Leer Novelas
  • Completado
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
Avanzado
Iniciar sesión Registrarse
  • Completado
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
  • Configuración de usuario
Iniciar sesión Registrarse
Anterior
Siguiente

Sapphire Utopia α - Capítulo 23

  1. Inicio
  2. Todas las novelas
  3. Sapphire Utopia α
  4. Capítulo 23 - 23 Remorus La isla abandonada Parte I
Anterior
Siguiente
Tamaño de Fuente
Tipo de Fuente
Color de Fondo

23: Remorus, La isla abandonada Parte I 23: Remorus, La isla abandonada Parte I Aoto y Leo estaban entrando en la central de viajeros ubicada en Volkryst.

Ahí los dos estaban algo incomodos, más que nada Aoto.

Esa incomodidad venia de que Leo tenía una actitud mucho más seria que el resto de tiempo que han pasado juntos, aunque el supone que es normal sabiendo lo que sucedió hace unas horas.

—Entonces…

¿Tienes algo para contarme?

—Dice Aoto mientras Leo sostenía dos papeles para usar teletransportadores de la central.

—Tenemos que ir a Relmos, ahí hay un puerto para ir a Remorus.

Te recuerdo que es una isla abandonada antes de que preguntes por algo.

Ambos entrarían a los teletransportadores, y al estar en Relmos, los dos empezarían a caminar hasta el puerto, que no quedaba muy lejos de la central.

Aquí Aoto termina usando de su dinero para poder subirse a un yate que los llevaría hasta Remorus.

Mientras el señor que tenía el yate, que no era tan grande, era hasta pequeño, estaba empezando a encender el motor, los dos jóvenes empiezan a charlar.

—Remorus, esa isla era un tipo de examen para los vanguardistas…

¿O me equivoco?

—Dice Leo mientras se rasca la nuca, ya que, aunque haya oído de la isla, no sabe cómo estaba compuesta, en cambio, el ojiazul si parecía conocer bastante sobre el tema.

—Mi madre me contaba mucho sobre esa isla, más que nada por el fanatismo que tuve desde pequeño a los viajeros.

Ambos se suben al yate, y a los pocos segundos empezaría a movilizarse el yate.

Mientras el yate iba a una velocidad alta el ojiazul empezaría a hablar.

—Remorus fue una isla que se volvió el examen final de los vanguardistas para ascender a arcontes, hasta donde recuerdo estaba dividido en cuatro fases, dos de rompecabezas o puzles, y dos de combate, uno que era contra muchas máquinas y que supuestamente al vencerlas las paredes de la sala desaparecían como un holograma y- —Mientras hablaba de repente salpico agua y le cayó en la boca a Aoto.

Leo, aunque trato de aguantarse se empezó a reír a carcajadas por lo que paso, eso mientras Aoto tosía el agua salada que había tragado por accidente.

Luego de un rato, el ojiazul ya estaría mejor, mientras que Leo estaba tosiendo un poco por haberse reído por tanto tiempo.

—Ya puedes, jejeje…

Ya puedes seguir —Comento el peliblanco mientras trataba de cambiar su semblante a uno más serio.

—Ejem…

Donde me quede…

Básicamente, luego de enfrentar a muchas maquinas, las paredes desaparecían y poco después aparecía un tipo de maquina definitiva que era como el trámite para saber si estabas al nivel de un arconte.

—Comento Aoto mientras se tapaba la cara, esperando a que no le salpicara agua otra vez en la cara.

—¿Son turistas?, No sabía que la juventud de hoy día estuviera tan interesada en reliquias antiguas.

—Dice el señor mientras maneja el yate —Yo era el que hacia el viaje de los vanguardistas hasta la isla…

Fue una lástima que por el gran surgimiento de vanguardistas en el 2000 terminaran abandonando la isla por la cantidad de dinero que se necesitaba para mantenerlo.

Así que…

Si van en busca de un reto, seguramente lo van a tener mucho más fácil, todas esas máquinas deben estar oxidadas.

Aoto y Leo se quedaron sorprendidos, ya que no se esperaban ser llevados por una persona tan conocida en el siglo pasado como lo sería el apodado “Caronte”.

—Así que usted fue…

¿Caronte?, debe haber sido algo muy honorable —Dice Aoto mientras Leo se agarraba de una de las sillas del yate, aparentemente le había empezado a dar vértigo.

—El mismo e inigualable.

—Una risa rasposa saldría de sus labios mientras aceleraba más el yate.

—He visto a cientos de vanguardistas haciendo la prueba, recuerdo cuando inicio todo en 1950, tenía como 18 años cuando hice mi primer viaje hacia la prueba, ese vanguardista era muy curioso la verdad, tan vivo y a la vez tan débil.

Una lástima que haya perdido el examen.

Leo estaba abrazando a Aoto, rezando por no vomitarse por el vértigo que sentía por la marea mientras que el ojiazul lo abrazo de vuelta para calmarlo un poco, Caronte andaba a una velocidad tan alta porque aún le tenía un aprecio especial a la isla.

—En fin…

Aún recuerdo a dos vanguardistas en específico, creo que fue en 1981.

Una chica más terca que una pared hecha de acero, y un chico más sereno que la llovizna, aunque no recuerdo nada del chico, si recuerdo que la chica hizo el examen en tiempo récord.

—Leoren abre los ojos en sorpresa, ya que el reconoce de la chica que Caronte habla.

Poco tiempo le da al de ojos dorados de preguntar ya que habían llegado a la isla.

Luego de bajarse del yate y despedirse de Caronte, los dos jóvenes estarían en la isla.

Apoderada actualmente por la naturaleza.

Aoto se vería más sorprendido por la apariencia de la isla que por todo en sí.

—Mmmm…

Si pudiera adivinar algo, me imagino que en la cima debe estar mi hermano.

—Dice ya que, la isla en tamaño era de aproximadamente 10 kilómetros de circunferencia, y además era una isla montañosa, teniendo en una de estas un tipo de edificio cilíndrico que por el tiempo ahora se ve en ruinas.

—Deberíamos concentrarnos en encontrar la entr- —Un tipo de proyectil estaría cayendo desde una zona alta, y Aoto reaccionando de forma rápida logra desviar ese proyectil al océano.

Unos segundos después de esa zona caería un tipo de masa amorfa, este era uno de los experimentos fallidos de Artemisa.

Leoren se ve claramente disgustado por la forma que tiene, mientras que Aoto solamente se prepara para pelear.

La masa amorfa lanzaría otro proyectil, el cual se acerca a donde esta Leoren.

Al proyectil acercarse, aparecería la barra horizontal de líneas verticales, y Leo con un fuerte golpe le haría Parry al ataque, devolviéndolo hacia la masa amorfa y matándolo de un solo ataque.

El de ojos dorados se sorprende por lo débil que fue, hasta que ve como Aoto pelea con otro experimento fallido.

Aoto estaba de rodillas con sus brazos sosteniendo un tipo de martillo creado por otra bestia rara, que seguía pareciendo masa, pero con más forma.

Leo aprovecha y usando una daga que tenía guardada en el traje se la lanza a la rodilla de la bestia.

El objetivo del monstruo ahora seria Leo, el cual de forma habilidosa desvía todos los ataques.

—¡Aoto!

¡Atácalo con fuerza!

—Antes del monstruo tener tiempo, Aoto cargaría contra él y de un fuerte golpe en el rostro termina matando a la bestia.

El ojiazul también se sorprendería al ver como la bestia murió de forma fácil.

—Ok…

Eso fue, raro…

—Dice Aoto mientras se rasca la nuca, Leo solamente suspira y dice.

—Creo que estos son los experimentos más débiles creados por mi madre…

Hasta donde me conto Artemy antes de su ataque de locura, las masas amorfas eran de alta fuerza, pero poca defensa…

Sabes, luego de esto deberíamos escribir en una libreta unos nombres para los experimentos que nos encontremos.

Ambos empiezan a caminar por un camino de tierra, las olas golpeando contra la costa mientras Aoto miraba a sus alrededores.

Solo podía ver una montaña con bastante vegetación en la parte superior, además de poder verse la torre antes mencionada que estaba agrietada gracias al crecimiento de la misma vegetación de la isla.

Estos no mucho tiempo después llegarían al final de ese pequeño camino, habiendo una puerta grande y oxidada.

Aoto toca la puerta con algo de suavidad antes de que Leo hable.

—No se abre de forma normal ¿Cierto?

—Aoto solo asiente.

De sus puños sale energía pura que forman los antebrazos de su armadura, empezando a empujar la puerta con fuerza.

Luego de unos segundos la puerta se abrió totalmente, mostrando una sala algo grande con un cartel que dice “Buena suerte.” —Vaya bienvenida…

—Dicen los dos jóvenes al unísono.

El que entraría primero sería el ojiazul, siendo seguido por el peliblanco unos segundos después…

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

Anterior
Siguiente
  • Acerca de
  • Inicio
  • Contacto
  • Política de privacidad

© 2025 LeerNovelas. Todos los derechos reservados

Iniciar sesión

¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

Registrarse

Regístrate en este sitio.

Iniciar sesión | ¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

¿Perdiste tu contraseña?

Por favor, introduce tu nombre de usuario o dirección de correo electrónico. Recibirás un enlace para crear una nueva contraseña por correo electrónico.

← Volver aLeer Novelas

Reportar capítulo