Sapphire Utopia α - Capítulo 15
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15: Espíritu Playero 15: Espíritu Playero Aoto estaba acostado en el suelo, mirando hacia arriba mientras un lugar oscuro lo rodeaba, él se pondría de pie, sonando como cuando uno camina en un charco.
El ojiazul mientras camina se siente algo desorientado, tratando de buscar algo que no sea la oscuridad eterna que abrigaba al joven.
En un momento él logra distinguir una figura, un señor de cabello blanco, el cual estaría mirando a un horizonte inexistente.
Esa figura dirige su mirada a Aoto, siendo esta figura una carente de rostro diciendo “No olvid…”, cuando el ojiazul trato de alcanzarlo, el siente como si el suelo hubiese desaparecido, empezando a caer hacia un vacío mientras ve a esa figura familiar.
21 de septiembre de 2017 —Zeyrath, Delmos.
Casa de Aoto y Yuki Kanagawa La respiración de Aoto era agitada, todo fue un sueño, pero uno donde sintió que todo fue real.
Cuando regulo su respiración se dejó caer en la cama nuevamente, frustrado.
Que será eso…
Llevo soñando con lo mismo todo este mes…
Que fastidio.
Aoto se levanta de la cama, pensando en que tal vez ese sueño tenga un significado oculto que el todavía no logra encontrar…
2:00 P.M.
—Vaelstrom, archipiélago Espejo.
– Isla Thalassia Actualmente estaban los tres en el archipiélago, Aoto y Amadeo iban con ropa de playa normal, mientras que Ruby llevaba por alguna razón una camisa bastante ancha que llegaba hasta sus muslos.
—Tienes que estar bromeando…
Vamos a la playa, es LEY traer protector solar.
—Exclamo Ruby algo enojada, Amadeo solamente pone su mano encima del sombrero de ala ancha de la ojirroja, bloqueándole la vista.
Los tres llegarían a la costa de la isla Thalassia, donde se vería un océano abierto que era totalmente cristalino, Ruby estaba impresionada por la vista, porque era su primera vez en ese lugar, en cambio Amadeo solo sonreía mientras mantiene ojo en Ruby.
Aoto se acercó más al mar, jugando un poco con la misma.
Pasaron un rato conversando, Ruby estaba acostada en la arena, recibiendo algo de sol, mientras que Amadeo estaba con una paleta en su boca, puesto que Ruby lo obligo a no fumar.
En eso Aoto recibe un balonazo en la cara, y aunque no le dolió, si se quedó medio confundido.
Cuando el ojiazul iba a levantar la pelota, chocaría frentes con otro chico.
Este joven tenía un cabello largo mayormente blanco y ojos dorados grandes.
—Ayayay disculpa por haberte pegado en la frent…
Espera —El de ojos dorados se le acerca a Aoto, empezando a analizarlo en 360 grados como si analizara una estatua, y claramente el pelo castaño estaba confundido.
—Mmmm…
Me recuerdas a alguien ¿Cuál es tu nombre?
—Pregunta el chico de cabello blanco mientras ve fijamente a los ojos a Aoto.
—Mi nombre es Aoto…
—Dice aun tratando de procesar lo que está pasando.
—Mi nombre es Leoren, aunque me puedes decir Leo, una duda ¿Tu cabello es naturalmente castaño o te lo tiñes?, y oye ¿Por qué tienes como marcas en las mejillas?
—Leo digamos que no estaba respetando mucho el espacio personal de Aoto, ya que mayormente tocaba las partes que le llamaban la atención de ese joven.
—¡Oye!
¿No te enseñaron que es el espacio personal?
—Pregunta Ruby la cual llegaba a donde estaban los dos jóvenes, al ver a Leo tocando el cabello de Aoto ella se vería bastante confundida —…
¿Usted es su mamá?
—Pregunta el peliblanco con una sonrisa de oreja a oreja, recibiendo un no de parte de la pelinegra.
Ellos al final empezarían a hablar juntos, empezando a ver que como tal Leoren es un tipo de persona bastante movida, cosa que agobiaba tanto al ojiazul como a Ruby.
—Entonces…
¿Podría saber porque estabas tocando al mocoso este?
—Expresa la de mechones rojos mientras pone su mano en el cabello de Aoto, despelucándolo.
—Mas que nada porque él se me hace demasiado conocido, es algo raro de decir, siento que lo vi cuando yo era más pequeño —Comenta el de ojos dorados mientras se mueve de lado a lado sentado.
Amadeo vería desde una esquina la conversación, más que nada porque él no tenía mucho que aportar a la charla.
De repente Leoren se acerca nuevamente a Aoto, viéndolo fijamente.
—Mmmm…
¿No serás tú…?
No se la verdad, es muy raro.
—Dice mientras suspira pesadamente, rindiéndose ante el tratar de recordar quien es el ojiazul, este en cambio solamente estaba algo tenso observándolo.
—Bueno, mucha cercanía para llevar poco tiempo conociéndose…
Al menos deduzco que eres de esas personas que te caen bien en un día —Comenta Ruby mientras ve al peliblanco, de fondo se escucha la voz de un hombre que no pronuncia la S jugando en la playa.
—Gracias por el halago señorita.
—Expresa el risueño chico, eso crea una pequeña sonrisa en Ruby, la cual rápidamente vuelve a su semblante serio.
—Entonces…
¿Vas a hacer algo o te quedaras todo el día tratando de recordar quién es?
—El peliblanco se queda pensando un rato, hasta el punto de poner su mano en su mentón.
De un momento a otro el levanta su brazo para decir el “¡Aja!”.
—¿Me lo puedo llevar a pasear?
—Ruby, Amadeo y Aoto se quedaron genuinamente confundidos, aunque más que nada fue la sorpresa del comentario al ser tan repentino.
Al unísono, los tres pensaron lo mismo.
¿El conoce que es la pena?
Mientras que Aoto seguía algo rígido porque todavía estaba procesando la cercanía de Leo, Ruby contestaria al peliblanco.
—Te lo envolvemos en papel regalo si quieres.
—Expresa la pelinegra con claro sarcasmo.
—¿haría eso por mí?
—Dice Leo sonriente, la de mechones rojos solo suspira sin poder aguantar tampoco lo social que es el chico risueño.
Amadeo entraría a la conversación, solamente poniendo un objeto detrás de la oreja a Aoto, para luego decir con tranquilidad.
—Me lo regresas antes de las nueve —Aoto no puede creerse como el de tez oscura lo vendió así de fácil, y el de ojos dorados feliz agarra de la muñeca a Aoto para despedirse.
—¡Prometo traerlo sano y salvo!
—Ambos se alejan rápidamente, mientras se escuchaba la voz del ojiazul pidiendo ayuda.
Ruby estaba algo impactada por la sucesión de eventos, mirando a Amadeo, y luego a donde Leo, y así en bucle hasta que el de rizos ríe diciendo.
—Le puse un rastreador, relájate, si se pierde lo podemos ir a buscar.
—Dice relajado, metiendo sus manos a los bolsillos de su short mientras sonríe.
—Holi —Ruby pegaría un brinco del susto, mientras que Amadeo sintió un cosquilleo por su espalda, era Yuki, la madre de Aoto, la cual estaba con bikini disfrutando de la playa.
—S-Señora Kanagawa…
¿Qué hace por aquí?
—Dice algo nervioso…
Mas que nada porque le acaba de entregar a su hijo a un desconocido.
—¿Yo?
Pues, veía merecidas unas vacaciones, además, escuche toda la conversa así que relájense, yo sé que mi hijo es poderoso, él se sabe defender.
—Dice la señora de pelo celeste mientras les sonríe a los dos.
—Disculpe el atrevimiento, pero…
¿Como compro los boletos?
—Yuki se queda con la sonrisa en animación suspendida, para luego pensar un poco para responder.
—Me los regalo mi profe Müller, que llevábamos tiempo sin hablar y quería darme un regalo por mi cumpleaños 52.
—Dice feliz, Amadeo y Ruby estaban hasta más confundidos que antes.
Espera…
¿52?
¡Yo pensé que tenía 45!…
Y también, ¿Müller?
¿ESE NO ERA EL DE LA FARMACIA?
Pensaron los tortolos al inicio, quedándose algo fritos por la sorpresa.
La de mechones rojos que era más confrontativa le pregunto directamente a la señora.
—¿Müller?
¿El de la farmacia de Rosa Cardinal?
— La peli celeste haría el sonido de “ding ding ding” con su boca, en forma de decir que acertó.
—Ahora que lo mencionas…
El me pidió que ayudara a su nieta, que aparentemente tiene fiebre…
Creo que ella puede esperar un rato, me iré a jugar otro rato más, ¡Nos vemos!
—Dice la de ojos negros para irse al océano, mientras que Amadeo y Ruby suspiran de forma pesada al poder sentirse más tranquilos.
REFLEXIONES DE LOS CREADORES AureaCalis Escriban, no sean timidos.
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