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Saigo No Shinza - Capítulo 25

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  4. Capítulo 25 - 25 CAPÍTULO 25 La traición de la noche y la caída del sacrificio
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25: CAPÍTULO 25 La traición de la noche y la caída del sacrificio 25: CAPÍTULO 25 La traición de la noche y la caída del sacrificio La arena del Grupo B temblaba como nunca antes.Morana y Camazotz flotaban juntos, mirándose cómplices, sombras y plumas extendiéndose en sincronía.

—No podemos ganar a Adán —susurró Morana, su voz un hilo de invierno—.—Pero podemos asegurarnos de que los demás caigan primero.

Camazotz asintió, mostrando sus colmillos y el reflejo de las estrellas oscuras en sus alas.—Rápido y silencioso.—Haremos esto a nuestra manera.

Sedna, poderosa y eterna, emergió del océano de la arena, su cuerpo irradiando frío y sufrimiento.—Ustedes no… —intentó gritar, pero Morana y Camazotz ya se lanzaban sobre ella, una sincronización mortal.

El combate fue brutal.Sedna desplegó tsunamis de hielo y agua que podían destruir continentes enteros, pero Morana y Camazotz se movieron con la precisión de depredadores primordiales.—Tu reinado termina aquí —dijo Camazotz, embistiendo desde la noche absoluta.

Morana, con su toque, congelaba cada ola y cada ráfaga de agua, convirtiendo los ataques de Sedna en armas contra ella misma.En cuestión de minutos, Sedna fue derrotada, colapsando entre hielo y oscuridad, su poder neutralizado de manera perfecta.

—Listo —susurró Morana mientras observaba el cuerpo de la diosa del mar—.—Ahora solo queda… el Grupo C.

Invadiendo el Grupo C El Grupo C estaba ocupado: Mictlantecuhtli, Ereshkigal y Nergal se preparaban, su energía de inframundo iluminando la arena con un brillo mortal.

Morana y Camazotz descendieron juntos.No había advertencia, no había respeto.Solo ambición y estrategia calculada.

—Vine a acelerar esto —dijo Camazotz—.—Para que la fase final nos dé un enfrentamiento limpio.

Pero los dioses del inframundo no se sorprendieron.Mictlantecuhtli miró fijamente a Morana, su rostro un vacío que tragaba todo miedo.

—Creyeron… que podían jugar con la inevitabilidad de la muerte —dijo—.—Pero aquí… yo soy la regla.

El combate fatal Primero fue Camazotz.Murciélagos y sombras envuelven la arena, su fuerza combinada con cada sacrificio antiguo del mundo.Nergal intentó contenerlo, pero su movimiento fue calculado, predecible… y Camazotz parecía invencible.

Morana observaba desde las alturas, preparando su ataque más cruel: la noche absoluta, un invierno eterno que podía detener la respiración de los dioses.Pero un gesto de Mictlantecuhtli bastó.

Con un golpe que parecía tocar el núcleo de la existencia, Mictlantecuhtli atrapó a Morana en su guante de hueso y sombras.Ella gritó.No por miedo… sino por sorpresa y traición.

Camazotz se lanzó a salvarla, pero Mictlantecuhtli lo golpeó con fuerza tan devastadora que el murciélago quedó destrozado, cayendo entre escombros del tiempo y la arena rota.

Morana, atrapada, vio su plan desmoronarse ante sus ojos.—No… no puede ser… —susurró—.—No ahora… no después de todo… Mictlantecuhtli bajó la mano lentamente, y Morana sintió cómo cada latido de su ser se apagaba, su poder y cuerpo colapsando hacia la nada.

Antes de desaparecer, Morana miró al cielo roto.Sus ojos se encontraron con Adán, con Ananke, con el Cronista… y por un instante, solo hubo tristeza infinita, una sensación de pérdida que ni la muerte misma podría borrar.

Un suspiro helado escapó de sus labios: —Perdón… a todos… Y entonces, Morana se apagó.No hubo explosión, no hubo grito.Solo un vacío donde alguna vez existió la diosa de la noche.

Finalizando el episodio Cuando la arena dejó de temblar, solo quedaron dos dioses de pie: Ananke, victoriosa sobre el caos y la inevitabilidad del destino.

Mictlantecuhtli, soberano absoluto del inframundo, el verdugo de los que buscan atajos.

El Cronista alzó la pluma, con voz temblorosa:—Los finalistas… están decididos.

Ananke y Mictlantecuhtli.

Y el narrador añadió con un tono grave: Dos conceptos absolutos, dos soberanos de universos paralelos…y un humano que aún observaba, silencioso, listo para ver cómo terminaría el torneo más grande que los dioses habían enfrentado.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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