Sapphire Utopia α - Capítulo 16
Tamaño de Fuente
Tipo de Fuente
Color de Fondo
16: Camino a Némira 16: Camino a Némira Algo lejos de los dos adultos, Aoto y Leoren estaban caminando por la calle, está teniendo al lado izquierdo la playa.
Algo a mencionar es que los dos ya estaban con ropa de calle gracias a que Leoren se lo llevo a vestidores.
—Y cuéntame Aoto, ¿Como es tu vida?
—Dice Leo mientras da pequeños brincos, Aoto que iba siguiéndolo desde atrás solamente responde.
—Diría que es una vida normal, ahora…
¿Como es eso de que me conoces?
Leoren deja de brincar, para ponerse a la misma velocidad de Aoto quedando al lado de este.
El de ojos dorados lo mira detalladamente para decir.
—Es como déjà vu, siento que cuando tenía como 7, vi a un niño parecido a ti, fue algo raro la verdad.
—El pelo castaño se quedó pensando sobre eso, cuando de repente le llega una memoria fugaz de ese entonces.
—Ah…
¿Tal vez fue una visita al laboratorio de mi papá?
—Leo lo mira fijamente, dudando bastante de lo que dice Aoto —Laboratorio?…
¿No recuerdo ninguno, como se llama el?, debe ser popular para tener un laboratorio —Pregunta Leoren con una confianza muy desbordada, como si no hubiese conocido a Aoto hace menos de 40 minutos.
—Hitoshi Renzou —La cara de Leo deja ver que no le llega ningún recuerdo de un tal Hitoshi.
El ojiazul solo suspira, arreglándose un poco el fleco para poder ver mejor.
—Mmmm…
Ni idea, pero me gustaría tratar de recordar quién eres, soy bastante terco de todos modos.
Luego de unos minutos de caminata, ambos estaban en una zona sin tanta ciudad, donde Leo seguía dando brincos mientras caminaba, hasta llegar a una cueva estrecha en un lado de la pequeña montaña que había ahí.
—Sígueme, aquí hay algo que te gustara ver.
Leoren iría de primero, mientras que Aoto lo seguiría a un paso más lento.
En esa cueva estrecha hecha pasillo, estaba siendo alumbrada por hongos bioluminiscentes, dando un tono celeste a toda la cueva.
Mientras caminan, Aoto se siente extraño, puesto que estar en un lugar con tan pocas opciones de escape lo pone nervioso.
—Bueno, ya debes saber mi nombre, Leoren, aunque mi nombre completo es más extenso, diría que el apellido más importante es Smirnov.
—Leoren camina a un paso más lento y sin dar tantos brincos como antes.
El ojiazul al escuchar como empieza a hablar, mantiene su semblante silencioso, escuchando atentamente al peliblanco.
—Y, la verdad, aunque no te conozca me traes un confort extraño, no se ponerlo en palabras, me confunde bastante esta situación repentina, pero siento que puedo confiar en ti.
—Comenta Leoren mientras su cabello largo se mueve un poco con cada paso.
Aoto sigue detrás de Leoren, pero esta vez está recordando un poco más.
En un momento la cueva tiene entre medio un pequeño rio, el cual los dos saltan sin problemas.
Ahí Leoren empieza a hablar otra vez.
—Es un recuerdo muy fugaz, fue una vez que vi a un chico pequeño igual a ti tirado en el piso, creería durmiendo, y pues, según mi madre, a los siete años fui a hacerme unos exámenes con un amigo de ella, pero no puedo confirmar nada…
Se siente como una imagen borrosa.
—El peliblanco solo suspira, sacudiendo un poco su cabeza para volver en sí.
—Es extraño esa sensación, pero espero que sea mutuo —Dice volteando para ver a la cara a Aoto, el cual estaba algo sorprendido por lo que comento Leo.
El ojiazul desde siempre ha tenido una buena memoria, y recuerda muchas cosas de su niñez, pero ese recuerdo del que habla Leo no le suena para nada.
—No comparto exactamente el mismo sentimiento, porque, no tengo memoria de un suceso como el que describes, pero si, siento una confianza extraña hacia ti, y le he estado dando vueltas desde hace un rato.
—Aoto se adelanta, poniéndose al lado de Leo.
Ambos se sentían parcialmente incomodos, pero a su vez la confianza que se formó entre los dos era algo innegable.
En un momento de la caminata, Leo y Aoto se sientan en un lugar que parece un pequeño acantilado.
—Puede ser un error hablarte sobre esto, pero ya que…
Siento que eres alguien de confiar y mi intuición no se equivoca —Dice riendo un poco, antes de tomar algo de aire y empezar a hablar.
—A veces me gustaría pasar más tiempo con mi madre, ósea, no me puedo quejar, es muy divertido vivir con mi padre en el archipiélago, pero…
Son contadas las veces que pase tiempo con mi madre, el que se llevó todo el lujo fue…
el —Dice Leo, su expresión en contraste con toda su personalidad anterior era bastante seria, pero rápidamente se recompone.
Aoto siente empatía por el peliblanco, y dándole una palmada en la espalda le dice.
—No te sientas tan mal por ello…
—Aoto duda por unos segundos, pero decide hablar —En mi caso, es que mi padre desapareció después de que yo cumpliera los 7 años, ósea el 14 de octubre aproximadamente, me metí a la CV para ver si lograba encontrar pistas, aunque estas misiones no me han dado mucha libertad para encontrarlas.
—Leo de repente tenía los ojos lagrimosos, Aoto estaba confundido, y Leo con un lloriqueo de caricatura expresa lo siguiente.
—¡Eso es horrible!
—Dice mientras exageraba sus lloros y abrazaba a Aoto, el solamente estaba confundido, sintiendo que todo cambiaba demasiado rápido con Leo alrededor suyo.
Ellos saltarían del pequeño acantilado, y al aterrizar verían la salida de la cueva.
Al salir, el brillo del sol los cubre a ambos, siendo este el lugar que Leo le quería enseñar.
—Archipiélago Espejo, Isla Némira.
Al ojiazul mirar al cielo, vería como había islas flotando, había unos cachos más pequeños que otros, y al menos unos 5 pedazos de tierra grandes.
Él estaba sorprendido, ya que nunca vio algo como esto, y él creía que mayormente era mentira.
—Increíble ¿No crees?, Hasta donde recuerdo de las clases de historia y geográfica, esas islas están flotando por residuos gigantes de éter en cada trozo de tierra.
—Dice Leo con una sonrisa de lado a lado, contento de estar ahí.
Para mala suerte de ambos, dos personas estarían en las islas flotantes.
—Leoren João Smirnov Costa, necesitamos que se entregue, por pedido de su madre tenemos que llevarlo hasta donde esta ella.
—Dicen las dos personas en las islas flotantes más cercanas a la tierra en unísono, la expresión de Leo cambia de felicidad a fastidio.
Aunque el peliblanco internamente quería ver a su madre, estaba fastidiado por el hecho de que le mande mercenarios para capturarlo.
—Si llegan a salir en buen estado de salud, le avisan a mi madre que venga personalmente por mi —Este se pone en posición de pelea rápidamente.
Los mercenarios de las islas se ponen en el borde de cada isla, solamente viendo que haría Leoren.
Los puños de Leoren se cubrieron de energía pura morada, para terminar diciendo.
—En este momento quiero pasar un tiempo tranquilo, pero como decidieron interrumpirme…
Aprovechare de divertirme.
Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com