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SAMURÁI FUERA DE PANTALLA - Capítulo 12

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  4. Capítulo 12 - 12 LA PUERTA DE KAGUYA
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12: LA PUERTA DE KAGUYA 12: LA PUERTA DE KAGUYA CAPÍTULO 12: LA PUERTA DE KAGUYA El camino de piedra descendía en espiral, llevándolos hacia el corazón de la montaña.

El aire se hizo fresco y húmedo, y las paredes estaban cubiertas de musgo que emitía un brillo suave y verdoso.

La lanza de Kazuki iluminaba el camino con su luz azul-dorada, reflejándose en las lágrimas de agua que colgaban del techo.

— Escuchen — susurró Ayumi, deteniéndose en seco —.

Hay un sonido…

como música antigua.

De hecho, se oía un suave murmullo que parecía venir de más abajo, mezclado con el eco de su propio paso.

Renato tocó la pared con la mano: — Los símbolos aquí son diferentes.

Hablan de la creación del Código Original, de cómo se dividió en fragmentos para protegerlo.

Cuando llegaron al final del camino, la puerta gigante de madera los recibió.

Estaba tallada con escenas que mostraban a guardianes de todos los elementos — agua, aire, tierra y fuego — unidos alrededor de una luz central.

En el centro de la puerta, el símbolo del código brillaba con un resplandor blanco tenue.

Kazuki se acercó y colocó su mano sobre el símbolo.

La lanza vibró con más fuerza, y la madera empezó a calentarse bajo su tacto.

— Solo el guardián que haya reunido los fragmentos puede abrirla — dijo Yuki, leyendo las inscripciones en el suelo —.

Pero hay una condición: debe enfrentarse a su propia sombra antes de entrar.

En ese instante, el suelo a sus pies se iluminó con un círculo de código rojo y negro.

De dentro del círculo emergió una figura idéntica a Kazuki, pero con ojos de color púrpura oscuro y vestida de negro.

— Soy la parte de ti que has negado — dijo la figura, su voz un eco profundo —.

La duda, el miedo, el deseo de poder.

Solo si me derrotas podrás pasar.

Kaito intentó avanzar, pero una barrera de energía lo detuvo: — No puedes ayudarlo — explicó la sombra de Kazuki —.

Esta es una prueba personal.

Kazuki soltó la lanza por un momento, pero ella se mantuvo flotando en el aire a su lado.

Se enfrentó a su reflejo oscuro: — No soy solo mi duda o mi miedo — dijo con firmeza —.

Soy todo lo que soy: las fortalezas y las debilidades juntas.

Ese es el verdadero poder del guardián.

La sombra lanzó un rayo de luz púrpura hacia él, pero Kazuki no se movió.

En cambio, extendió su mano y tocó el rayo con la palma abierta.

La energía oscura se mezcló con la luz de su amuleto, creando un brillo plateado.

— No debo derrotarte — dijo Kazuki, sonriendo —.

Debo aceptarte.

La figura oscura parpadeó, y poco a poco su color negro se desvaneció, fusionándose con el cuerpo de Kazuki.

Sintió una oleada de energía que lo llenó por completo, y la lanza descendió hasta su mano con una nueva luminosidad.

Con un crujido profundo, la puerta de madera empezó a abrirse hacia adentro.

El interior de Kaguya era más grande de lo que nadie hubiera imaginado.

Era una ciudad entera construida dentro de la montaña, con calles de piedra pulida, edificios de madera y papel que parecían flotar en el aire, y fuentes de agua cristalina que emitían luz propia.

Pero no había nadie a la vista.

— ¿Dónde están los habitantes?

— preguntó Kenjiro, mirando a su alrededor con cautela.

De la plaza central de la ciudad emergió una figura alta y delgada, vestida con una túnica negra que llegaba hasta el suelo.

Su rostro estaba cubierto por una máscara de metal plateado con diseños de código.

— Bienvenidos, guardián — dijo la voz, resonando por toda la ciudad —.

Soy Ryūnosuke, el Guardian Oscuro.

He estado esperándote.

— ¿Fuiste tú quien creó el virus?

— preguntó Kazuki, levantando la lanza.

— No creé el virus — respondió Ryūnosuke, quitándose la máscara para revelar un rostro joven con ojos grises intensos —.

Lo usé para preparar el camino.

El Código Original no debería estar dividido.

Debería estar en manos de alguien capaz de usarlo para unir ambos mundos…

bajo mi control.

Señaló hacia el centro de la plaza, donde una plataforma elevada sostenía una esfera de cristal que contenía un fragmento de luz blanca brillante: el núcleo del Código Original.

— El fragmento está ahí — dijo Yuki, su detector pitando rápidamente —.

Pero está conectado a toda la ciudad.

Si lo tocamos sin cuidado, podría colapsar todo.

Ryūnosuke extendió sus manos, y las paredes de la ciudad empezaron a brillar con código rojo.

Figuras de tierra y fuego emergieron de los edificios, corrompidas por su energía.

— Primero deberán pasar por mis guardianes — dijo con una sonrisa fría —.

Y si lo hacen, enfrentarán a mí mismo.

Porque yo también soy un guardián del código…

el único que es digno de tenerlo todo.

Los guardianes de tierra se lanzaron hacia ellos, sus cuerpos de roca y raíces moviéndose con sorprendente velocidad.

Kaito sacó su espada y cortó el aire, creando una barrera de energía azul que detuvo a varios de ellos.

Renato cogió un hacha de piedra que encontró en el suelo y se enfrentó a uno de los más grandes, mientras Yuki y Ayumi trabajaban juntas en sus dispositivos para desactivar el código que los controlaba.

Kazuki se dirigió hacia la plataforma central, pero Ryūnosuke se interpuso en su camino.

— El camino hacia el núcleo está cerrado para ti — dijo el Guardian Oscuro, creando una espada de energía negra en su mano —.

Solo uno de nosotros saldrá vivo de aquí.

El choque entre la lanza de Kazuki y la espada de Ryūnosuke hizo que toda la ciudad temblara.

Luz azul y negra se enfrentaron en un torbellino de energía, mientras los gritos de batalla resonaban por todas partes.

El destino de ambos mundos se decidía en el corazón de Kaguya.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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