Saigo No Shinza - Capítulo 3
- Inicio
- Todas las novelas
- Saigo No Shinza
- Capítulo 3 - 3 CAPÍTULO 3 La historia contra la palabra
Tamaño de Fuente
Tipo de Fuente
Color de Fondo
3: CAPÍTULO 3 La historia contra la palabra 3: CAPÍTULO 3 La historia contra la palabra El espacio del combate se cerró.
No surgió una arena.Surgió un lugar para hablar.
Cadenas invisibles colgaban del aire.No ataban cuerpos.Ataban voluntades.
El Cronista habló una sola vez: —Primer combate.
Los nombres resonaron.
—Anansi.—Ogmios.
El silencio se tensó.
Ogmios avanzó primero.
Alto.Viejo.Fuerte como una idea que ha sobrevivido siglos.
De su lengua surgían cadenas invisibles, extendiéndose hacia Anansi como serpientes pacientes.
—Las palabras —dijo Ogmios—no se oyen.Se obedecen.
Cada sílaba tenía peso.Cada frase intentaba arrastrar al oyente hacia una conclusión inevitable.
Anansi sonrió.
—Qué curioso —respondió—.Siempre pensé que las historias eran más tercas.
No atacó.No esquivó.
Simplemente habló.
Las cadenas de Ogmios avanzaron.
No tocaban el cuerpo.Tocaban el significado.
Ríndete.Reconoce tu inferioridad.Acepta el final.
Anansi dio un paso atrás…y el suelo cambió.
El espacio ya no era una arena.
Era una aldea.
Fuego.Niños escuchando.Ancianos atentos.
Ogmios frunció el ceño.
—Ilusión —sentenció.
—No —corrigió Anansi—.Recuerdo.
Las cadenas dudaron.
Porque Ogmios dominaba el discurso…pero Anansi dominaba la tradición oral.
—Yo encadeno a los hombres con palabras —rugió Ogmios—.Los llevo a la guerra.Los hago morir por ideas.
Su voz se volvió más pesada.Las cadenas tiraron con fuerza.
Anansi cayó de rodillas.
Por un instante, parecía terminado.
Entonces Anansi levantó la mirada.
—¿Sabes por qué los hombres me recuerdan?
—preguntó—.No porque los obligue.
Las llamas del recuerdo crepitaron.
—Sino porque se reconocen en mí.
La aldea cambió.
Ahora eran risas.Errores.Trampas pequeñas.Historias donde el débil engaña al fuerte.
Las cadenas empezaron a aflojarse.
Ogmios retrocedió un paso.
—Mis palabras han guiado ejércitos —dijo—.
—Y mis historias —respondió Anansi—han sobrevivido cuando esos ejércitos ya no existen.
Anansi no rompió las cadenas.
Las recontextualizó.
Cada cadena se convirtió en hilo.Cada hilo, en telaraña.
No atraparon el cuerpo de Ogmios.Atraparon su discurso.
Cada palabra que Ogmios pronunciabaregresaba a élcon un significado distinto.
—Imposible… —murmuró Ogmios.
—No —dijo Anansi con suavidad—.Inevitable.
Ogmios intentó hablar.
Pero ya no controlaba el sentido de sus palabras.
La última cadena se deshizo.
No hubo explosión.No hubo grito.
Solo silencio.
El cuerpo de Ogmios se detuvo.
Sus cadenas cayeron al vacíoy nunca tocaron el suelo.
El Cronista alzó la voz.
—Ganador: Anansi.
El nombre de Ogmios tembló en el registro…y se deshizocomo una frase olvidada.
No quedó eco.
Anansi exhaló.
—Nunca quise ser el más fuerte —dijo, mirando al vacío—.Solo quería que la historia siguiera.
Se dio la vuelta y se alejó caminando,mientras el espacio volvía a cerrarse.
El Cronista escribió una última línea: Cuando las palabras buscan dominar,las historias esperan.Y al final…siempre son contadas.
El torneo continuó.
Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com