Saigo No Shinza - Capítulo 8
- Inicio
- Todas las novelas
- Saigo No Shinza
- Capítulo 8 - 8 CAPÍTULO 8 La noche que decide destinos
Tamaño de Fuente
Tipo de Fuente
Color de Fondo
8: CAPÍTULO 8 La noche que decide destinos 8: CAPÍTULO 8 La noche que decide destinos El espacio volvió a oscurecerse.No era vacío ni cielo.Era oscuridad viva, densa como un manto que podía aplastar mentes.El Cronista habló: —Sexto combate —anunció—.—Hine-nui-te-pō vs Morrígan.
Los presentes, invisibles o no, sintieron un estremecimiento:dos diosas del destino y la muerte frente a frente.
Morrígan La diosa celta del destino y la guerra apareció primero, rodeada de cuervos que graznaban silenciosamente.—Hoy se decide quién cae —dijo, voz firme—.Cada movimiento era preparación de muerte.
Sus cuervos giraron alrededor de Hine-nui-te-pō como cuchillas invisibles, probando reflejos y resistencia.Su estrategia: cansar, debilitar, anticipar el siguiente movimiento.
Hine-nui-te-pō La diosa maorí de la noche y la muerte emergió de la sombra más absoluta, sus ojos brillando como estrellas que nadie podía tocar.—La noche no se pelea —susurró—.La noche decide.
No lanzó ataque.
No necesitó.Su presencia sola era peso que podía aplastar la voluntad de Morrígan.
Choque inicial Morrígan avanzó.Los cuervos se lanzaron hacia Hine-nui-te-pō como proyectiles de acero invisible.Pero la diosa maorí ni siquiera se movió.Cada cuervo se detuvo en el aire, atrapado en la gravedad de la noche.
—No subestimes la oscuridad —dijo Hine-nui-te-pō—.Ella controla lo que no puedes ver, lo que no puedes esquivar, lo que no puedes anticipar.
Morrígan giró, atacó con sus garras y con palabras de maldición.Cada golpe y cada palabra fueron absorbidos por la noche, transformados en ecos que rebotaban contra su voluntad.
Escalada épica Morrígan comenzó a acelerar.Cuerpo y mente moviéndose a velocidad máxima, cada ataque cargado de muerte y estrategia.Cada intento de anticipar la respuesta de Hine-nui-te-pō fallaba:la diosa maorí había previsto cada patrón de guerra y muerte, incluso los pensamientos que Morrígan no había externalizado.
—Imposible… —jadeó Morrígan mientras sus cuervos retrocedían—.Nada golpea… nada hiere… Hine-nui-te-pō no atacó físicamente.Sus movimientos eran mínimos: un gesto, un parpadeo.Pero la noche cayó sobre Morrígan como una marea implacable, aplastando cada estrategia, cada plan, cada ilusión de ventaja.
Clímax: el golpe definitivo Morrígan reunió toda su fuerza, buscando un golpe decisivo, el ataque que podía romper incluso el control de Hine-nui-te-pō.Sus garras se extendieron, sus cuervos giraron como torbellinos de muerte.
Pero la diosa maorí transformó la oscuridad en prisión viva.Cada garras, cada cuervo, cada pensamiento agresivo fue atrapado y neutralizado antes de siquiera existir fuera de la mente de Morrígan.
—La noche no lucha —dijo Hine-nui-te-pō—.—La noche vence.
Morrígan cayó de rodillas, incapaz de moverse, incapaz de pensar.La noche no la mató, pero la borró de la acción, dejándola impotente, invisible ante el flujo del combate.
Conclusión El Cronista habló: —Ganador: Hine-nui-te-pō.
Morrígan desapareció del espacio del torneo, no por fuerza bruta ni destrucción física, sino porque la estrategia absoluta de Hine-nui-te-pō había superado todas sus defensas.No hubo explosión, no hubo gritos, solo vacío donde antes existía destino de guerra.
Hine-nui-te-pō permaneció en el centro del vacío:tranquila, implacable, y recordando a todos los presentes: La noche decide todo.No hay fuerza que la derribe.
Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com