SAMURÁI FUERA DE PANTALLA - Capítulo 22
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- Capítulo 22 - 22 EL PLANETA AETHER
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22: EL PLANETA AETHER 22: EL PLANETA AETHER CAPÍTULO 22: EL PLANETA AETHER Después de seis meses de viaje, el sistema de Alpha Centauri apareció en el visor de la “Armonía”.
Tres estrellas brillaban en el cielo cósmico, y entre ellas, el planeta Aether — un mundo azul y dorado que parecía flotar como una gema en el espacio.
— Las lecturas del código son intensas — informó Lena —.
Todo el planeta está conectado por una red de energía que nunca hemos visto antes.
La nave recibió una señal de bienvenida, y una voz cálida se escuchó en todos los sistemas: “Guardianes de la Tierra, bienvenidos a Aether.
Hemos preparado un lugar seguro para su aterrizaje.
Nuestros guardianes los esperan con alegría.” El aterrizaje fue suave en una llanura verde dorada, donde árboles con hojas luminosas crecían hasta el cielo, y ríos de agua cristalina reflejaban las tres estrellas del sistema.
Alrededor de la nave, se habían reunido figuras altas y delgadas, con piel que brillaba como el mármol y ojos de color plata.
— Soy Lyra, líder de los guardianes de Aether — dijo una de ellas, acercándose con una sonrisa —.
Hemos estado esperando vuestra llegada desde que sentimos cómo uníais el código en vuestro planeta.
Los guardianes de Aether llevaban armas similares a las lanzas de la Tierra, pero hechas con materiales que parecían estar hechos de luz y cristal cósmico.
Su ciudad, ubicada a pocos kilómetros del lugar de aterrizaje, estaba construida en armonía con la naturaleza: edificios que parecían crecer junto a los árboles, y tecnologías que usaban la energía del código sin dañar el medio ambiente.
— Nuestro mundo ha trabajado con el código durante miles de años — explicó Lyra mientras los mostraba por la ciudad —.
Nosotros lo llamamos la “Luz Cósmica”, y nos ayuda a mantener el equilibrio no solo de nuestro planeta, sino de todo nuestro sistema solar.
Aiko se sorprendió al ver cómo los guardianes de Aether usaban el código: mientras en la Tierra se manifestaba en elementos como agua, tierra, aire y fuego, en Aether se conectaba directamente con la energía de las estrellas.
— Tenemos mucho que aprender unos de otros — dijo Aiko, mostrando su lanza menor —.
En la Tierra, hemos unido diferentes culturas y tradiciones para proteger el código.
Aquí, parece que habéis desarrollado formas de usarlo que nunca imaginamos.
Lyra sonrió y les invitó al santuario central de Aether, un lugar ubicado en la cima de una montaña donde la energía del código era más intensa: — Pero también tenemos un problema que necesitamos vuestra ayuda para resolver — dijo con seriedad —.
Hace unos años, empezamos a detectar una perturbación en la Luz Cósmica.
Algo está absorbiendo la energía del código en las regiones del norte de nuestro planeta, y no sabemos qué es.
Los guardianes de la Tierra aceptaron ayudar de inmediato.
Mientras exploraban las regiones afectadas, descubrieron que la perturbación no era causada por alguien que quisiera controlar el código, sino por una forma de vida cósmica que había llegado a Aether y no sabía cómo interactuar con la Luz Cósmica.
— Es como un bebé que toca cosas sin entender lo que hace — explicó Malaika, analizando las lecturas —.
No tiene malas intenciones, pero su energía está alterando el equilibrio del planeta.
Aiko tuvo una idea: — ¿Qué tal si trabajamos juntos para enseñarle?
— propuso —.
En la Tierra, hemos aprendido que el código puede comunicarse con todas las formas de vida.
Si unimos nuestras energías, podemos ayudar a esta criatura a entender cómo vivir en armonía con Aether.
Los guardianes de ambos mundos se reunieron en el santuario central.
Juntos, canalizaron la energía del código, creando una onda de luz cálida que se extendió por todo el planeta hasta alcanzar la criatura cósmica — un ser de forma cambiante, hecho de energía y luz.
La criatura se acercó a ellos, y a través del código, pudieron comunicarse con ella: “Estaba perdido…
necesitaba energía para sobrevivir y no sabía cómo pedirla.” Lyra extendió su mano, y la criatura tocó su dedo con una punta de luz: — Puedes quedarte — dijo la líder de Aether —.
Aquí habrá un lugar para ti, y te enseñaremos a vivir en armonía con nuestra Luz Cósmica.
Con el equilibrio restaurado, los guardianes de la Tierra y Aether celebraron juntos.
Compartieron conocimientos, técnicas de trabajo con el código y historias de sus mundos.
— Esto es solo el comienzo — dijo Aiko a Lyra mientras miraban las tres estrellas de Alpha Centauri —.
Si unimos los guardianes de diferentes mundos, podemos crear una red galáctica que proteja el equilibrio de toda la vía láctea.
Lyra asintió con una sonrisa: — Ya hemos comenzado a detectar señales de otros mundos con el código — dijo —.
Hay más guardianes en la galaxia de lo que imaginamos.
Juntos, podemos hacer grandes cosas.
Mientras tanto, en la “Armonía”, Carlos detectó una señal desconocida que venía de más allá de Alpha Centauri — una señal fuerte y urgente, que parecía pedir ayuda.
La aventura galáctica estaba cobrando nueva fuerza.
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