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Sapphire Utopia α - Capítulo 11

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  4. Capítulo 11 - 11 Permiso para Ejecutar
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11: Permiso para Ejecutar 11: Permiso para Ejecutar Aoto abrió los ojos algo desorientado, al sentarse en la cama vería como Amadeo y Ruby ya andaban vestidos para salir.

El ojiazul confundido se levanta con algo de lentitud mientras los ve.

—¿Tan rápido tenemos que irnos?…

—Pregunto, solo para tener que atrapar su ropa la cual lanzo Amadeo —Son las ocho de la mañana, bello durmiente, mejor acelera el paso, a Vittorino no le gusta esperar tanto —Aoto al escuchar la hora se fue al baño rápidamente a arreglarse, puesto que tal vez esa charla en la madrugada si lo dejo durmiendo bastante bien.

Un rato después, los tres estaban caminando por las calles de Capitolios, tomando varias curvas en el camino puesto que la base de los Fiore está bastante oculta.

Mientras caminan por uno de los callejones, el menor de los tres pregunta lo siguiente.

—Ehmm…

Estamos yendo en un lugar peligroso cierto?

—Amadeo solo ríe un poco mientras sigue mirando hacia el frente.

—Iremos a visitar una mafia, es normal que este tan oculto.

—El de tez oscura solamente sonríe con confianza, Ruby arregla un poco su pantalón mientras se ve algo tímida, cosa que nota Aoto, pero no comenta nada.

Llegarían a un lugar que parecía un edificio cilíndrico, donde había un charco de sangre seco, Aoto iba a preguntar algo, pero Amadeo con la mirada le dijo que no comentara nada.

—Este lugar es conocido por ser un atajo a cualquier lado de la ciudad, la razón por la cual la mafia esta tan segura es porque nuestro atajo esta…

digamos que bastante alto.

—Dice Amadeo mientras observa una puerta en especifica que está en un piso superior.

Amadeo con confianza usa su poder, llegando rápidamente hasta arriba.

Él se sentó en el borde del piso que tienen las puertas.

Aqui el de ojos bicolor haría prueba de su habilidad, al concentrarse y levantar a los dos con su poder de aire, llevándolos hasta su posición.

—Perfecto…

¿Qué tal se sintió el empujón?

—Dice mientras ve como Ruby se recuesta de la pared, bastante coqueta como siempre, mientras que el ojiazul andaba temblando un poco.

—Hum…

Cuidado no te caes.

—Comenta el de tez oscura antes de abrir la puerta detrás de él.

Al abrir la puerta estos irían por un pasadizo oscuro, Ruby parecía ya haber ido por esos lares mientras que Aoto se sentía algo inseguro, pero efectivamente, luego de caminar un poco abrirían la puerta al final del pasadizo para así llegar a una mansión alejada de la ciudad.

El más joven se quedó sorprendido.

—Antes de que preguntes, esas son las puertas dimensionales, me acuerdo de que yo tampoco creían que existían hasta que llegue a la adolescencia.

—Explica Ruby, mientras que Amadeo solo sonríe.

Al entrar a la mansión, Amadeo seria saludado por varios de los soldados y capos de ahí, Aoto estaba más pegado a Ruby porque le daba algo de miedo el estar en ese lugar.

De repente llegaría Vittorino, el cual era un viejo de no más de 60 años.

—Amadeo!

Da quanto tempo, fratello.

Come sei stato in tutto questo tempo?

Ruby y Aoto quedaron visiblemente confundidos, puesto a que llevaran los audífonos traductores puestos, no entendieron nada de lo que dijo Vittorino.

—Come ti ha trattato la vita, Vitto?

Volevo parlare un attimo con te.

—Dice el de ojos bicolor mientras sostiene la mano de Vittorino.

—Ah sì?

Dimmi pure, Ame.

A la de mechones rojos le pareció algo tierno que el jefe de la mafia le diga a Amadeo “Ame”, y el ojiazul solamente escuchaba confundido.

—Sono venuto a chiedere il permesso per avviare l’operazione contro Don Lorenzo.

Ho già tutte le informazioni pronte, mi manca solo eseguire il piano.

—Vittorino se ríe un poco ante lo que dijo Amadeo, y el dándole una palmada en la espalda, responde con lo siguiente.

—Oh, Ame, sei mio fratello!

Certo che puoi iniziare l’operazione.

Vieni con me, ti darò le cose buone.

—Dice con una sonrisa clara en su rostro.

Luego de eso, los tres acompañaron a Vittorino hasta un cuarto, Amadeo les dijo que básicamente le pidió permiso para la operación y que les dará prendas para ir a donde se ubica la mansión de Don Lorenzo.

Vittorino, aunque hablara en un idioma que no reconocen ni Ruby y Aoto, era bastante agradable, ayudándolos a los tres para vestirse dignos de un evento como lo es la fiesta de Don Lorenzo, evento donde Amadeo planea atacar.

El de tes oscura sale con un esmoquin de camisa roja con la chaqueta reposando en sus hombros, mientras que Aoto andaba con el esmoquin tradicional.

Ruby en cambio, vino con una vestimenta más llamativa, llevando un vestido largo hasta los talones, el cual tenía una apertura en una pierna, dejando ver que llevaba pantalones negros por debajo.

—Parece que las costumbres no cambian —Comenta el de ojos bicolor, mientras la pelinegra obtiene un rubor en sus mejillas, dándole un golpe suave en el hombro a Amadeo.

—Solo cállate…

—Mientras Ruby y Amadeo andaban en esa situación, Aoto solamente estaba tratando de ver cómo se pone una corbata, solo para terminar siendo ayudado por Vittorino.

9:00P.M.

—|Morvaen, Capitolios – La Serata, Mansión de Don Lorenzo.

Al llegar, Ruby y Aoto serian recibidos por los guardias de Don Lorenzo.

Al estos estar siendo revisados para saber si no llevan armas, Amadeo usando su poder de viento pudo escabullirse sin ser visto, disimulando que es un invitado más del montón.

Agarrando una copa de vino, el daría un buen trago, dejando la copa en una mesa cercana a las escaleras, subiendo rápido a donde el cree que debe estar Don Lorenzo.

Tanto la pelinegra como el pelo castaño lograron entrar sin problemas, puesto que no llevaban armas y estaban limpios…

Un jazz suave estaba sonando a un volumen moderado en la sala, y bastantes de los invitados estaban bailando al son de la música.

Ruby mientras se dirigía a buscar una mesa, aparece un hombre de unos aparente 40 años.

Aoto estaba detrás de Ruby, más callado y tímido, por lo contrario, la de mechones rojos estaba conversando con el hombre, más que nada hablando sobre negocios y las apariencias de cada uno.

Al terminar esa conversa, los dos se sentaron en una mesa.

—Bueno…

Te queda bien el esmoquin, no me sorprendería que ya tengas una novia ahí oculta —Comenta la pelinegra para reír un poco, Aoto solamente se ruborizo por el comentario y respondió.

—Yo no tengo nada de eso, he estado muy centrado en mis estudios como para ponerme a buscar pareja…

—Dice mientras suspira un poco.

Ruby solamente comento eso ya que Aoto, aunque estaba mayormente callado, ella noto que se sentía tenso.

—No te tienes que preocupar por Amadeo, seguramente lo que el haga será un trámite, así que relájate, cualquier cosa para eso estamos él y yo, para protegerte.

—Aoto se siente reconfortado por las palabras de Ruby, sintiéndose bastante menos tenso que antes -En otro lado de La Serata- Amadeo estaba caminando por un pasillo que se le hacía bastante extenso, el uso su poder de aire para poder ir sin hacer ruido.

Con bastante cuidado, fue noqueando a cada uno de los guardias de ese lugar, además de hacer pequeños cortes de aire a presión para dañar las cámaras, de una u otra forma, él ya sabía que de aquí era imposible salir sin pelear.

El llegaría a la puerta del fondo, que por alguna razón era bastante grande…

Un chirrido de la puerta se haría presente, dejando ver un salón grande, tal vez del mismo tamaño que el salón, pero que solo tenía un escritorio en el centro.

Don Lorenzo, el cual estaba de espaldas, le daría un giro a su silla para ver quien era su invitado, Al divisarlo de buena forma dice.

—Pero mira quien más aparece aquí…

El famoso mejor sicario de Morvaen, Amadeo Alessandro Fiore…

¿Qué te trae por aquí?

—Amadeo prácticamente lo ignora, detallando las cosas de la sala.

—¿No crees que es demasiado espacio para un misero escritorio?

—Comento el de tez oscura mientras dirige su mirada hacia Don Lorenzo.

El de ojos purpura empezó a reír un poco, poniendo sus manos en la mesa, él lo mira fijamente diciéndole —No eres el único que tiene soplones, Amadeo.

—El de ojos de color dispar solo lo ve con algo de disgusto.

—Ya sabía sobre eso…

Pero bueno, deberíamos dejar la charla, ya pareces un loro de tanto hablar.

—Amadeo agarraría la chaqueta que reposaba en sus hombros para tirarla al lado derecho de la sala.

—Por tus soplones ya supongo que sabes a que vengo —Don Lorenzo, aun con un aire bastante confiado dice —Repartir dulces sería una cosa bastante buena.

—Amadeo estira sus brazos hacia atrás, entrelazando los dedos, abriendo el pecho como si quisiera arrancarse el cansancio de los hombros.

—Vengo a matarte por romper las reglas de la tregua de paz, Espero estes listo para pelear.

—Amadeo se pone en posición de pelea, levantando su brazo derecho, el cual ya está cubierto en energía pura.

El de ojos purpura sonríe de lado a lado, saltando de su silla para ponerse de pie en la mesa, este extendería sus manos, con las palmas abiertas, y este dice.

—Veamos que tal baila el mejor perro de la Mafia.

Densidad, Aire, Dos.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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