Sapphire Utopia α - Capítulo 29
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Capítulo 29: Klara Falkenrath
Una mujer sostenía entre sus brazos a una pequeña bebe. Solamente la observaba fijamente mientras una sonrisa abarcaba su rostro.
—Mi bebe… Eres tan hermosa. —Dice mientras acariciaba el rostro de su recién nacida, para abrazarla muy suavemente.
—Amor… —Dijo la mujer mientras se notaba un pequeño cansancio. Su marido tenia a otro bebe igual al que la madre sostenía.
—Es una bendición que fueran gemelas… Tu nombre será Klara, y el de tu hermanita será Emma… —Dice la mujer de pelo negro mientras le da unos besitos a su bebe.
Las dos niñas crecieron, apenas teniendo seis años. Emma era mucho más tranquila, mayormente concentrada en cuidar de su hermana que era todo lo contrario, o sea, era muy enérgica. Cuando Klara estaba corriendo de su padre, este la atraparía para cargarla.
—¡Te atrape, gurr! —Hace una imitación de que la está mordiendo mientras la niña chilla de la risa, pataleando ligeramente gracias a las cosquillas. Emma con tranquilidad se uniría al juego, dándole un golpecito a su padre en la pierna que hizo que el señor dejara ir a la niña de ojos rojos mientras el caía dramáticamente al suelo.
Emma estaba en su cuarto compartido dibujando, usando de forma torpe un crayón azul, mientras que Klara, aunque con la misma torpeza, sacaba la lengua como si ella estuviera concentrada, fue un gesto copiado de su padre, el cual a ver la escena se pondría más que nada a observar los dibujos de cada una.
—¿Quién es este? —Señalo al dibujo de Emma, la cual respondería con un simple
—Tu —Dice sonriente. El padre solo acaricia el cabello de Emma mientras que, en la otra cama del cuarto, Klara estaba mostrándole a su madre un dibujo de un dragón mal hecho.
—Mamá, mira, mira, este es mi dragón, se llama Rugidón —dijo Klara, señalando las patas torcidas y la cola que parecía un zigzag.
—El protege a la ciudad y, y, y, y es muuuuuy poderoso y muuuuy fuerte ¡Incluso salva gatitos! —Dice la pequeña niña con una sonrisa gigante, presumiendo como carecía de uno de sus colmillos. La madre haría un “Ohh” de sorpresa mientras sostenía el dibujo de su hija.
—¡Que dragón más lindo! Vamos a la nevera a poner el dibujo —Dice para que Klara brinque de la cama y vaya a seguir a su madre. En cambio, el padre y Emma estaban viendo el dibujo familiar, buscando de hacer que sea muy bonito para superar a Klara.
Un día las dos niñas, cuando estaban solas en su cuarto, se escondieron debajo de la cama por petición de Klara. Ahí esta le dice.
—Emma… ¿Hacemos una promesita?… La promesa es que… ¡Siempre nos protegeremos mutuamente! —Sonríe con un aire orgulloso, la de ojos purpura solo sonríe y tomando la mano de su hermana dice.
—Está bien ¡No me separare de ti nunca! —Unos segundos después las dos empezarían a jugar a perseguirse entre sí por toda la casa, riendo con una inocencia irrecuperable.
Años pasaron. Las dos tenían 16 y estaban caminando por un campo de flores abierto, la de ojos rojos estaba dando pequeños brincos mientras la de ojos purpuras solo caminaba con tranquilidad.
—Klai, he estado pensándolo… Hare los exámenes para trabajar como bombera —La pelinegra se sorprende de forma visible.
—¿Si vas a hacerlo?… Pero papá dijo que era peligroso —Dice Klara mientras se muerde un dedo, Emma solamente suspira y dice.
— Tú sabes cómo es Bertram… Es sobreprotector con nosotras, aunque es normal, somos sus únicas hijas.
La de ojos rojos hace un pequeño puchero, mirándola fijamente mientras dice.
—Tienes que hacerle caso a papá, luego salgo regañada yo —Comento para segundos después reír alegremente para ir a abrazar a su hermana.
—Aunque seas bombera, ¿Me seguirás ayudando cuando sea una viajera, ¿verdad? —Emma vio a su hermana fijamente, y ofreciéndole una sonrisa cálida le dice.
—Claro… Te ayudare y protegeré en todo lo que pueda.
Un olor a quemado estaba inundando una zona específica de Krovenya, y dentro de un edificio en llamas estaba Emma, herida en el suelo y sangrando desde su abdomen, había sido apuñalada por alguien que estaba buscando una forma de escapar sin bajar a los pisos llenos de llamas. Ella se arrastró por el piso, usando su poder momentáneamente para estabilizar una zona, permitiendo que ahí pueda estar fuera de peligro temporalmente.
Mierda… Duele mucho… Emma tose, vomitando una cantidad de sangre moderada mientras lagrimas salían de sus ojos por el dolor.
Desde afuera del edificio, estaba Klara. Su expresión estaba en blanco, esta asustada, en pocos segundos empezó a hiperventilar. Para cuando ella volvió en sí, estaba dentro del edificio, yendo a toda velocidad para encontrar a su hermana.
—¡EMMA! ¡EMMA! —Gritaba con todas sus fuerzas mientras corría por el lugar. llegaría al segundo piso, parte de su ropa estaba quemada, y ahí estaba su hermana.
Klara iría rápidamente donde su hermana, teniendo una pequeña caída gracias a doblarse el tobillo. Al acercarse a su hermana esta la cargaría en brazos, y las lágrimas no tardaron en brotar.
—Emma, Emma, por favor, no te vayas, quédate, Emma, Emma, Emma, r-resiste, ¡Ya van a venir por nosotras! ¡Por favor, Emma resiste! —Su voz se cortaría por el mar de lágrimas que salían de sus ojos.
La de ojos purpura solamente acaricia la mejilla de su hermana para acomodarle el cabello. Emma se acerca a Klara, dándole un último abrazo.
—H-hermana… —Expreso la chica de ojos rojos, para que la pelo castaño diga lo siguiente.
—Klai… Por favor… Evita que… Vuelva a pasar esto… —Emma, adolorida simplemente le dedica una última sonrisa mientras sus ojos se cierran lentamente y su mano, que acariciaba la mejilla de Klara hace un momento, cayera rápidamente.
Mientras Klara tenía a su hermana en brazos lograría ver a un hombre de cabello castaño, piel blanca y con su ropa manchada en sangre. Aunque la de ojos rojos trato, no pudo alcanzarlo, no pudo alcanzar al que ella supone asesino a su hermana… El edificio de repente empezó a calentarse más aun mientras que Klara abrazaba al cuerpo inerte de su hermana, esperando al menos una sola señal, y al no recibir respuesta.
—Se ha reportado un incendio gigantesco que ha afectado un área de al menos un kilómetro a la redonda. Se han notificado que ya hay más de 89 heridos y 120 fallecidos, los bomberos están haciendo lo posible por detener este suceso de proporciones nunca vistas. Para los residentes de Melancos busquen un refugio de forma inmediata. Que el Dios del Mar este con ustedes.
14 de mayo de 1993
El día donde Melancos se convirtió en el infierno.
Mas de 104 fallecidos.
Mas de 487 heridos.
Una sala de colores fríos, con una mesa y dos sillas de hierro. Klara estaba esposada, además de tener varios cambios. Su cabello apenas y les llegaba a los hombros, además de estar chamuscado en varias partes. Sus brazos tenían quemaduras leves, pero que se veían bastante.
—Evita que vuelva a pasar… Evita que vuelva a pasar… Evita que vuelva a pasar…
—¿Klara Marie Falkenrath? —La joven sale de su trance, subiendo su mirada y observando al oficial, que era un arconte de la central de viajeros.
—Si… Soy yo…
El adulto se sentaría en el puesto vacío de la sala, observando fijamente a la de cabello negro, sintiendo como estaba, desconectada.
—Te veo, impactada, ya hemos notado que un despertar de tu poder causo el incendio y hasta donde investigamos tenías una gemela… No hay mucho que podamos hacer. —Comento el arconte mirándola fijamente, la chica estaba con las marcas de sus lágrimas reposando en sus mejillas. El arconte solo suspira.
—Mira… Discúlpame si fui algo directo, lamento lo de tu hermana… Pero vine aquí para proponerte algo. —Comento el arconte mientras ponía una carpeta en la mesa.
—Podemos eliminar los archivos donde se mencione de tu existencia para que salgas impune de los crímenes, a cambio, tendrás que prestar un servicio militar de aproximadamente 7 a 10 años… Se que todavía estas conmocionada, pero te podemos dar unas cuantas horas para que lo pienses.
La chica de ojos rojos observa la carpeta en la mesa. Ella estaba asustada sobre lo que podía pasarle si no aceptaba. Ella leería un poco los papeles de la carpeta, observando como aparecía información de un hombre que se parecía bastante al que vio en el incendio. Ella uniría los puntos, con mucha posibilidad de no estar en lo correcto de que la milicia sepa quién pudo ser, y en medio de su crisis emocional, una propuesta así se veía más que tentadora.
—… A-acepto… —El arconte solo la observa fríamente, levantándose de la silla para salir de la sala. Klara se quedó ahí… Varias horas… Procesando todavía la sucesión de eventos tan rápidos que ocurrieron.
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29 de septiembre de 2017
Lugar: Ciudad Abandonada de Vaelstrom.
—Cuanto tiempo… Te ves más hermosa que hace años atrás, Klara Falkenrath. —Dijo el hombre de cabello castaño. Una sonrisa burlona reposa en su rostro, mientras tanto, Ruby se veía estresada, como tratando de contenerse.
—Tu… Johann. —La voz de la chica se escucha con cierto temblor, estando entre miedo y rabia.
—Llevábamos tiempo sin vernos… Desde que, ¿hace 10 años? Ha pasado tiempo desde aquello, y por lo que noto, creo que no lo has aprendido a superar. —La ojirroja apretaría el puño, saliendo unas gotas de sangre gracias a la presión.
El de ojos verdes caminaría lentamente alrededor de ella, como un depredador preparándose para pelear contra otro.
—Sabes, apenas tuve la información de que tu vendrías a investigarnos, quise prepararnos un campo de batalla adecuado, siento que es irrespetuoso no dar el mejor servicio a la piedra que más ha estado haciéndome tropezar. —Comento Johann, Ruby en respuesta solo lo observa fijamente con un odio gigantesco.
—Agradezco tu intento de hacer algo decente, pero no vengo a tener una cena… Vengo por una misión. —La pelinegra empieza a caminar en sentido contrario a Johann, la tensión entre ambos crecía ya que la distancia que lo separaba no era mayor a cinco metros.
—Maleducada… Pero que te puedo decir, gente de tu calaña nunca podrían ser tan sofisticados.
La pelinegra aprieta sus dientes, y sin aguantar más el odio contenido, expresa su rabia.
—Johann, diré esto una única vez, hoy no vivirás para contarlo. —Ella traga algo de saliva. Su voz empezó a hacerse más fuerte.
—Hoy no será otro día donde te escapes como la rata que eres… Hoy, aunque me cueste la vida, ¡Aunque termine con los huesos rotos! ¡ME ASEGURARE DE QUE SOLO QUEDEN TUS CENIZAS! —Los ojos de la pelinegra brillaron con una determinación envidiable. El castaño solo logro sonreír.
Johann la vería con cierta sorpresa, como si el hecho de ella pensar que lo lograra fuera una ofensa a su persona.
—Tengo la ventaja en este lugar… Así que, con gusto, te reto a intentarlo. —Deja salir una sonrisa burlona, poniéndose en posición para pelear.
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