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Sellaré los cielos - Capítulo 1019

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1019: 1019 ¡Correteado Hasta Las Ruinas De La Inmortalidad!

1019: 1019 ¡Correteado Hasta Las Ruinas De La Inmortalidad!

Editor: Nyoi-Bo Studio Meng Hao sacudió su dedo hacia el Patriarca Confianza, causando que se detuviera de repente.

Para entonces, el descontento de la tortuga había alcanzado el punto de detonación, y dejó escapar un poderoso rugido a Meng Hao.

En cuanto a Meng Hao, se puso de pie y miró con curiosidad a lo lejos, hacia las Ruinas de la Inmortalidad.

—Que extraño.

Tengo una sensación muy rara justo ahora —dijo.

Aunque no estaba seguro de la causa, estaba seguro de que hace unos momentos, algo parecido a un velo había pasado frente a sus ojos.

Era como si…

Hubiera algo que debería haber visto que estaba cubierto.

—¿A qué te refieres con extraño?

—dijo el Patriarca Confianza, sonando un poco arrogante— Una chica acaba de pasar por acá, diciendo tu nombre.

Tú la ignoraste, y ella corrió hacia las Ruinas de la Inmortalidad.

Oh, había un chico persiguiéndola, parecía que estaba tratando de matarla —El Patriarca Confianza se veía disgustado y complacido consigo mismo mientras hablaba.

Meng Hao lo miró sorprendido.

—¡Sí, así es!

—dijo el loro, sonando sorprendido— Lord Quinto también lo vio.

¿Quieres decir que no lo viste?

—¡Lord Tercero también lo vio!

—dijo la jalea de carne, sonando muy serio— ¿¡De verdad que no lo viste!?

Vamos, deja de fingir.

Fingir es inmoral.

¡Fingir está mal!

—Yo también lo vi… —dijo Tres lluvias Guyiding, cubriendo una sonrisa con su mano.

Los ojos de Meng Hao brillaron cuando miró al cielo estrellado.

Miró hacia las Ruinas de la Inmortalidad, murmurando para sí mismo.

—Oh, claro —continuó el Patriarca Confianza—.

Meng Hao, pequeño bastardo, escucha.

Ese chico acaba de decir algo así como…

Ya que tú no querías casarte con la chica, él iba a ayudarte a cumplir tus deberes de marido por ti.

Sabes, los chicos de hoy en día parecen muy amables, del tipo que realmente encuentran la alegría ayudando a los demás —Se rio en voz alta, pareciendo estar muy satisfecho consigo mismo.

—¡Sí, es cierto!

Lord Tercero también piensa que ese chico es muy bondadoso.

¡Qué buena persona!

No hay muchas personas sinceras como esa en el mundo.

¡Tal carácter y tal moral son realmente dignos de ser imitados!

—La jalea de carne asintió con fuerza, ignorando claramente la realidad de la situación…

El loro volteó los ojos y luego aclaró su garganta.

—Meng Hao, si no vas a salvarla ahora mismo, se convertirá en el juguete de ese otro tipo.

Si Lord Quinto recuerda correctamente, esa chica sin pelaje se llama Li Ling’er.

La cara de Meng Hao ahora estaba extremadamente disgustada mientras miraba fijamente a las Ruinas de la Inmortalidad, y sus ojos resplandecían con impulso asesino.

No estaba seguro de por qué Li Ling’er no había vuelto al Clan Li, pero no importaba.

Sin importar los problemas que tuvieran los dos, no tenía razón para dejarla morir cuando él estaba en posición de salvarla.

Además, como su perseguidor había mencionado algo sobre el cumplimiento de los deberes maritales de Meng Hao, bueno, eso era algo que ningún verdadero hombre sería capaz de aceptar.

El asunto de que él y Li Ling’er fueran a casarse era algo personal entre los dos.

Que alguien dijera algo así era una provocación escandalosa.

Mirando al loro y a la jalea de carne, dio un resoplido frío, luego levantó su pie y lo estampó contra el Patriarca Confianza.

—Muy bien…

Síguelos a las Ruinas de la Inmortalidad —dijo, con la voz fría pero el corazón lleno de alerta.

Sabía que cualquier técnica que se hubiera usado para oscurecer su visión sería completamente aterradora.

Lo que era aún más aterrador era el hecho de que Li Ling’er estaba siendo cazada, y aún así el Clan Li no había enviado a nadie a rescatarla.

Sin embargo…

Meng Hao echó un vistazo al Patriarca Confianza y pensó en cómo no se había visto afectado cuando todos los demás en el Planeta Victoria del Este se habían quedado inconscientes.

Eso demostraba lo increíblemente poderoso que debía ser en batalla.

Sintiéndose emocionado, el Patriarca Confianza cambió de dirección y se dirigió hacia las Ruinas de la Inmortalidad a toda velocidad.

El loro también estaba emocionándose.

Tenía la sensación de que las Ruinas de la Inmortalidad estaban llenas de todo tipo de bestias peludas y emplumadas, lo que la convertía en la tierra prometida de sus sueños.

En cuanto a la tonta jalea de carne, era fácilmente convencida de cualquier cosa por su simpleza.

Un estruendo llenó el aire mientras el Patriarca Confianza explotaba con velocidad.

En un abrir y cerrar de ojos, ya estaba en las Ruinas de la Inmortalidad, acelerando parar perseguir a Li Ling’er.

El Patriarca Confianza era gigantesco, así que tan pronto como entró en las Ruinas de la Inmortalidad, todo comenzó a temblar.

Era como si las leyes naturales hubieran sido perturbadas por su llegada, y ahora estaban cambiando.

Tres lluvias Guyiding tembló, y su expresión se puso repentinamente en blanco.

Por alguna razón, de repente sintió que algo la llamaba, convocándola…

A un lugar en lo profundo de las Ruinas de la Inmortalidad.

Era casi como si hubiera una parte olvidada de sus recuerdos que se desbloquearon tan pronto como ella entró.

Tan pronto como el pequeño grupo entró en las Ruinas de la Inmortalidad, el anciano sentado en el barco fuera de las ruinas frunció el ceño.

—Parece que subestimé a esa tortuga…

Así como a ese pájaro.

Incluso subestimé esa cosa parecida a una campana, y a la chica encima de la tortuga —Antes había reconocido que el Patriarca Confianza y el loro eran poderosos, pero ahora tenía que admitir que eran mucho más aterradores de lo que había supuesto.

—Para que ellos puedan ver a través de mi magia Daoísta…

—murmuró.

Era algo que excedía completamente lo que él había planeado.

Originalmente, de manera sencilla su plan había sido hacer ver como si estuviera advirtiendo a Yi Fazi, y de esa manera provocarlo furtivamente para que se acechara a Li Ling’er.

A través de la muerte de Li Ling’er, el Clan Zheng del Reino de la Estrella Espiritual sembraría una semilla con Meng Hao.

El anciano había estado muy ansioso por ver qué tipo de flor florecería como resultado.

Pero ahora, las cosas no estaban yendo según lo previsto.

Murmurando para sí mismo, miró hacia las Ruinas de la Inmortalidad, y pareció recordar algo que lo llenó con un profundo temor.

—El Reino Inmortal del Paragon de antaño…

—pensó.

Recuerdos se arremolinaron dentro de él, y suspiró.

Finalmente, apretó los dientes y se dirigió a las Ruinas de la Inmortalidad.

No tenía otra opción.

Podía conspirar contra el Clan Zheng, pero definitivamente no podía permitir que Yi Fazi muriera en las Ruinas de la Inmortalidad.

Meng Hao se puso de pie sobre la cabeza del Patriarca, mirando a su alrededor mientras avanzaban a toda velocidad por las Ruinas de la Inmortalidad.

Esta era la segunda vez que venía aquí, y las cosas en esta área se veían muy diferentes a la entrada abierta por las Tres Grandes Sociedades Daoístas.

La entrada de las Tres Grandes Sociedades Daoístas era un área que ellas habían explorado a fondo, y habían tomado medidas para asegurarse de que no fuera peligrosa.

Sin embargo, el área actual en la que se encontraba Meng Hao era un lugar al que pocas personas llegaban.

Más adelante, numerosos fragmentos de piedra flotaban en el aire.

También se veían estatuas destrozadas, y el cielo estaba cubierto de fisuras que parecían capaces de cortar y tragarlo todo.

Había incluso extrañas voces demoníacas que resonaban en el aire, junto con un aura arcaica.

Además, estas eran sólo las afueras de las Ruinas de la Inmortalidad.

A medida que avanzaban, la expresión del Patriarca Confianza se volvía más seria.

Sin embargo, todavía parecía cargar hacia adelante con un poder increíble, atravesando cualquier obstáculo como si fueran palitos secos.

La fuerza de su cuerpo de carne había alcanzado un grado aterrador, permitiéndoles atravesar rápidamente la región exterior de las Ruinas de la Inmortalidad.

La expresión de Meng Hao estaba sombría mientras rotaba su base de cultivo.

123 meridianos Inmortales explotaron con poder, ninguno de los cuales se filtró fuera de él.

33 Cielos borrosos descendieron, y el brillo de la luz de las estrellas apareció en sus ojos.

Mientras estaba allí de pie, con su energía surgiendo, parecía realmente exudar la voluntad del paragón del Reino Inmortal.

—No quiero que vuelva a ocurrir lo mismo que ocurrió antes, donde ustedes pueden ver lo que ocurre y yo no —anunció fríamente de repente.

Levantó la mano y apareció una grieta del Quinto Maleficio.

El Patriarca Confianza murmuró algo para sí mismo, y de repente abrió la boca y rugió.

El rugido no se extendió en todas las direcciones, sino que se limitó a la pequeña zona que le rodeaba.

—¡ÁBRANSE!

El rugido se podía escuchar mientras todo alrededor de Meng Hao cambiaba repentinamente.

¡Vio salpicaduras flotantes de sangre y otros rastros de que alguien estaba siendo vilmente perseguido!

En un lugar no muy lejano, la cara de Li Ling’er estaba de color blanco pálido, y sangre salpicaba de su boca.

Era como una lámpara de aceite a punto de extinguirse, con su fuerza vital al límite.

No había encontrado esperanza en las ruinas de la inmortalidad, sólo desesperación, causando que soltara una risa amarga.

Yi Fazi y su pitón negra de tres cabezas estaban justo detrás de ella.

Todo temblaba mientras un aura brutal se extendía en todas las direcciones, causando ondas que salían y alejaban los escombros cercanos.

—¿Estás desesperada, cierto…?

—preguntó Yi Fazi, riéndose.

Sus ojos brillaron con una luz maligna mientras levantaba su mano derecha.

Con el agitar de un dedo, hizo que un rayo negro saliera disparado.

¡Por dondequiera que pasara, las rocas y los cañones se hacían añicos!

Se oyó un estruendo y sangre salió de la boca de Li Ling’er mientras se estrellaba contra un campo de rocas destrozadas.

Miró hacia atrás, mirando a Yi Fazi sin el más mínimo indicio de derrota o conformidad en sus ojos.

Podría estar en una situación desesperada, y podría estar a punto de morir, pero perecería con su dignidad.

—¡Me encanta este tipo de expresión!

—exclamó Yi Fazi— ¡En casa, todas las cabezas de trofeo de los Inmortales asesinados por los patriarcas a lo largo de la historia tienen exactamente esa misma expresión!

—Los Inmortales…

—Echó la cabeza hacia atrás y se rio, y su expresión era de una arrogancia impensable.

—Los Inmortales deben morir todos, y todos los Reinos Inmortales serán destruidos.

¡A quién le importa una mierda el Reino Inmortal del Paragon y ustedes, inmortales de mierda!

—El impulso asesino resplandecía en sus ojos, Yi Fazi avanzó hacia Li Ling’er.

Agitó su mano derecha haciendo un gesto como el de una garra, causando que un enorme poder explotara.

Li Ling’er era simplemente incapaz de defenderse o luchar.

Sus ojos, sin embargo, brillaban con determinación, mientras un aura de exterminio surgía repentinamente en su interior.

¡Ella había elegido auto-detonarse!

—¿Autodetonación?

—dijo Yi Fazi con una ligera sonrisa.

Rápidamente realizó un gesto de encantamiento con su mano derecha, desatando algún tipo de magia Daoísta que hizo temblar a Li Ling’er.

De repente, el aura destructiva que había dentro de ella se dispersó.

Se sorprendió al descubrir que…

¡No podía autodetonarse!

—Aprendí esta magia secreta hace mucho tiempo para lidiar con los Inmortales que tratan de auto-detonarse —Mientras hablaba, Yi Fazi apareció frente a Li Ling’er, levantó su mano derecha y la agarró por el cuello.

Luego, la lanzó al suelo.

Con una expresión vil, sonrió y dijo—: Muy bien, sé una buena chica y permíteme consumar nuestro matrimonio.

Después de eso…

Usaré tu sangre para mi bautismo.

Li Ling’er temblaba, y se mordió el labio mientras miraba a Yi Fazi.

En ese momento, abrió la boca de repente, causando que una luz brillante saliera disparada.

Yi Fazi se sorprendió; al mismo tiempo, una luz brillante se levantó de repente a su alrededor.

El rayo de luz pasó por su cuello.

Era una hoja de sauce peligrosamente afilada que había estado a punto de cortarle la garganta.

—¡Zorra!

—rugió.

En su interior, estaba conmocionado.

Sin el escudo salvavidas que le había proporcionado su clan, esa hoja de sauce probablemente le habría arrancado la cabeza.

Furioso, estaba a punto de meter la mano y arrancarle la lengua a Li Ling’er cuando, de repente, un frío le hizo mirar hacia arriba y hacia la distancia.

Lo que vio fue la enorme figura del Patriarca Confianza corriendo hacia él, encima del cual estaba Meng Hao, mirando fríamente en su dirección.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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