Saigo No Shinza - Capítulo 21
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- Capítulo 21 - 21 CAPÍTULO 21 El invierno venció al sol y la noche devoró a la perfección
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21: CAPÍTULO 21 El invierno venció al sol, y la noche devoró a la perfección 21: CAPÍTULO 21 El invierno venció al sol, y la noche devoró a la perfección La arena temblaba.
No por una explosión.No por un golpe.
Sino porque cuatro conceptos absolutos estaban chocando al mismo tiempo.
SEKHMET VS MORANA Guerra eterna contra final inevitable Sekhmet avanzó primero.
Su cuerpo ardía como el disco solar en su punto más cruel.
Cada paso suyo era una masacre cósmica: arena convertida en vidrio, aire en llamas, tiempo distorsionado por la violencia pura.
—YO SOY LA IRA DE RA —rugió—.—LA QUE EXTINGUE CIVILIZACIONES CUANDO SE OLVIDAN DE TEMER.
Leones de fuego surgieron de su sombra, encarnaciones de pestes, guerras y castigos divinos.
Cada zarpazo borraba eras.
Morana no se movió.
El calor… murió.
El fuego de Sekhmet comenzó a apagarse como si el concepto de calor estuviera siendo negado.
—No eres guerra —dijo Morana, con voz suave—.—Eres un ciclo más.
El invierno descendió.
No nieve.No hielo.
Final.
Las plagas de Sekhmet se congelaron en mitad del rugido, convertidas en estatuas de muerte.
El sol en su pecho comenzó a agrietarse.
Sekhmet gritó y lanzó todo su poder: enfermedades, rabia divina, exterminio absoluto.
Morana levantó la mano.
—Todo termina.
Y el sol se apagó.
Sekhmet cayó de rodillas, su furia extinguida, su fuego convertido en ceniza fría.
Morana se acercó y tocó su frente.
—Incluso los dioses de la guerra…—mueren en invierno.
GANADORA: MORANA LUGH VS CAMAZOTZ Perfección contra sacrificio Lugh fue distinto.
No gritó.No rugió.
Simplemente atacó.
Su lanza atravesó dimensiones, buscando el punto exacto donde Camazotz iba a existir.
Cada movimiento era impecable: espada, palabra, hechizo, estrategia, todo en uno.
Camazotz fue perforado.Desmembrado.Decapitado.
Y siguió riendo.
La sangre cayó… y se transformó en estrellas negras.
El cielo se cerró como una cueva.
—Yo no soy un guerrero perfecto —susurró Camazotz—.—Soy el miedo cuando el corazón late antes del sacrificio.
La noche ritual envolvió a Lugh.
El dios celta comenzó a perder algo que nunca había perdido: control.
Murciélagos surgieron del vacío, cada uno representando una muerte ritual, una decapitación sagrada, un sacrificio al orden cósmico.
Lugh luchó.Se adaptó.Aprendió.
Pero no pudo vencer algo que no seguía reglas.
Camazotz apareció detrás de él.
—La perfección muere…—cuando sangra.
Un colmillo atravesó el pecho de Lugh.
No fue rápido.Fue ceremonial.
Lugh cayó, su lanza apagándose.
GANADOR: CAMAZOTZ El silencio regresó.
Y entonces… Dos presencias descendieron.
Ereshkigal, reina absoluta del inframundo mesopotámico.Ammit, devoradora de almas indignas.
—Esto ya no es un torneo —dijo Ereshkigal—.—Es una blasfemia contra el orden de la muerte.
Ammit gruñó, relamiéndose.
—Ese humano… —miró a Adán— no debería estar aquí.
Adán suspiró.
—De verdad no quería hacer esto.
Ammit atacó.
Un monstruo hecho de juicio final, con fuerza suficiente para devorar dioses caídos.
Adán dio un paso.
Un golpe.
Nada espectacular.Nada divino.
Ammit dejó de existir.
No cayó.No gritó.
Simplemente… murió.
Adán bajó la mano.
—No voy a romper el torneo —dijo—.—Pero tampoco voy a dejar que lo arruinen.
Ereshkigal retrocedió.
Por primera vez, la muerte guardó silencio.
El Cronista tembló.
—E-es hora de anunciar el último combate… Miró su lista.
—NERGAL VS… NADIE.
La pluma se detuvo.
—No… no hay peleador… Entonces Zeus se levantó.
Sonriendo.
—Si no hay… —dijo——yo peleo contra Nergal.
El cielo se partió en dos.
Y todos entendieron: El torneo había cruzado el punto de no retorno.Ahora, incluso el rey del Olimpo entraría al campo.
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