SAMURÁI FUERA DE PANTALLA - Capítulo 25
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- Capítulo 25 - 25 EL PLANETA NEXUS
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25: EL PLANETA NEXUS 25: EL PLANETA NEXUS CAPÍTULO 24: EL PLANETA NEXUS La “Armonía” llegó al sistema de Nexus después de un mes de viaje.
A diferencia de Aether, este planeta se veía oscuro y desolado desde el espacio: grandes extensiones de tierra árida, ríos contaminados y ciudades con estructuras dañadas por lo que parecían ser conflictos.
— Las lecturas del código son muy débiles aquí — informó Lena —.
Parece que fue bloqueado o olvidado hace mucho tiempo.
Al aterrizar en una zona cerca de la ciudad principal, los guardianes fueron recibidos no con bienvenida, sino con armas apuntándoles.
Hombres y mujeres vestidos con ropa resistente, con ojos llenos de desconfianza, los rodearon de inmediato.
— ¡Quienes sois!
¿Qué queréis en nuestro planeta?
— gritó un hombre alto con cicatrices en la cara, que parecía ser el líder del grupo.
Aiko se adelantó con las manos abiertas en señal de paz: — Somos guardianes del Código Original.
Venimos para ayudar, no para hacer daño.
El hombre rio con amargura: — ¡El código!
Ese es el problema.
Nuestros antepasados creían en esa “fuerza mágica” y la usaron hasta que casi destruyó todo.
Ahora solo trae desastre.
Mientras conversaban, Kazuki se había alejado un poco, tocando la tierra con su mano.
Sintió cómo el código aún estaba allí, pero aprisionado bajo capas de energía negativa y desesperanza.
— Dejadme hablar con él — dijo Kazuki, acercándose al líder —.
Me llamo Kazuki.
He visto lo que pasa cuando el código se usa mal…
pero también lo que puede hacer cuando se respeta.
El líder, cuyo nombre era Kael, miró a Kazuki con sorpresa: — Tienes la mirada de alguien que ha vivido mucho tiempo, pero luces como un joven.
¿Cómo es posible?
— El código me ha dado la oportunidad de aprender de mis errores y de los de otros — respondió Kazuki —.
Quiero mostrarte que no es el código el que es peligroso, sino la forma en que se usa.
Kael decidió darles una oportunidad y los llevó a su ciudad.
Allí, los guardianes vieron cómo los habitantes luchaban por sobrevivir: el agua era escasa, los cultivos no crecían y las enfermedades afectaban a muchos.
— Hace cien años — explicó Kael —.
Nuestros líderes usaron el código para obtener poder y riqueza.
Lo manipularon hasta que se volvió inestable, causando sequías, terremotos y enfermedades.
Desde entonces, lo consideramos una maldición.
Kazuki llamó a los guardianes de ambos mundos a reunirse en el centro de la ciudad, donde los antiguos santuarios del código estaban enterrados bajo escombros: — Tenemos que liberar el código, pero primero debemos mostrarles que puede ser bueno — dijo —.
Aiko, Malaika, ayudadme a purificar el agua del río cercano.
El resto, trabajemos en los campos.
Juntos, los guardianes canalizaron la energía del código.
Kazuki usó su lanza para abrir el camino a la energía atrapada, mientras Aiko y su equipo la dirigían hacia el río.
En pocos minutos, el agua turbia se volvió cristalina y limpia.
Luego se dirigieron a los campos, donde usaron el código para ayudar a las plantas a crecer rápidamente, sin alterar su naturaleza ni hacerlas dependientes de la energía.
Los habitantes de Nexus se quedaron boquiabiertos al ver cómo el agua volvía a ser potable y cómo los campos volvían a ser verdes.
Kael se acercó a Kazuki con lágrimas en los ojos: — No puedo creerlo…
siempre creímos que el código era nuestro enemigo.
— El código es como el fuego — explicó Kazuki —.
Mal usado puede quemar todo, pero bien usado puede calentar hogares y cocinar comida.
El problema nunca fue el poder, sino quienes lo usaban.
Mientras tanto, algunos de los ancianos de la ciudad habían ido a revisar los registros antiguos.
Volvieron con pergaminos que mostraban cómo sus antepasados realmente trabajaban con el código: — ¡Esto es diferente de lo que nos contaron!
— dijo una anciana —.
Nuestros antepasados usaban el código para cuidar el planeta, no para dominarlo.
Alguien cambió la historia para mantener el poder para sí mismo.
Kael se sintió avergonzado al enterarse de la verdad.
Se arrodilló ante los guardianes y pidió perdón: — He estado llevando a mi pueblo por el camino equivocado.
Por favor, enseñadnos cómo usar el código de manera correcta.
Los siguientes días, los guardianes de la Tierra y Aether enseñaron a los habitantes de Nexus sobre el equilibrio, el respeto y el verdadero propósito del código.
Kazuki pasó horas conversando con Kael y los líderes de la ciudad, compartiendo historias de sus propias experiencias y de cómo habían unido a diferentes pueblos en la Tierra.
— Tú serás el primer guardián de Nexus en generaciones — le dijo Kazuki a Kael, entregándole un amuleto hecho con material de la Tierra y Aether —.
Este te conectará con la red galáctica de guardianes.
Nunca estarás solo.
Cuando llegó el momento de partir, la ciudad de Nexus ya lucía diferente: verdes campos, ríos limpios y edificios siendo reconstruidos en armonía con la naturaleza.
La luz del código brillaba de nuevo en todo el planeta.
— Volveremos pronto — prometió Aiko a Kael —.
Hay muchos otros mundos que necesitan ayuda, y ahora tendrás que acompañarnos.
La “Armonía” se elevó hacia el espacio, y Nexus apareció en el visor como un planeta que volvía a brillar con esperanza.
Pero antes de continuar su viaje, recibieron una nueva señal — esta vez de múltiples mundos a la vez, pidiendo ayuda y esperanza.
Kazuki se sentó junto a Aiko en la cabina de mando, mirando las estrellas: — El camino es largo, nieta — dijo —.
Pero cada mundo que ayudamos es un paso más hacia el equilibrio de la galaxia.
Aiko sonrió, agarrando su lanza: — Y gracias a ti, tenemos todo el tiempo del universo para hacerlo.
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