SAMURÁI FUERA DE PANTALLA - Capítulo 29
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- Capítulo 29 - 29 LA GALAXIA DE LOS CRISTALES
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29: LA GALAXIA DE LOS CRISTALES 29: LA GALAXIA DE LOS CRISTALES CAPÍTULO 28: LA GALAXIA DE LOS CRISTALES Después de varios meses de viaje a través del espacio interestelar, la nave “Eternidad” llegó a la galaxia que los científicos habían bautizado como Andromeda Clara — un cúmulo de estrellas que brillaban con colores que no existían en la vía láctea.
— Las lecturas del código son increíbles — exclamó Lena, mientras analizaba los datos —.
Aquí se manifiesta de forma completamente diferente…
como cristales de luz que flotan en el espacio.
Al acercarse a uno de los planetas habitados, descubrieron un mundo cubierto de estructuras cristalinas gigantes que parecían crecer directamente del suelo.
Los habitantes eran seres luminosos, con cuerpos hechos de energía concentrada que brillaban como diamantes.
— ¡Bienvenidos, viajeros de la vía láctea!
— saludó una figura que se materializó frente a la nave —.
Soy Zircon, líder de los guardianes de Cristalia.
Hemos estado esperando vuestra llegada.
Los guardianes de Cristalia no usaban armas ni dispositivos para trabajar con el código — ellos mismos eran parte del código.
Su energía estaba tan integrada con la del planeta que podían cambiar la forma de la materia, crear puentes de luz entre estrellas y sanar cualquier desequilibrio con solo tocarlo.
— Nuestra conexión con el código es tan profunda que somos uno mismo — explicó Zircon mientras los mostraba por su ciudad —.
No necesitamos herramientas porque nuestras almas son las herramientas.
Kazuki sintió una conexión única con estos seres.
Aunque su forma de ser era completamente diferente, el propósito que los unía era el mismo: proteger el equilibrio del universo.
— Pero no todo es perfecto aquí — añadió Zircon, con una expresión seria —.
Hace tiempo que detectamos una perturbación en el corazón de nuestra galaxia.
Un cristal primordial del código está perdiendo su luz, y si se apaga, toda nuestra galaxia podría desvanecerse.
Los guardianes de la alianza aceptaron ayudar de inmediato.
Se dirigieron al centro de Andromeda Clara, donde encontraron un cristal del tamaño de un planeta, que antes debió haber brillado con intensidad, pero ahora apenas mantenía un resplandor débil.
— Es como si estuviera enfermo — dijo Malaika, analizando su energía —.
No hay fuerza oscura que lo ataque, simplemente está perdiendo su conexión con el resto del código universal.
Kazuki cerró los ojos y se conectó con el cristal.
Sintió cómo su energía estaba aislada, separada del flujo que unía a todas las galaxias.
Entendió entonces cuál era el problema: — Los guardianes de aquí se han conectado tanto con su propio código que han olvidado que forman parte de algo más grande — explicó a su equipo —.
El cristal no puede mantenerse solo; necesita la energía de todo el universo.
Aiko tuvo una idea: — ¿Qué tal si unimos la energía de nuestra alianza con la de los guardianes de Cristalia?
Si conectamos todas las galaxias a través del código, el cristal volverá a brillar con más fuerza que nunca.
Los guardianes de ambas galaxias se reunieron alrededor del cristal primordial.
Los seres luminosos de Cristalia se unieron en un círculo, mientras los guardianes de la alianza activaron sus armas y dispositivos, creando un puente de energía que se extendía hasta la vía láctea y más allá.
Kazuki se colocó en el centro, uniendo sus manos con Zircon y Aiko.
Sentió cómo la energía de millones de mundos fluía a través de él, como un río de luz que llenaba el cristal.
— ¡Abríos al universo!
— gritó Zircon, y todos los guardianes de Cristalia abrieron su mente para conectarse con el código universal.
En ese instante, el cristal primordial explotó en una luz tan brillante que iluminó toda la galaxia.
La energía se extendió por Andromeda Clara, haciendo que cada planeta, cada estrella y cada ser brillara con una intensidad renovada.
Y lo más sorprendente: esa luz se extendió más allá, conectándose con otras galaxias que también empezaron a brillar con más fuerza.
— Hemos hecho lo imposible — dijo Zircon, emocionado —.
Hemos conectado a nuestra galaxia con el resto del universo.
Los guardianes de Cristalia decidieron unirse a la alianza galáctica, convirtiéndose en el primer miembro de otra galaxia.
Prometieron ayudar a explorar otras regiones del universo y a conectar a todos los guardianes que encontraran.
Cuando la “Eternidad” se preparó para continuar su viaje, Zircon les entregó un regalo: un cristal pequeño que contenía la energía de Andromeda Clara.
— Con esto podréis conectaros con nosotros en cualquier momento — explicó —.
Ahora somos parte de un solo corazón universal.
La nave se alejó de Andromeda Clara, que brillaba como una joya en el cosmos.
Ahora tenían nuevas coordenadas: otras galaxias donde el código esperaba ser descubierto y conectado.
Kazuki se sentó junto a Aiko en la cabina de mando, mirando el mapa del universo que se proyectaba frente a ellos: — Cada vez que conectamos una nueva galaxia, el equilibrio del universo se fortalece — dijo.
Aiko ajustó el rumbo hacia la siguiente destino: — Y con cada conexión, somos más fuertes.
El Código Original nos está enseñando que no hay límites para lo que podemos lograr juntos.
El universo se extendía ante ellos, lleno de misterios, esperanza y millones de mundos esperando ser conocidos.
La misión de los guardianes ahora era universal, y el camino seguiría por siempre.
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