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Sapphire Utopia α - Capítulo 13

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13: Clase Magistral 13: Clase Magistral ¡Atención a todos, se han infiltrado tres personas de la mafia Fiore!

Hasta ahora solo reconocemos a Amadeo Fiore, del cual Don Lorenzo ya se está encargando, ahora, ¡Rastreen a los otros dos!

Se escucharía desde un altavoz el aviso, Ruby la cual estaba bebiendo algo de vino se molesta un poco, ya que justamente empezaba a disfrutar del lugar —Que fastidio…

Oye, Aoto ¿Si sabes pelear no?

—Pregunta la de mechones rojos, el joven abre un poco los ojos, estaba nervioso desde el aviso —¿Creo?

He aprendido a pelear un poco gracias a clases en las que me metió mi mamá…

—Alrededor de ellos, la sala empezó a reducir su volumen, empezando a buscar a los dos infiltrados, hasta que ven a Ruby y Aoto juntos en una mesa.

—Mmmm…

Bien, te daré una pequeña clase de como pelear, está atento porque no puedo repetir las cosas dos veces.

—Comenta la ojirroja mientras agarra el cuchillo que estaba en la mesa, cortando su vestido hasta la mitad de sus muslos.

—Con lo bonito que era el vestido…

Menos mal traje pantalón, sería un infierno pelear con vestido…

Bueno, espero sepas que si alguien muere…

seguro se lo merecía —Comenta Ruby con ese tono coqueto de siempre, el pelo castaño solamente se asustó ante el comentario.

Ruby empezó a hacer girar el cuchillo en su propia mano, para ella eso era algo bastante…

normal.

—Vengan…

¿O acaso tienen miedo de herir a una dama?

—Dice de forma burlona, tomando un poco de aire ella cierra los ojos, relajando algo el cuerpo.

Con una rapidez imposible de esquivar, Ruby lanzo el cuchillo hacia el muslo de uno de los secuaces, dejándolo tirado en el piso con un dolor ardiente.

Ruby se acercó a unos cuantos esbirros de Don Lorenzo, con un movimiento fuerte de su pierna hizo que todos cayeran al piso, dándose golpes con la mesa o el piso, quedando noqueados.

Al empezar el movimiento, varios subordinados se acercaron con cuchillos, Ruby solamente esquiva de forma relajada los ataques mientras responden con patadas.

En una de esas ella detiene el cuchillo con su mano y mira fijamente al secuas.

—Lindo cuchillo…

Lástima que lo use un inútil —Acerca su mano a las costillas del hombre, manteniendo una pulgada de distancia para darle un impacto certero, que lo manda unos cuantos metros lejos.

En poco tiempo empezaron a salir unos cuantos guardias que tenían espadas largas, los cuales mientras Ruby se concentraba en el que tenía un cuchillo la rodearon.

Al todos atacar con una estocada, solamente ocurriría que las espadas se encontrarían, además de haber un tacón encima de la punta de todas las espadas, esa era Ruby, la cual de un salto quedo arriba de todas las espadas.

—A veces pienso que las espadas son algo inútiles, no creen?

—Los que tenían espadas mostraron una expresión de miedo antes de que Ruby se agachara y de un brinco rompiera las espadas, para ir uno por uno dándoles un golpe en el mentón, dejándolos inconscientes.

Mientras Ruby estaba enfrentando a la mayoría de los secuaces, Aoto miraba asombrado, ya que, aunque brutal, ella no había matado a alguien.

De repente Aoto sentiría un agarre en su brazo, y el activaría su poder de forma rápida.

En su brazo se condensaría energía pura, creando esa parte de la armadura, y el ojiazul con solo mover su brazo hacia adelante, tumbo al hombre hacia el piso.

—Ataques por la espalda…

Eso está mal, al menos eso creo.

—El joven centro su vista en varios subordinados que estaban caminando en su dirección, el ojiazul de forma rápida activa solamente los antebrazos de su armadura.

—Debo admitirlo, estoy nervioso, pero emocionado en cierto punto…

Vengan a por mí.

Ruby estaba arrasando con los grupos de enemigos, uno de ellos activaría su poder, moviendo la tierra hacia arriba, pero la pelinegra detendría el progreso de la habilidad usando su antebrazo imbuido en energía pura.

—¿Era necesario dañar una sala tan bonita?

—El pavor se hizo notorio en los enemigos restantes de esa área, los cuales trataron de escapar, pero Ruby cargando con energía pura unas dagas pequeñas las lanzaría a las piernas de cada uno, neutralizándolos fácilmente.

Aoto bloqueo un ataque con sus brazos, yendo al contraataque de forma rápida con un fuerte golpe en las costillas de uno de los enemigos de él, haciendo que este saliera volando contra la pared.

—Ups…

Ehm, ¿quién sigue?

—Trato de sonar profesional, pero se le notaba muy nervioso para que eso inspirara el mismo miedo que daría si lo dijera Ruby o Amadeo.

Con velocidad Aoto incapacita a los otros tres enemigos, pudiendo relajarse un rato y observar cómo Ruby pelea.

La pelinegra vería al último grupo que faltaba por neutralizar del piso superior, ahí ella se acerca cada vez más rápido.

Al acortar distancia Ruby retrocedió un paso y giró sobre su pierna de apoyo con un movimiento fluido.

Su pierna derecha trazó un semicírculo horizontal, cortando el aire como un látigo afilado.

La patada Manji impacto contra uno de los secuaces, el cual por la fuerza del golpe termino cayendo encima de dos de sus compañeros, siendo tres los que caen de forma rápida.

La eficiencia de Ruby es algo envidiable, ya que, con golpes certeros ella noquea a cada uno de los otros 17 subordinados restantes.

Al terminar ella suspira, tomando algo de aire se sentaría en una de las mesas, pero justo cuando iba a llamar a Aoto, la parte del suelo donde estaba se destruye, haciendo que ella caiga a un tipo de sótano.

—Mierda…

Me arruinaron mi cabello…

Tsk, ¡Aoto, Aplica lo que hayas logrado verme hacer, ¡tal vez vengan más secuaces por haya arriba!

—Grita Ruby, el joven escucha eso y se pone algo nervioso, y al girar su mirada vería a otro grupo de subordinados, más reducido, pero aun así eran bastantes, aproximadamente 15 Aoto activo nuevamente su poder, generando una parte de armadura en su pierna.

Con velocidad replicaría el movimiento que hizo Ruby, la patada Manji.

Aunque fue algo más torpe por la inexperiencia, aun así, logro tumbar a uno de los subordinados.

Al ojiazul lo tomaron del brazo, para darle un golpe en el rostro, el joven queda algo aturdido, pero en respuesta le daría un golpe directo al rostro de su enemigo.

Aunque el chico tuviera un poder que lo hacía volverse más fuerte por cierta cantidad de veces, eso no quitaba su inexperiencia en combate, donde el simplemente daba golpes fuertes a lugares donde el cree que habrá más daño de impacto.

El chico empezó a recibir una ráfaga de golpes, y el trata de bloquear usando sus antebrazos que ahora tienen ambos piezas de su armadura.

Ahí Aoto empieza a darle vueltas a cómo usar su poder.

Mi poder es energía pura…

Esta puedo manipularla para causar un daño externo…

¡Ya se!

El chico deshace su armadura, pero en vez de desvanecerse, hace que su energía pura desaparezca de forma más errática, distrayendo a los enemigos para así el encestar varios golpes en los mentones de varios enemigos.

Ahora le quedaban solo 4 enemigos, él se prepara para seguir peleando, de su boca salía algo de sangre, pero era normal por los ataques que había recibido.

Ahora el pelo castaño se ve bastante más animado, sonriendo de lado a lado dice.

—Vengan a por mí, de donde vino eso, hay más que ofrecer.

En el sótano del lugar, Ruby estaba mirando sus alrededores, notando como había varios subordinados de Don Lorenzo, que por apariencia ella deduce que eran la formación más fuerte, ella estira sus brazos hacia atrás, para comentar.

—Ya sé que están ahí, con ustedes no jugare tanto…

Mas que nada por ustedes ahora tengo escombro en el cabello, y eso no se los perdono.

Ruby acelera de forma veloz, iniciando el primer asalto contra uno de los subordinados.

Este subordinado crea una especie de piedra para cubrirse, pero Ruby genera energía inestable en su mano, causando una explosión cegadora que aturde al enemigo y que ella con un combo de tres golpes y una patada termina de neutralizar.

Ella estaba ya aburrida de pelear, así que ella decide cargar sus antebrazos de energía pura, preparándose para hacer algo.

Aoto estaba teniendo problemas con esos 4 enemigos, ya que tienen poderes más fuertes, mayormente de reforzamiento como él.

Aoto pensó en algo, agarrando una de las mesas y lanzándola, distrayendo al enemigo para poder acortar distancia y dar un golpe certero en el plexo solar del hombre.

Al haber hecho esa distracción Aoto no frena, yendo con velocidad contra los otros tres enemigos, empezando un intercambio de golpes intensos donde Aoto esquivaba y trataba de acertar golpes, siendo los que acertaba bastante potentes, pero poco comunes.

Ruby desde el piso de abajo empezó a correr en todas direcciones, tocando el brazo de cada enemigo, al ir a toda velocidad los subordinados estaban perdidos, hasta que Ruby toco el brazo de cada uno, ella se detendría estando bastante agitada.

Con relajación empezaría a arreglarse el cabello, y con un tono sereno como el del aire en un parque ella recita las siguientes palabras mientras aprieta su puño, presionando su pulgar contra el índice como si fuera un detonador.

Bang.

-Un poco después…

Aoto estaba sentando en las escaleras, agotado por la pelea y además con la penitencia de su poder activada, evitando que pudiera usar su poder.

Mientras él estaba en su mente, Ruby estaba subiendo las escaleras, con su vestido rojo algo sucio por los escombros y polvo.

—¿Ese sonido estruendoso fuiste tu cierto?

—Pregunto el ojiazul, Ruby solamente suspira serena mientras asiente con la cabeza.

—Vamos a por Amadeo, ya creo que su pelea debería estar cerca de acabar.

Los dos juntos empiezan a caminar hasta el pasillo que lleva a la oficina de Don Lorenzo, ambos sintiendo una pesadez en el aire mientras más se acercaban.

Ellos al sentir como el aire estaba tan pesado simplemente decidieron esperar en un lugar donde se sintiera mucho menos denso…

—Dentro de la sala.

Amadeo estaba arrodillado en el piso, Lorenzo puso la densidad del aire en tres.

El de tez oscura estaba tratando de relajar su cuerpo, el cual ya se había acostumbrado al cambio de densidad, pero por el agotamiento le costó levantarse.

—Que fastidio…

Acabemos con esto de una buena vez…

—El aire empezaría a generarse alrededor de Amadeo, este estaba creando su propio aire artificial, poniéndose de pie.

Mientras tanto el de ojos purpura estaba dando brincos por toda la sala a una velocidad estúpidamente alta, esto es porque el mismo se aplicó densidad cero, por ende, mientras más distancia recorre, más veloz era.

Este ya tenía la confianza completa en que ganaría el combate.

Amadeo solo permanece quieto, ahorrando la mayor cantidad de movimiento que el pudiera.

Lorenzo alcanzaría un pico de casi 100 kilómetros por hora, el empieza a acercarse a Amadeo, y cuando está a punto de ir a darle el golpe, Amadeo acerca su mano a la zona trasera de su cadera.

El de ojos bicolor sentiría como el aire se mueve erráticamente alrededor de Don Lorenzo, y con velocidad saca un arma.

—Nunca subestimes a un sicario.

Un sonido estruendoso de una bala se haría presente como un eco en la sala.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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