Sapphire Utopia α - Capítulo 8
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- Capítulo 8 - 8 País de Pasión y Crimen
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8: País de Pasión y Crimen 8: País de Pasión y Crimen En un país lejano a Krovenya eran las 4:00pm.
Morvaen, conocido por ser un lugar donde la pasión y la celebración domina sobre todo lo demás, actualmente estando en una época de carnavales.
Un hombre alto que aparentaba estar iniciando sus 40 estaba caminando tranquilo por las calles donde había personas bailando, tomando, incluso prendiendo fuegos artificiales.
Las calles no estaban tan iluminadas desde hace bastante tiempo, mayormente alumbradas por luces atadas entre postes o por las propias casas de la vecindad.
El hombre de hace rato seguía caminando, llegando a una cuadra donde los callejones eran algo más cerrados, aunque, eso no evitaba que la celebración cesara de ningún modo.
El de cabello rizo se acercaría a una de las tiendas que había en ese callejón para pedir una cajetilla de tabaco, guardándola en el bolsillo de su chaqueta.
Este se adentró a un apartamento, subiendo todo hasta el último piso, moviendo de lado a lado su cabeza por la música animada que sonaba fuera.
Al llegar él se sentaría en el borde de una ventana para poder agarrarse del borde del techo, subiendo con meramente fuerza pura.
Al estar ahí él se acostaría, recibiendo algo del sol intenso que caracteriza Morvaen.
Saco un tabaco el cual no tardo en empezar a fumar, y cuando más relajado empezó a sentirse…
Una vibración desde el bolsillo de su pantalón se hizo presente, perturbando la tranquilidad del de rizos.
El con una molestia en su rostro se sentó y con tranquilidad contesto el celular —Buenas t-tardes…
¿Me comunico con Amadeo F-Fiore?
—La persona del otro lado del celular se escuchaba bastante joven, pero a su vez nervioso, el de tez oscura por suposición pensó que puede ser el nuevo de la organización para la cual trabaja.
—Aja, soy yo, ¿Que quieren?
Me interrumpieron mi momento de tranquilidad así que, si es una misión, habla rápido.
—Dice para asustarlo un poco, pero solamente ríe aliviando un poco la tensión, aunque no tanto —P-Pues bueno…
El jefe V ya sabe que lo tenemos con la investigación a Don Lorenzo, pero pues…
Queremos saber si nos puede ayudar en una misión más corta, es que la mayoría de los sicarios de la mafia están ocupados y- —Él joven seria interrumpido por el de rizos, con cierta calma fuma un poco de su tabaco antes de responder —Pásame la ubicación, necesito entrar en calor antes de Don Lorenzo.
Mientras Amadeo caminaba por los techos, reviso su celular…
Su objetivo era un mafioso de la mafia que actualmente anda cazando, llevaba por nombre Antonio.
Aparentemente por la información que obtuvo Amadeo, es ahora buscado por las mafias al haber roto el pacto de paz al matar varios civiles a propósito.
Con una ligera sonrisa, el de ojo esmeralda y gris, empezaría a caminar por los techos, aunque por una extraña razón sus pasos no hacían ruido.
6:45 P.M.
—|Morvaen – Rannevus El de tez oscura estaba sentado en una parte alta de la ciudad, observando la hermosa capital y el lago enorme por la cual esta parte del país es tan visitada, una lástima que no sea por lo que el vino.
El de ojos bicolor descendió a la parte concurrida por los ciudadanos, reduciendo su velocidad de forma lenta al caer para no recibir daños colaterales.
—Uff…
No sabía que en épocas de calor pegaba un viento frio —Menciono una de las personas por ahí, Amadeo solo paso por su lado caminando tranquilamente.
Este ya había detectado a su objetivo, cabello negro corto, esmoquin de colores rojizos, y de una piel blanca.
Con una serenidad que lo caracteriza lo empezó a seguir.
Antonio sentía que alguien lo seguía, el tragando algo de saliva se pone a pensar en algunas cosas, más que nada a donde iría ahora que estaba siendo seguido por alguien.
Ambos caminaban lentamente, Amadeo siempre estando aproximadamente 10 metros detrás, y Antonio, aunque aparentaba estar tranquilo, estaba algo nervioso a este punto.
La noche no tardo en caer, y mientras más avanzaban, más llegaban a las partes profundas de la ciudad.
Esa tensión corporal en Antonio crecía con cada segundo que pasaba, gracias a que, el único lugar medianamente seguro eran Tiberos, los barrios bajos de Rannevus.
Antonio tomo una dirección distinta, yendo por un atajo hasta donde queda Tiberos.
Este tragaría saliva mientras el agarre en el mango de su maleta cada vez es más fuerte —Mierda…
No me esperaba que sentirse seguido fuera tan estresante…
—Su corazón se detuvo por un instante, al escuchar los pasos de alguien caminando, el avanzo lo más rápido posible, hasta darse cuenta de que para tomar el atajo a Tiberos había que pasar por las puertas…
Pero por los nervios olvido cual era la puerta correcta.
Un tipo de edificio con forma cilíndrica, la cual tenía varias puertas.
El radio podría rondar entre los cinco a ocho metros, también careciendo de la luz que tenía el resto de la ciudad.
Antonio saco un cuchillo de su maleta, y este preparándose para pelear, amenaza con nervios.
—¡Sea quien sea el que este ahí, preséntate maldito cobarde!
—Amadeo entro al lugar, levantando los brazos por encima de su cabeza —Ey, ey…
No hay necesidad de estar tensos —Dice con serenidad mientras lo mira fijamente.
Antonio cada vez tenía más miedo —Lo dices con un descaro como si no fueras el maldito sicario más efectivo del país.
—Comento el de cabello corto.
Alzo su cuchillo a la altura de sus mejillas.
—Se que nadie ha sobrevivido a una pelea contigo, pero yo seré el primero.
Amadeo sonríe, sacando un cuchillo, aproximadamente del tamaño de uno de cocina, con una sonrisa burlona solamente lo mira fijamente para decir.
—Veamos que tienes para ofrecer…
7:25 P.M.
—|Morvaen, Rannevus – Atajo a Tibaros.
Un sonido de metal raspando se haría presente, Antonio con suerte logro bloquear el ataque repentino de Amadeo.
El de rizos al tenerlo concentrado en el cuchillo logra encestarle un golpe en el abdomen, haciendo que el de cabello corto retroceda un poco.
Mierda, no eran rumores lo de que el golpeaba fuerte, pensó el del traje rojo antes de ver como Amadeo con rapidez lanzo un tajo ascendente, que por las puras logro esquivar.
Antonio toma distancia rápidamente, caminando lentamente, en la posición contraria Amadeo caminaba al mismo ritmo, con una sonrisa inquietante a los ojos del pelicorto.
En menos de tres segundos, los cuchillos de ambos chocarían entre sí, haciendo un chirrido algo molesto para ambos.
El que se recuperó primero fue el de ojos bicolor, el cual con rapidez terminaría dándole un rodillazo en el abdomen a Antonio, para luego de una patada lanzarlo contra uno de los pilares del lugar.
El de traje rojo tose algo de sangre, logrando esquivar y por poco el cuchillo lanzado por Amadeo, el cual era más que nada una daga.
—¿Vienes preparado no?
Ya veo porque estabas tan sereno —Dice Antonio mientras agarra esa daga, y con algo de velocidad la vuelve a lanzar hacia el de tez negra…
Aunque para sorpresa del pelicorto, la daga se desvío unos cuantos centímetros a la derecha, haciendo que el de ojos dispares no recibiera daño —Buen intento.
—Comenta Amadeo de forma burlona, provocando la rabia de Antonio el cual fue contra el de ojos bicolor.
El lanzaría su cuchillo hacia arriba, aprovechando que el lugar carece de techos.
Una sucesión de golpes entre ambos ocurriría, Amadeo estaría bloqueando la mayoría de los ataques, mientras que Antonio estaba tratando de acertar los que pueda, logrando sorprender a Amadeo cuando le hizo una finta, pasando de un derechazo a un uppercut.
Amadeo pierde algo de balance, saliendo algo de sangre de su boca ya que el golpe lo hizo morderse la lengua con fuerza.
Antonio agarra su cuchillo, y sin perder el tiempo trata de darle una estocada, pero Amadeo salto, y desde la altura, Amadeo lanzo su cuchillo, el cual tenía una dirección muy recta ya que no giro al ser lanzado.
Antonio que no pudo ver el ataque, termino con el cuchillo clavado en su frente.
El de tez oscura solamente miro a Antonio, el cual gracias al ataque había recibido daño cerebral.
Amadeo lo miro con algo de lastima mientras dice.
—Tenías potencial, hasta me obligaste a usar mi poder para matarte…
Pero tenías que romper las reglas…
vaya desperdicio, en fin, Arrivederchi.
—El de ojos bicolor camina lentamente mientras el cuerpo de Antonio cae al suelo con un sonido seco.
8:00pm —Morvaen, Rannevus – Plaza Central El hombre de ojos bicolor estaba tomándose un café mientras estaba sentado viendo la luz de la luna…
La cual hoy era luna llena, la fase favorita de Amadeo.
Este hace un rato ya había llamado para decir que la misión fue completada, y con el dinero del pago fue que compro el café.
—Bien…
Ya me deshice de Antonio…
Mmm, pero todavía esta lo de Don Lorenzo, ya tengo la información necesaria, pero será un fastidio hacer todo el trabajo sucio yo solo.
—El bartender que atendía, que en secreto también era parte de la mafia de los Fiore, le dice con respeto —A veces pedir ayuda es algo clave para estas misiones, no olvide lo que pidió su padre antes de que falleciera.
—Amadeo estaba algo fastidiado…
Hasta que de repente le llegaría una idea a la mente.
Sentándose de forma correcta saco su celular, buscando un contacto exacto.
El celular vibraría por un rato, hasta que la persona del otro lado contesta.
Unas buenas noches de una mujer adormilada se escucharía, y Amadeo con una sonrisa dice.
—¡Ruby!
Querida, te tengo que pedir un favor, tuve que regresar a las andadas y tengo un trabajo ya casi resuelto, solamente necesito ejecutar el ataque…
Sera un trámite hacerlo…
¿Te interesa?
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