Saigo No Shinza - Capítulo 26
- Inicio
- Todas las novelas
- Saigo No Shinza
- Capítulo 26 - 26 CAPÍTULO 26 La pelea final
Tamaño de Fuente
Tipo de Fuente
Color de Fondo
26: CAPÍTULO 26 La pelea final 26: CAPÍTULO 26 La pelea final La arena ya no era arena.No era tierra.
No era tiempo.Era un vacío entre universos, donde cada pensamiento podía convertirse en realidad, y cada acción podía destruir galaxias enteras.
Mictlantecuhtli avanzó primero.Su mirada devoraba todo.Su aura, un torbellino de muerte, donde cada golpe no era físico, sino la materialización de todas las muertes posibles.
—Bienvenida al final, Ananke —gruñó, y su voz resonó en infinitos mundos—.—Aquí nadie escapa de la muerte.
Ananke flotó frente a él, calma absoluta.—La muerte no es nada sin destino —dijo, encadenando el tiempo y la causalidad en hilos de inevitabilidad—.—Y yo decido qué es inevitable.
El choque de conceptos El primer impacto no fue un golpe.Fue un universo entero que colapsaba en sí mismo, donde estrellas explotaban y mundos desaparecían solo por el roce de su energía.
Mictlantecuhtli lanzó su guante de hueso y sombra.Cada golpe devoraba tiempo, cada ataque convertía la arena en un inframundo sin fin.Ananke respondió con su cadena de inevitabilidad: cada ataque de Mictlantecuhtli era anulado antes de existir, redirigido hacia él mismo, atrapando sus golpes en un bucle que devoraba su propia esencia.
—No puedes matar lo que ya está determinado —dijo Ananke—.—Tu muerte, tu victoria… todo, ya ha sido escrita.
Destrucción de la realidad Los ataques comenzaron a multiplicarse.
Mictlantecuhtli convirtió la arena en millones de mundos del inframundo, cada uno un laberinto de muerte.
Ananke hizo que cada laberinto se reescribiera a sí mismo, transformando muerte en destino inevitable, caos en orden absoluto.
Rayos de energía que podrían destruir galaxias enteras cruzaban la arena.Fragmentos de universos explotaban.El tiempo se quebraba.Espacios paralelos colapsaban y se recombinaban.
Cada golpe era tan rápido que parecía existir antes de que ocurriera.Cada defensa, tan perfecta que imposibilitaba cualquier escape.
Mictlantecuhtli rugió, invocando todas las almas del inframundo, tratando de ahogar a Ananke en un mar de sufrimiento eterno.Pero Ananke sonrió y dijo: —Hasta el inframundo está sujeto al destino.
Cada alma invocada quedó atrapada en su propio hilo temporal, incapaz de actuar, incapaz de escapar.
El clímax El duelo alcanzó su punto máximo: Mictlantecuhtli concentró toda su existencia en un solo golpe, un ataque que podía destruir un multiverso.
Ananke levantó su cadena de inevitabilidad, y el tiempo se congeló alrededor del impacto.
El choque fue tan potente que rompió la línea entre los universos, creando un vórtice que tragó galaxias, estrellas, y hasta la idea misma de espacio y tiempo.
Mictlantecuhtli cayó en su propia trampa: Cada movimiento que hizo fue predicho y bloqueado.
Cada golpe que lanzó se volvió contra él.
Su esencia, devoradora de almas y señor del inframundo, fue reduciendo a su propia inevitabilidad.
Con un último gesto, Ananke encadenó al dios de la muerte:—Todo termina.
Todo lo inevitable se cumple.
Un rayo de luz negra y dorada atravesó el vacío.Mictlantecuhtli desapareció, absorbido por la inevitabilidad absoluta de Ananke.
El universo respiró.O lo que quedaba de él.
El desenlace Ananke flotó en el centro del vacío, victoriosa, su mirada tranquila y eterna.El tiempo volvió a fluir lentamente.Las arenas, los cielos, los mundos… regresaron a un orden imperfecto, pero estable.
Adán, que había observado todo en silencio, simplemente sonrió.No dijo una palabra.No necesitaba intervenir.
Todo había terminado.El torneo había cumplido su propósito.
Dos conceptos absolutos habían dominado el universo…y el humano que comenzó todo, miró y simplemente sonrió.
🔥 GANADORA: ANANKE 🔥
Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com