SAMURÁI FUERA DE PANTALLA - Capítulo 26
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- Capítulo 26 - 26 LA SOMBRA GALÁCTICA
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26: LA SOMBRA GALÁCTICA 26: LA SOMBRA GALÁCTICA CAPÍTULO 25: LA SOMBRA GALÁCTICA Mientras la “Armonía” navegaba hacia los mundos que habían enviado señales de auxilio, los sensores detectaron una perturbación inusual en el espacio: una nube negra que parecía absorber la luz de las estrellas y atenuar la energía del código.
— Las lecturas son preocupantes — informó Kenji Jr.
—.
Esta nube está avanzando por la galaxia, y todos los planetas que ha tocado han perdido toda conexión con el código.
Kazuki se acercó al panel de control, su expresión seria: — Los guardianes de Aether nos hablaron de esto.
Llaman a esta fuerza “La Sombra Galáctica” — explicó —.
No es un enemigo con forma, sino una energía que se alimenta del desequilibrio y la desesperanza, apagando el código donde quiera que pase.
La nave se acercó a uno de los planetas afectados: Zephyra, que antes había sido conocido como el “mundo de los vientos dorados”, pero ahora se veía cubierto de una capa oscura y fría.
Al aterrizar, encontraron un mundo en silencio: los árboles estaban marchitos, los vientos se habían detenido y los habitantes se movían con lentitud, como si hubieran perdido toda voluntad de vivir.
— La Sombra ha absorbido casi toda la energía del código aquí — dijo Malaika, analizando el suelo —.
Los habitantes no pueden sentirlo ni usarlo.
Están viviendo en un mundo sin luz.
Kazuki intentó conectarse con el código del planeta, pero sintió cómo una fuerza fría intentaba absorber su energía: — Es diferente a cualquier cosa que hayamos enfrentado antes — dijo, retrocediendo —.
No responde a la purificación normal.
Necesitamos unirnos con los guardianes de todos los mundos para enfrentarla.
Aiko activó el sistema de comunicación galáctico: — ¡Guardianes de todos los mundos!
— anunció su voz, que se transmitía a todos los santuarios conectados —.
La Sombra Galáctica se está expandiendo.
Necesitamos reunirnos de inmediato para encontrar una forma de detenerla.
En pocos días, naves de diferentes planetas llegaron a Zephyra: guardianes de Aether liderados por Lyra, de Nexus con Kael, y de otros mundos que habían sido ayudados por la red galáctica.
Todos se reunieron en el santuario central de Zephyra, que aún conservaba un pequeño resto de energía del código.
— Hemos estudiado a La Sombra durante siglos — explicó Lyra —.
Se forma cuando demasiados mundos usan el código de manera incorrecta, creando desequilibrio que se convierte en energía negativa.
Ahora se ha vuelto consciente y busca apagar todo el código de la galaxia.
Renato, que había estado analizando los datos de todos los planetas afectados, tuvo una idea: — Si La Sombra se alimenta del desequilibrio, tal vez podamos derrotarla con el equilibrio contrario — propuso —.
Si unimos la energía del código de todos los mundos en un solo punto, podemos crear una luz tan fuerte que la disipe.
Pero había un problema: para hacerlo, alguien tendría que estar en el centro de la energía, dirigiéndola y resistiendo la fuerza de La Sombra.
— Yo iré — dijo Kazuki, decidido —.
He estado conectado al código por más tiempo que nadie.
Sé cómo resistir su fuerza.
Aiko se adelantó: — No irás solo.
Todos nosotros nos uniremos a ti.
La fuerza de uno no es suficiente, pero la de todos sí.
Los guardianes de todos los mundos se colocaron en círculo alrededor del santuario.
Kazuki se quedó en el centro, con su lanza levantada hacia el cielo.
Aiko, Lyra, Kael y los demás líderes se colocaron cerca de él, uniendo sus armas y su energía.
— Unamos nuestras mentes, nuestros corazones y nuestro código — dijo Kazuki, cerrando los ojos —.
Que la luz del equilibrio ilumine incluso las tinieblas más profundas.
Una luz brillante comenzó a emanar del círculo — un resplandor que combinaba los colores de todos los mundos: el azul de la Tierra, el dorado de Aether, el verde de Nexus y muchos más.
La luz se elevó hacia el cielo, alcanzando la nube negra que cubría el planeta.
La Sombra respondió, enviando ondas de energía fría hacia ellos.
Kazuki sintió cómo intentaba absorber su energía, pero la fuerza unida de todos los guardianes le permitía resistir: — ¡No te alimentarás más del desequilibrio!
— gritó con fuerza —.
El universo está hecho para estar en armonía.
La luz se hizo más intensa, y poco a poco la nube negra comenzó a desvanecerse.
En donde antes había oscuridad, aparecieron las estrellas brillando de nuevo.
La energía del código regresó a Zephyra: los vientos volvieron a soplar, los árboles florecieron y los habitantes recuperaron su vitalidad.
Pero La Sombra no desapareció completamente — se retiró hacia el centro de la galaxia, donde su energía era más fuerte.
— Sabía que no sería tan fácil — dijo Kazuki, abriendo los ojos —.
La Sombra tiene su origen en el corazón de la vía láctea, donde el código es más concentrado pero también más vulnerable.
Lyra asintió: — Es nuestro siguiente destino.
Si queremos proteger la galaxia, debemos enfrentarla en su fuente.
Los guardianes se prepararon para el viaje al centro de la galaxia.
Cada nave se abasteció de energía, y los habitantes de Zephyra se reunieron para despedirlos, agradecidos por haberles devuelto la luz.
— El camino será peligroso — advirtió Kael —.
Pero ahora sabemos que no estamos solos.
Juntos, podemos enfrentar cualquier cosa.
La flota de guardianes galácticos se puso en marcha, dirigiéndose hacia el corazón de la vía láctea.
Kazuki se quedó en la cabina de mando de la “Armonía”, mirando la distancia donde La Sombra esperaba: — Esta será la prueba más grande que hayamos enfrentado — dijo a su equipo —.
Pero el código nos ha unido, y esa unión es nuestra mayor fuerza.
Aiko colocó su mano sobre la de su abuelo: — Y con la juventud eterna que nos ha dado el código, tenemos todo el tiempo necesario para ganar esta batalla.
La galaxia se extendía ante ellos, llena de estrellas que brillaban con la esperanza de todos los mundos guardianes.
La batalla final por el equilibrio del universo estaba a punto de comenzar.
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