban, varios dioses desviaron la mirada.No por miedo.Por precaución.

Morrígan Observaba desde las sombras.

—Ya los he visto caer —susurró—.Solo aún no saben cuándo.

No hablaba de predicción.Hablaba de recuerdos.

Tyr Avanzó con paso firme.

—Si este es el precio —dijo—lo pagaré sin dudar.

No miró a nadie en particular.Aceptaba el sacrificio desde antes.

Sekhmet El calor subió.

—Destruiré todo lo que se interponga —dijo—.Incluido el arrepentimiento.

No había negociación posible con ella.

Mixcoatl Miró al cielo inexistente.

—La guerra también se libra entre estrellas —dijo—.Y yo he cazado en ellas.

Su presencia era inquietantemente serena.

Lugh Una luz clara lo acompañó.

—Si hay una forma de ganar… —dijo—la encontraré.

No era arrogancia.Era confianza absoluta.

Svarog El sonido del metal resonó.

—Todo puede forjarse —afirmó—.Incluso el final.

Sus manos parecían capaces de crear… o destruir.

Ananke No apareció.

Simplemente estuvo.

—Esto ocurre porque debe ocurrir.

Nadie discutió.

Nyx La oscuridad se volvió densa.

—La noche no elige —susurró—.Cubre.

Ereshkigal Su mirada era firme, soberana.

—El inframundo no es castigo —dijo—.Es reino.

No necesitaba imponerse.Ya gobernaba.

Ataegina Una brisa suave acompañó su llegada.

—Todo vuelve —sonrió—.Incluso después del final.

Dakuwaqa El sonido del océano estalló.

—El caos no siempre ruge —rió—.A veces ahoga.

Itzpapálotl Un brillo de obsidiana cortó la luz.

—La muerte también puede ser hermosa —dijo—.Por un instante.

Morana El frío regresó.

—Nada termina para siempre —susurró—.Pero todo termina.

Apep El espacio se tensó.

—El orden es una mentira —rugió—.Y yo la devoro.

El Cronista cerró el registro.

—Todos los nombres han sido pronunciados.

El silencio volvió.

Entonces añadió: —Recuerden la regla.

Nadie habló.

—El que pierde… deja de existir.

En algún lugar, invisible,el Último Trono esperaba.

Y el torneo, finalmente,había comenzado.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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