Saigo No Shinza - Capítulo 6
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- Capítulo 6 - 6 CAPÍTULO 6 El juicio que devora
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6: CAPÍTULO 6 El juicio que devora 6: CAPÍTULO 6 El juicio que devora El espacio tembló de nuevo.No era arena ni cielo.Era un punto muerto, suspendido entre existencia y olvido.Los fragmentos de la realidad titilaban, como esperando el veredicto.
—Cuarto combate —anunció el Cronista—.—Ammit vs Ah Puch.
Ammit El monstruo egipcio apareció primero, sólido y temible.Mitad león, mitad cocodrilo, mitad hipopótamo, su forma era la pesadilla de los corazones indignos.
—Quien falle en juicio —gruñó—, será devorado.
No rugió.
No embistió todavía.Su mirada sola podía hacer sentir la culpa de mil vidas.Cada latido, cada respiración imaginaria de los presentes, estaba juzgado.
Ah Puch De las tierras mayas, emergió el dios del inframundo, enfermedad y descomposición.Su piel estaba cubierta de desgarros y gusanos que se movían por voluntad propia.Su voz era un susurro que parecía salir de todos los rincones a la vez.
—El fin es un arte —dijo—.La muerte no es juicio; es descomposición estratégica.
Ah Puch no atacó físicamente.Cada palabra que decía hacía que el aire se volviera más pesado, más corrosivo, amenazando con romper la estructura de la realidad alrededor de Ammit.
Inicio de la estrategia Ammit avanzó primero.Sus patas aplastaban lo que parecía suelo, dejando un rastro de juicio invisible.Cada embestida era un cálculo, probando la defensa y la reacción de Ah Puch.
Ah Puch no se movió físicamente, pero su poder comenzó a enfermar y descomponer todo lo que Ammit tocaba: no el cuerpo, sino la confianza de la bestia.Las patas que antes aplastaban con seguridad empezaron a sentirse lentas y traicioneras.
—Tus jueces son ciegos —gruñó Ammit—.El corazón no se engaña.
Ah Puch respondió con una ráfaga de susurros de muerte, haciendo que el juicio de Ammit se tambaleara:si devoraba un corazón, podía ser engañada por la ilusión de culpa falsa.
Era un combate de percepción y estrategia, donde cada movimiento podía significar la victoria o la desaparición.
Clímax táctico Ammit trató de cerrar la distancia con un salto, buscando devorar físicamente a Ah Puch.Pero Ah Puch descompuso el entorno, haciendo que el salto fuera un error estratégico: Ammit cayó parcialmente en su propia ilusión de juicio, dudando de qué era real y qué no.
Ah Puch se rió, pero no se abalanzó.Su estrategia era agotar la certeza de Ammit, hacer que la bestia consumiera su propio juicio.
Pero Ammit era experta en juzgar la falsedad.Sintiendo la trampa, cambió de enfoque:en lugar de atacar el cuerpo de Ah Puch, atacó su presencia, su patrón de corrupción.
Cada mordida que daba, cada movimiento de sus patas, no buscaba destruir físicamente.Buscaba registrar su esencia como incorrecta, exponiendo la corrupción de Ah Puch como fallo absoluto.
Ah Puch intentó retirarse, pero el juicio de Ammit era demasiado rápido, demasiado preciso.No podía adaptarse a la estrategia basada en la pureza de la ley de la devoradora.
Final Ah Puch intentó un último ataque: un susurro que podría descomponer todo el vacío.Pero Ammit estaba lista.Se lanzó, lo mordió, no solo físicamente, sino con su juicio inquebrantable.
Ah Puch gritó con voz que parecía romper realidad y eco al mismo tiempo.Su existencia comenzó a disolverse.No había espacio para engaños ni trampas.
El Cronista anunció: —Ganador: Ammit.
Ah Puch desapareció del registro del torneo.No había explosiones.No había gritos finales que los mortales pudieran imaginar.Solo un vacío absoluto donde antes existía su esencia corrupta.
Ammit se mantuvo erguida, respirando apenas, como si cada combate no la desgastara sino la reafirmara: —El juicio siempre es justo —susurró—.Y el error siempre desaparece.
El Cronista escribió: Cuando la estrategia enfrenta al juicio absoluto,el que domina la ley de la muerte prevalece.
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