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Sellaré los cielos - Capítulo 1017

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1017: 1017 ¡Al Acecho De Li Linger!

1017: 1017 ¡Al Acecho De Li Linger!

Editor: Nyoi-Bo Studio —¡Meng Hao, devuélveme mi preciada daga!

—aulló el Patriarca Confianza.

Antes de perderla, en realidad no le había dado mucha importancia.

Pero ahora que ya no era suya, innumerables recuerdos sobre ella le inundaron repentinamente la mente.

Cada recuerdo que surgía le llenaba el corazón de dolor.

Meng Hao fingió no escucharlo mientras levantaba su mano y agitaba su dedo unas cuantas veces más, empleando el Séptimo Maleficio.

El cuero cabelludo del Patriarca Confianza se entumeció cuando Meng Hao cambió al Sexto Maleficio.

Se pudo ver una luz brillante mientras numerosos símbolos mágicos aparecían en el cuerpo del Patriarca Confianza.

A continuación, otro símbolo mágico apareció en su frente, un símbolo que era diferente al Sexto Maleficio del propio Meng Hao.

Cuando Meng Hao lo vio, de repente entendió todo.

—¡Ajá!

¡Alguien más ya usó el Sexto Maleficio sobre ti!

—¡Bueno entonces, supongo que probaré el Quinto Maleficio!

—Parecía muy emocionado, hizo un gesto de encantamiento con su mano derecha; sorprendentemente, una pequeña grieta apareció en su palma.

Cuando el Patriarca Confianza la vio, se asustó muchísimo.

—¡¡¡MENG HAO!!!

—aulló miserablemente.

—¿Qué estás planeando?

—aulló Patriarca Confianza— ¿Qué crees que vas a hacer?

¡Estás llevando las cosas DEMASIADO LEJOS!

—Su cuerpo temblaba violentamente, y parecía estar a punto de volverse loco.

—¡Juro que no hay peor abusivo que tú!

¿Desafortunado?

¡Tengo suficiente mala suerte para ocho vidas!

La Liga de Selladores de Demonios me intimidó en su día ¡Y ahora tú me intimidas a mí!

—Corrí hasta el Planeta Victoria del Este para esconderme de ti ¿Sabes?

¿Crees que fue fácil, eh?

¿¡Crees que fue un paseo por el parque!?

—Oye ¿Qué estás haciendo?

¡Ya me robaste mi preciada daga!

¿Qu-qué?

¿Qué haces?

¡Vamos, dime!

¡¿Sabes cuántos años tengo?!

Soy tu Patriarca ¿Recuerdas?

Meng Hao se rascó la cabeza, empezaba a sentirse un poco incómodo.

—Muy bien ¿Qué tal esto?

—dijo, aclarando su garganta— Si me llevas al Mundo de Nueve Dioses Marinos, te dejaré ir por el momento.

Entonces tendrás otra oportunidad de esconderte de mí —Todavía tenía la ficha de jade que se le fue dada durante la prueba de fuego de las Tres Grandes Sociedades Daoístas, la que se suponía que lo llevaría al Mundo de Nueve Dioses Marinos.

Desafortunadamente, Fang Shoudao se había enterado de eso, y había logrado negar la ficha de jade, haciéndola inútil.

El Patriarca Confianza se calmó de repente.

Después de un momento de reflexión, asintió amargamente con la cabeza.

Por supuesto, en su interior, se sentía bastante satisfecho, e incluso se reía fríamente.

—Este pequeño bastardo es todavía un poco inexperto.

Soy adepto a los engaños y tengo una profunda visión del futuro, así que ¿Cómo podría ceder ante él?

Exteriormente, suspiró y permitió que Meng Hao se parara sobre él mientras se dirigía hacia el Noveno Mar.

Sin embargo, después de volar durante un corto tiempo, Meng Hao levantó su mano derecha y causó que se abriera una grieta del quinto Maleficio en la palma de su mano.

—Patriarca —preguntó con una sonrisa enigmática— ¿Intentas llevarme a las ruinas de la inmortalidad?

El Patriarca Confianza tembló repentinamente, y su corazón se llenó de rabia.

Sin embargo, cuando pensó en los hechizos restrictivos de Meng Hao, una vez más comenzó a lamentarse por su difícil situación, mientras cambiaba de dirección inmediatamente para evitar las Ruinas de la Inmortalidad.

Basándose en su velocidad actual, no le tomaría mucho tiempo llevar a Meng Hao al Noveno Mar.

Meng Hao sonrió al Patriarca Confianza mientras golpeaba su bolsa de posesiones, causando que el loro saliera volando.

La jalea de carne estaba adherida a su pie como de costumbre, y se pudo oír el tintineo de una campana cuando los dos aparecieron.

Tan pronto como el loro salió volando, miró al Patriarca Confianza de arriba a abajo, luego parpadeó y graznó: —¿Eeeh?

¡Qué tortuga tan grande!

¡Qué extraño!

¿Cómo es que me parece tan familiar?

—¡Eh, eres tú!

¡Ahora me acuerdo!

¡¡Eres esa gran vieja tortuga del Mar de la Vía Láctea!!

—El loro estaba ahora muy emocionado.

Salió volando para estar junto a la cabeza del Patriarca Confianza y dijo—: Sabes, siempre tuve mucha curiosidad sobre qué comías para hacerte tan grande.

¡Eres enorme!

Ven, ven, dile a Lord Quinto, y tendrás una recompensa.

No queriendo ser superado, la jalea de carne gritó: —¡Oye, el Lord Tercero también tiene recompensas!

Meng Hao se paró sobre la cabeza del Patriarca Confianza, ignorando por completo al loro y la jalea de carne mientras acosaban al Patriarca Confianza.

Con los dos persiguiendo a la tortuga, Meng Hao no se preocupaba en absoluto por los trucos que pudiera intentar hacer.

Fue en este punto en el que se dio la vuelta para mirar al Estado de Zhao.

Una expresión de reminiscencia apareció en su cara mientras daba un paso adelante y luego desaparecía.

Cuando reapareció, estaba en la cima de una montaña en algún lugar del estado de Zhao.

La montaña se veía diferente a como la recordaba.

Había sido movida y transformada a lo largo de los años, pero seguía siendo la misma montaña que recordaba…

El Monte Daqing.

Se quedó parado allí, recordando el pasado.

Actualmente se encontraba en el mismo lugar donde estaba cuando entró en el mundo del cultivo, cuando conoció a Xu Qing.

—Monte Daqing… —susurró con un suspiro.

Mientras miraba hacia abajo de la montaña, notó que el río que había estado allí una vez ya no se veía por ninguna parte.

Volteó la cabeza y vio que el condado de Yunjie también había desaparecido; no volvería a existir.

Lo único que quedaba era esta montaña, y los recuerdos de Meng Hao que contenía.

Después de parase ahí tranquilamente por un largo, largo tiempo, salió de la montaña.

Mientras flotaba allí, pudo ver esa misma cueva de hace mucho tiempo, que todavía existía en la ladera de la montaña.

Después de otro largo momento, suspiró y se volteó.

En lugar de dejar el Estado de Zhao, se fue al Mar del Norte.

A pesar de los grandes cambios en las tierras, que habían dejado a todo el estado de Zhao diferente que antes, este lago seguía aquí, tal como había sido.

El agua estaba tranquila y era como un espejo, y cuando Meng Hao la miró, recordó todos los eventos que habían ocurrido en relación con el lago.

Finalmente, vio un barco real en el agua.

Era un viejo barco, y se podía ver un anciano en el timón, que miraba a Meng Hao mientras conducía el barco hacia la orilla.

Una olla con alcohol se estaba calentando dentro del barco, y un momento después, una hermosa joven sacó la cabeza de la cabina y miró a Meng Hao.

—¿Recuerdas mi nombre?

—preguntó con una sonrisa.

—Tres lluvias Guyiding —respondió, sonriendo.

Al subir al barco, el viejo sonrió y se inclinó, y luego continuó conduciendo el barco por el agua.

La joven se sentó frente a Meng Hao, levantó la olla con alcohol y sirvió una taza.

—¿Recuerdas lo que me prometiste?

—preguntó, sus ojos brillaban tanto como las aguas del lago.

—Prometí que un día te ayudaría a convertirte en un mar —dijo.

Sonriendo, levantó su copa y luego la vació.

La joven sonrió radiantemente.

—Quiero convertirme en un enorme y tranquilo mar —dijo seriamente—.

No quiero que haya olas o mareas.

Quiero estar en paz.

Pacífica y tranquila.

Un mar como un espejo.

Meng Hao asintió.

—¿Cuántas cosas has prometido hacer en tu vida?

—preguntó.

—Cuatro —respondió.

—¿Y cuántas de esas promesas has cumplido?

—Ninguna hasta ahora.

—En ese caso ¿No significa eso que tendré que esperar mucho más tiempo?

Meng Hao sonrió, levantó su copa de nuevo, y dio otro trago.

Casi en el mismo momento en que Meng Hao y Tres lluvias Guyiding se reunían, algo sucedía no muy lejos de donde estaban en el cielo estrellado.

La misma nave que todos los cultivadores de la Novena Montaña y el Mar no habían podido detectar apareció.

Dos personas estaban sentadas en la nave, una mayor y otra menor, que habían visto como Meng Hao abría la Puerta de la Inmortalidad, y luego sus meridianos Inmortales.

El viejo miraba hacia el cielo estrellado, donde podía ver a Meng Hao y al Patriarca Confianza.

En ese momento, sus ojos brillaron con una luz extraña, así como con interés por Meng Hao.

A su lado estaba sentado el joven, en cuyo rostro se podía ver una mirada de desprecio.

—Un hombre y una tortuga —dijo el joven con una mueca de desprecio—.

Qué bien se adaptan el uno al otro.

Y luego está ese loro.

Todos ellos coinciden entre sí.

—Ese hombre no es un simple hombre —dijo el viejo con calma— Y esa tortuga no es una simple tortuga.

En cuanto a ese loro, bueno…

Tampoco es un simple loro —Miró al joven, y se veía algo decepcionado, pero no dijo nada más.

—¿Cómo que no es un simple hombre?

—dijo el joven con orgullo— Bueno, abrió el máximo número de meridianos Inmortales, e incluso se convirtió en el paragón del Reino Inmortal.

Sin embargo ¡Hay toneladas de gente así en nuestro Reino Estrella Espiritual!

Puede que no sean realmente Inmortales, pero…

¡Los inmortales no valen nada!

—Él es un verdadero Inmortal —dijo el viejo con el ceño fruncido.

—¿Verdadero Inmortal?

¡Qué chiste!

¿No es este el mismo Reino Inmortal del Paragon que, hace años, innumerables seres todopoderosos veían con tal deseo?

¡Pero ahora míralo!

¡Lo único que queda son nueve montañas!

—¡Si quisiera matar a ese tipo, sólo tendría que agitar mi mano y ya estaría muerto!

—El impulso asesino destelló en los ojos del joven.

Al parecer, sentía que matar a Meng Hao sería tan fácil como aplastar una hormiga.

—Muy bien podría usar a este tipo para mi entrenamiento…

Necesito matar a un Inmortal y llevar la cabeza de esa persona al Reino Estrella Espiritual…

Imagino que lo convertirán en un trofeo de batalla —El joven se lamió los labios.

Una luz fría brillaba en los ojos del viejo mientras miraba al joven.

—Es un verdadero Inmortal, no del tipo de esta época, sino del tipo de los tiempos primordiales.

Él encarna lo que los Inmortales realmente son, el tipo que en la antigüedad, podía descender a nuestro Reino Estrella Espiritual y hacer que todo el mundo se inclinara en adoración.

—En el pasado, nuestro Reino Estrella Espiritual no era más que uno de los 3.000 Reinos debajo del Reino Inmortal del Paragon.

Cuando el Reino Inmortal del Paragon se derrumbó por varias razones ¡El papel que jugó nuestro mundo fue microscópico!.

—Miras con soberbia a esa tortuga, y piensas que es simplemente una tortuga.

¿Pero sabes qué?

¡Cuando la miro, me asusta!

—Puedo sentir algunas ondulaciones aterradoras saliendo de esa cosa.

—Y por último, sobre ese hombre que tanto desprecias…

¿¡No me digas que no puedes detectar que hay algo en él que lo conecta directamente con las Nueve Montañas y Mares?!

—Mientras el hombre hablaba, sus palabras se hacían cada vez más afiladas.

Al final, estaba claramente reprendiendo al joven.

El joven se sentó allí en silencio, su cara lentamente se puso azul de rabia.

No se atrevió a contestar, pero cuando bajó la cabeza, sus ojos estaban venenosamente helados.

—Aunque este lugar se ha desmoronado a su nivel actual —Continuó el anciano— ¡No puedes provocar precipitadamente a la gente de aquí!

En realidad, nunca quise venir a enfrentar los peligros de este lugar, pero ya que tu padre insistió, te traje aquí para tu Bautismo de Asesina Inmortales…

—Me vi obligado a aceptar, y aquí estamos.

Si quieres intentar matar a ese hombre, no te detendré.

Sin embargo, tu padre podrá ver los registros de tu viaje, y no podrá culparme… Si te buscas tu propia muerte!

—Mientras sonaban sus frías palabras, el viejo agitó su mano derecha, causando un vórtice que apareció adelante.

Dentro del vórtice había una imagen de Li Ling’er, que estaba en medio de huir de su boda.

—Esta chica es un poco más débil, y también es un Inmortal.

¿Por qué no la matas para tu bautismo?

—Mientras el anciano hablaba, el joven miró a Li Ling’er dentro del vórtice, y sus ojos comenzaron a brillar con una luz extraña.

—Vaya, es bonita.

Maestro, no te importaría si, antes de matarla, me entregara a los…

Servicios…

De un Inmortal ¿Verdad?

El viejo frunció el ceño y parecía un algo disgustado, pero no dijo nada.

El joven se lamió los labios y luego se dirigió hacia el vórtice.

Li Ling’er estaba sentada con las piernas cruzadas en la parte superior de un transbordador volador que se movía a través de las estrellas.

También se dirigía hacia el Noveno Mar, aunque no al Mundo de Nueve Dioses Marinos, sino más bien, a encontrar una isla donde pudiera practicar el cultivo.

Esperaba tomar prestado algo del poder del Noveno Mar para estabilizarse en el Reino Inmortal.

No era desconocida el Noveno Mar, considerando que había estado allí en varias ocasiones anteriormente en el entrenamiento del clan.

Para ella, todo esto sería un paseo por el parque.

Sin embargo, de repente, el cielo estrellado delante se distorsionó, y un vórtice apareció de repente.

Un joven arrogante salió del vórtice, y tan pronto como la miró, se pudo ver en sus ojos un brillo maligno y extraño, casi como si fuera un cazador mirando a la presa.

Los ojos de Li Ling’er destellaron instantáneamente con vigilia.

Ella nunca había visto a este joven antes, pero pudo sentir instantáneamente que era peligroso.

Además, la forma en que la miraba no le agradaba en absoluto.

—¡Hola, belleza inmortal!

¡Recuerda mi nombre!

¡Soy Zheng Linfa!

¡Puedes llamarme Yi Fazi!

—Recuérdalo porque muy pronto te proporcionaré la experiencia más inolvidable de toda tu vida.

Y también…

¡La última!

—dijo el joven con una sonrisa.

Se acercó a Li Ling’er.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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