Sapphire Utopia α - Capítulo 32
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Capítulo 32: Un Pequeño Respiro
Amadeo despertaría de su corta siesta. Al relajarse tanto por el calor de su propio aire termino dormido, aunque para su suerte Astrix todavía estaba dormido.
—La buena suerte siempre me acompaña. —Él se acerca al cuerpo de Astrix, levantándolo como pudo, aunque teniendo un problema claro, le estaba costando caminar.
Con algo de esfuerzo salió de la sala, empezando a caminar lentamente en el pasillo para la salida del teatro con Astrix apoyado en sus hombros.
—Odio… Cargar gente inconsciente. —Comento algo agotado el de ojos bicolor mientras estaba más cerca de la salida. Al llegar a la puerta, este la patearía para poder salir.
Al estar fuera del teatro, deja a Astrix en el suelo, para poder inmovilizarlo usa unas esposas brindadas por la central de viajeros. En ese momento Amadeo saca su celular para llamar a unos operadores.
—Habla Amadeo Fiore… Si, ya lo tengo aquí… Perfecto, lleguen rápido por favor. —Amadeo corta la llamada, dejando reposar su cabeza contra la pared.
—Estas inconsciente, pero, si te tengo que agradecer… Llevaba tiempo sin verme forzado a crear una nueva técnica en medio de un combate —Este ríe un poco, aunque su expresión rápidamente cambia, suspirando con un aire sereno.
—Aún recuerdo a un viejo amigo… Matteo, él fue lo más cercano a un hermano para mí, gracias a nuestros combates yo aprendí muchas cosas de mi habilidad, aunque todavía lamento…Bueno, al menos trato de lamentar su muerte —Dice el de tez oscura mientras busca en su bolsillo una cajetilla de tabaco que no está gracias a que Ruby se lo quito
Este pequeño momento haría pensar al de ojos bicolor en eso. Ahí el simplemente sonríe un momento.
—Siempre tan preocupada… Oh, mira quien llego —En una camioneta llegarían los operadores que pidió Amadeo. Un par de ellos se llevarían el cuerpo de Astrix hasta adentro, mientras que otro dúo se llevaban al de ojos bicolor, funcionando como muletillas para Amadeo.
Dentro del camión Amadeo se había recostado en un lugar que estaba acolchado. En ese momento el sueño empezaría a ganarle, y antes de caer ante el sueño, un pensamiento cruzo su mente.
¿Cómo estará Ruby?
La pelinegra despertaría en una camilla, tendría una vía en su brazo que suministraba un líquido verde a sus venas. Ella se tocaría la frente gracias a un dolor de cabeza que sentía.
—¿Dónde estoy…? —Dice mientras se levanta con demasiado cuidado, puesto que su cuerpo le dolía bastante.
Al sentarse la sabana bajaría hasta sus caderas, mostrando como tenía vendajes por sus brazos y torso por cortes de los escombros de la pelea anterior. Ruby tocaría su torso con algo de cuidado, sintiéndose bastante vulnerable.
—Ugh… Me duele todo… —De repente la puerta se abre, y Ruby agarra la sabana para cubrir todo su cuerpo, ignorando el hecho de que no se expone nada.
—¡Oh! Ya despertó señorita Ruby. —La enfermera se acerca, tomando una silla para sentarse frente a ella. La ojirroja solamente observa a la enfermera, estando algo confundida de la situación.
—Disculpe mi falta de explicación… Usted fue traída al hospital, pero como la mayoría de los curanderos de renombre están fuera de la ciudad, y nos tocó tratarla con los practicantes. Fue bastante tenso tratar con alguien como usted… Sus músculos son bastante fuertes y costo hacer que… —Comento la señora mientras acariciaba la mano de la pelinegra, cosa que en parte la relajaba bastante.
La de ojos rojos vería fijamente a la enfermera, quedándose metida en sus pensamientos hasta que la señora la saca de ahí comentando algo importante.
—Pero eso, si necesita descansar puede hacerlo, de igual forma los curanderos de alto nivel llegaran en al menos una hora. Descansa bien Ruby. —Esta solo mira a la enfermera con ojos sorprendidos, para responder con un simple
—Gracias… Espero volver a verte. —Dice moviendo su mano de lado a lado para despedirse.
La sala quedaría completamente a solas, la sonrisa de Ruby se desvanece, mientras sigue observando su cuerpo esta tocaría su mejilla, notando algo especifico, su cabello estaba mucho más corto. Ella abriría los ojos, más que por sorpresa, era por algo por lo que la puso tensa.
Un pequeño recuerdo llego a su mente, era Amadeo.
Te queda muy lindo el cabello largo.
La chica solamente tragaría saliva en un intento de aguantar las ganas de llorar. En ese momento Ruby decide recostarse nuevamente en la camilla, decidiendo volver a dormir.
—Espero que Amadeo este bien…
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