Sellaré los cielos - Capítulo 515
- Inicio
- Sellaré los cielos
- Capítulo 515 - 515 Capítulo 515 – Una Comprensión Inicial Del Karma
Tamaño de Fuente
Tipo de Fuente
Color de Fondo
515: Capítulo 515 – Una Comprensión Inicial Del Karma 515: Capítulo 515 – Una Comprensión Inicial Del Karma Editor: Nyoi-Bo Studio —Diferentes combinaciones de los cinco elementos tienen manifestaciones diferentes… —pensó Meng Hao, habiendo ganado una nueva iluminación.
Miró hacia los expertos pálidos de las tribus de bandidos y hacia los Ancianos Sagrados totémicos.
Ellos querían matarlo, pero ahora estaban rodeados y aislados por los incontables neo-demonios.
Y estaban muy debilitados.
Realmente, no tenían manera de llegar hasta él.
Estaban rodeados por cientos de miles de neo-demonios.
No podian llegar hasta Meng Hao, mucho menos matarlo.
—Fuimos derrotados… —dijo amargamente uno de los expertos.
Desde ese momento, ya habían perdido y sabían que Meng Hao era, básicamente, imposible de matar.
Meng Hao no era una persona impulsiva y, a pesar de su repentino aumento de capacidad de lucha, seguía actuando con cautela.
Ellos sabían que sólo iba a permitir que lo atacaran uno a a la vez y que no intentaría enfrentarse a todos al mismo tiempo, sólo para presumir.
Enfrentarse a un enemigo así hizo que los expertos de la alianza de bandidos se sintieran impotentes.
Tan pronto como se oyeron las palabras del viejo, los bandidos esparcidos por el campo de batalla más abajo comenzaron a rendirse lentamente.
Habían dejado de pelear y se quedaron en silencio.
De los 200.000 miembros originales de las tribus, no quedaba ni el 20%.
La batalla no había sido ganada unilateralmente por Meng Hao.
Más bien, la fuerza imparable de los 800.000 neo-demonios que tenía bajo su control había sido capaz de doblegar al enemigo.
Ahora que había derrotado a la alianza de bandidos, Meng Hao no siguió conteniendo, ni masacrando a sus miembros.
Permitió que los restos de las tribus abandonaran el campo de batalla.
Mientras desaparecían en las praderas cercanas, Meng Hao guió a la Tribu Divinidad del Cuervo, la Iglesia de la Luz Dorada, la gran tribu Dragón Negro y los 800.000 neo-demonios hacia el Fuerte Puertanegra.
Levantó la cabeza y miró hacia las almenas.
—¡La Tribu Divinidad del Cuervo ha llegado con un Espíritu Demonio!
—dijo lentamente, dejando que su voz haga eco en las Tierras negras.
Xu Bai se paró junto a Meng Hao.
Miró hacia la enorme puerta que llevaba a las Tierras Negras, respiró profundamente y dijo: —¡La Gran Tribu Dragón Negro ha llegado con un Espíritu Demonio!
Hubo un breve momento de silencio, y después… Se oyó un gran estruendo mientras la gigantesca puerta del Fuerte Puertanegra se abría.
Al abrirse la puerta, la multitud en los almenares miró hacia abajo.
Virtualmente, todas las miradas se pasearon sobre los que estaban abajo y acabaron por clavarse en Meng Hao.
Las conversaciones comenzaron inmediatamente.
—Parece que, desde ahora, las Tierras Negras serán un poco más animadas.
—Este Meng Hao tiene una base de Cultivación extraordinaria y unas habilidades divinas muy raras.
Sus tótems son aún más sorprendentes.
Incluso puede matar a Cultivadores expertos de Alma Naciente.
Definitivamente, aquí, en las Tierras Negras, alcanzará mucha más notoriedad.
—El Apocalipsis del Desierto Occidental ha llegado a su cúspide.
Dentro de poco, podremos ver el mar desde el Fuerte Puertanegra… La tribu Divinidad del Cuervo y la tribu Dragón Negro se han abierto camino hasta aquí peleando desde el Desierto Occidental.
Sólo hay dos tribus que han logrado entrar a las Tierras Negras con un Espíritu Demonio de esa manera.
Muy inusual… Al oír esas conversaciones, Luo Chong puso los ojos en blanco.
Ocasionalmente, desviaba la mirada hacia abajo, hacia la multitud que estaba con Meng Hao.
¿Qué estaba pensando?
Era imposible saberlo.
La expresión de Zhou Dekun era una de emoción mientras miraba hacia Meng Hao.
Una gran sonrisa se dibujó en su rostro.
Duo Lan frunció el ceño primero, pero relajó rápidamente el rostro.
Siguió mirando fijamente a Meng Hao.
A su lado, Zhang Wenzu sonreía.
Sacudiendo la cabeza, dijo: —Cinco tótems elementales combinados… Una idea interesante.
Desafortunadamente, solo es temporal.
Dentro de poco, se alejará flotando, como un lirio sin raíces.
Definitivamente, no es digno de ser un Elegido.
—Cuando lo conozca en el futuro, aquí, en las Tierras Negras, tendré que enseñarle por qué combinar los cinco elementos no más que una broma —dijo sonriendo.
En ese momento el gran estruendo seguía retumbando, y las puertas se abrieron por completo para revelar una entrada que se veía como una puerta, de unos tres metros de ancho.
La luz del sol salió de adentro.
Al otro lado estaban las Tierras Negras.
Era como si la puerta fuera el punto de separación entre dos mundos.
Xu Bai respiró profundamente y se volvió hacia Meng Hao.
Uniendo sus manos, hizo una profunda reverencia.
—Hermano Meng —dijo—.
Las palabras no pueden expresar la profunidad de mi gratitud hacia tu bondad.
Al alianza entre nosotros dos nunca cambiará.
Porque yo, Xi Bai, guiaré a mi tribu hacia las Tierras Negras.
Después de reagruparnos, los dos tendremos tiempo de hablar.
Meng Hao soltó una risita y asintió con la cabeza como respuesta, pero no dijo nada.
Así, Xu Bai guió a los miles de miembros de su gran tribu hacia el Fuerte Puertanegra.
Desaparecieron rápidamente en las Tierras Negras.
Mientras la tribu Dragón Negro cruzaba el portal, Meng Hao se volvió a mirar a los miembros de la Tribu Divinidad del Cuervo que tenía detrás.
Después de un largo rato, su mirada finalmente se posó sobre los que alguna vez habían sido parte de las Cinco Tribus.
Sólo quedaban un par de cientos.
Wu Chen y Wu Ling estaban entre ellos.
También estaba el Patriarca que había quemado su fuerza vital hacía todos esos años.
Ahora era muy viejo y no le quedaba mucha longevidad.
Meng Hao los miró.
Ellos devolvieron la mirada.
No hubo intercambio de palabras.
Después de tantos años juntos, conocían bien a Meng Hao.
El silencio estaba cargado de melancolía.
Después de un largo rato, Meng Hao sonrió.
Miró a los miles de miembros de las antiguas cinco tribus de la Divinidad del Cuervo, además de los otros miembros que habían recolectado por el camino.
Con voz cálida y amable dijo: —Por fin los he guiado hasta aquí.
Ahora, les entrego su esperanza.
Había viajado con esa gente durante años, había peleado a su lado hasta llegar allí.
Por fin, habían llegado a su destino, la gran puerta que llevaba a las Tierras Negras.
La puerta había sido abierta, y sólo estaba esperando ser cruzada.
—Pueden continuar la práctica de la cultivación con mis tótems —continuó—.
Además, he marcado a los otros Ancianos Sagrados totémicos que adquirimos, para que la tribu Divinidad del Cuervo pueda formar tótems para ellos.
—Mis vides… se han recuperado.
Se las daré como protectoras y guardianas.
Meng Hao agitó una mano, haciendo aparecer una semilla de Vid de Espina Fortificada.
Rápidamente, la marcó con una misión.
¡Protege a la Tribu Divinidad del Cuervo!
Después de eso, le dio la semilla al Patriarca de la tribu Divinidad del Cuervo.
El viejo miró a Meng Hao en silencio mientras recordaba todas las escenas de los últimos años y lo que había dicho Meng Hao sobre darle esperanza a la tribu.
Todas las cosas que habían sucedido cruzaron su mente, nublando levemente su vista la mirar a Meng Hao.
—Desde hoy —dijo suavemente Meng Hao— la Iglesia de la Luz Dorada será parte de la Tribu Divinidad del Cuervo.
Desde ahora… la tribu ya no se llama Divinidad del Cuervo, sino el Clan del Cuervo Dorado.
Los miembros de la tribu comenzaron a temblar.
Era difícil saber quién lo hizo primero, pero todos cayeron de rodillas y se postraron ante Meng Hao.
Meng Hao los miró y sonrió.
Su sonrisa decía “es hora de separarnos”.
Se volvió a mirar a Gu La.
—Gu La, de ahora en más, eres libre.
Pero, antes de liberarte debo decir que realmente espero que te quedes como miembro del Clan Cuervo Dorado, para ser su Dragoneador.
Gu La cayó de rodillas, temblando y miró fascinado a Meng Hao.
Durante aquel viaje tan largo, aquello lo que aquejaba en el pasado había desaparecido hace mucho tiempo.
En ese momento, su expresión era extraña, llena de resistencia ante la separación.
Después de un momento, bajó la cabeza y se mostró de acuerdo.
—Les doy al Gigante Salvaje —continuó Meng Hao—, trátenlo bien.
Meng Hao miró hacia el Gigante Salvaje.
A lo largo de los años, había sido herido una y otra vez, y su cuerpo estaba ahora cubierto de cicatrices.
A pesar de eso, era poderoso.
Estaba mirando a Meng Hao con expresión vacía, como si no comprendiera del todo lo que estaba sucediendo.
—Respecto a estos 800.000 neo-demonios, no llevaré a ninguno conmigo.
Se los doy todos a ustedes, para que formen el núcleo de las fuerzas armadas del Clan Cuervo Dorado.
Yo los marcaré personalmente para que no tengan que controlarlos.
Ellos estarán aquí para proteger al Clan Cuervo Dorado.
Dicho eso, agitó su mano derecha.
Inmediatamente, 800.000 neo-demonios soltaron un aullido estremecedor.
Cada uno de ellos miró a Meng Hao, como si se estuvieran comunicando con él… Gran Peludo y los otros soltaron quejidos y lamentos, como si no quisieran separarse.
Meng Hao miró a los lobos de bosque verde con una leve sonrisa.
Pensó en cuando se habían unido a las cinco tribus de Divinidad del Cuervo, tantos años atrás, y él había visto por primera vez a los cachorros de lobo.
Todavía recordaba sus chillidos quejumbrosos después de pasar toda una noche hambrientos.
Pensó en cómo se había internado en el bosque de la montaña para buscarles comida.
—Ahora son grandes… —dijo suavemente— Ya no necesitan seguirme… A donde voy ahora, ustedes cinco no pueden ir.
Los aullidos de tristeza parecieron levantar a los miembros del Clan Cuervo Dorado de su postración.
Levantaron las cabezas y miraron a Meng Hao con dolor.
—Exaltado Anciano Sagrado, por favor, no abandone al Clan Cuervo Dorado… —Exaltado Anciano Sagrado, ¿no puede quedarse con nosotros en las Tierras Negras?
—Sin usted, Exaltado Anciano Sagrado, hubiésemos muerto hace tiempo por el camino.
Anciano Sagrado, el Clan Cuervo Dorado recordará por siempre su bondad.
Al opir sus palabras, Meng Hao se quedó en silencio largo rato.
Finalmente, sacudió la cabeza y los miró seriamente.
—No hay por qué agradecerme —dijo en voz baja—.
Todo lo que hice fue pagar mi deuda de gratitud al Cuervo Dorado y el gran árbol.
También fue mi manera de disculparme.
Tal vez… esto es el Karma.
Agitó su mano, haciendo que los Espíritus Demonio que había sellado vayan volando hasta las manos del Patriarca.
—¡Tómenlo y entren a las Tierras Negras!
Miró intensamente al Clan Cuervo Dorado y luego miró hacia las Tierras Negras.
Sabía que el Espíritu Demonio que tenía pronto crearía conflictos.
Decidió no quedarse atrás más tiempo.
Dio media vuelta y se alejó, dándole la espalda a las Tierras Negras.
Aprovechando la ventaja que le daba la combinación temporal de los cinco elementos, se lanzó rápidamente a la distancia y desapareció.
—Amada concubina —dijo el loro, imitando perfectamente a Meng Hao—, quédate aquí a sanar tus heridas.
Por favor, cuida de la Iglesia de la Luz Dorada por mí.
Lord Quinto… volverá por ti.
Con una mirada triste y arrogante a la vez, aleteó y se lanzó al aire para seguir a Meng Hao.
—¡Ja, ja!
¡Libertad, perras!
Mi amada concubina es demasiado productiva, no puedo con eso.
¡Por fin soy libre!
Ah… el aroma de la libertad, qué heroso.
—¡Exaltado anciano sagrado!
Al irse Meng Hao, todos los miembros del Clan Cuervo Divino volvieron a postrarse hacia él una vez más.
Después de un largo rato, se levantaron lentamente.
Llenos de melancolía e inseguros respecto al futuro, tomaron a sus 800.000 neo-demonios y entraron a las Tierras Negras.
La partida de Meng Hao dejó atónitos a todos los rostros que observaban desde los almenares.
Las pupilas de Zhang Wenzu se contrajeron.
De repente, notó que su juicio sobre Meng Hao estaba completamente errado.
—¿A dónde va…?
Duo Lan estaba estupefacta.
Zhou Dekun miraba con ojos desorbitados.
A lo lejos, Meng Hao seguía avanzando.
Su expresión era tranquila.
Todo su ser completamente diferente a lo que había sido antes.
—Si no hubiera elegido unirme a las tribus de Divinidad del Cuervo aquel año, el Cuervo Dorado podría haber vivido durante mil años más.
Mi llegada fue la cosecha del Karma.
Esa cosecha del Karma fue la muerte del Cuervo Dorado.
Sin embargo, la cosecha es otra siembra.
Debido a la muerte del Cuervo Dorado, las tribus de Divinidad del Cuervo decayeron y apenas escaparon del exterminio.
Casi fueron aniquilados en el Apocalipsis.
Esa fue una cosecha del Karma.
—La siembra contiene cosecha, la cosecha contiene siembra.
Todo lo que sucedió antes fue la siembra.
El Karma fue cosechado después de que haya guiado a la Tribu Divinidad del Cuervo al norte, hasta las Tierras Negras.
—Es similar a devolver un favor.
La bondad es la siembra del Karma y el pago es su cosecha.
—El Karma se trata de causa y efecto… Ahora comprendo.
Mientras seguía viajando, sus ojos comenzaron a brillar con iluminación.
Era como si pudiera ver los finos hilos del Karma atados a todas las cosas vivientes.
Riendo, Meng Hao golpeó su bolsa de posesiones para sacar la caña de pescar del Clan Ji.
Al tomarla, su corazón percibió el sentido el Karma en todas las cosas vivientes.
Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com