Sellaré los cielos - Capítulo 572
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- Capítulo 572 - 572 Capítulo 572 – El Legado del Señor Li
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572: Capítulo 572 – El Legado del Señor Li 572: Capítulo 572 – El Legado del Señor Li Editor: Nyoi-Bo Studio Meng Hao sintió como si la identidad que él había adquirido viniese con sus ventajas, pero también con mucha presión.
Como pantalón de seda, él podía actuar virtualmente si escrúpulos.
Sin embargo, esta era una Secta enorme, y las reglas de la Secta no podían ignorarse tan fácilmente.
—Es una pena que no haya encontrado al Patriarca Huyan… No podré seguir el rastro de ninguno de los otros tampoco.
En ese caso, no hay necesidad de trabar demasiado para encontrarlos.
Sólo me concentraré en adquirir legados mágicos Daoístas aquí —pensó Meng Hao.
Cuando entró a la Cueva del Inmortal, KeYunhai estaba sentado con las piernas cruzadas sobre la piedra.
Él miró a Meng Hao y bufó fríamente.
—¿Sabes cuál fue tu error esta vez?
—preguntó KeYunhai con un tono frío.
Meng Hao lo miró y no dijo nada.
—Tu error fue que no deberías haber matado abiertamente a otro discípulo —dijo KeYunhai lentamente.
Los ojos de Meng Hao brillaron.
—Tu error fue que deberías haber elegido otro momento para atacar —siguió KeYunhai comiendo la mano, claramente decepcionado porque Meng Hao era hierro que no podía convertir en acero y no llenaba para nada sus expectativas.
—Matar no es nada —continuó—.
Yo maté a incontables personas en mi vida.
Cuando nosotros los Cultivadores practicamos la cultivación, debemos hacerlo con la consciencia limpia.
De seguro tienes una buena razón para haberlo matado, eso lo sé.
Normalmente actúas con astucia, pero en esta situación, fuiste burdo y apresurado.
¿Tenías que deshacerte de él rápidamente por miedo de que se esconda?
—Bueno, cual sea tu enemistad con él, considerando tu estatus no puedes matar gente en medio del día delante de una multitud.
Meng Hao miraba a KeYunhai y su corazón temblaba.El temblor se originaba en su alma, desde la vaga imagen de su propio padre que existía en sus recuerdos.
De repente, se echó a reír.
Quizás él olvidó por un momento que él no era realmente KeJiusi.
Quizás KeJiusi quería recordarle que él no era realmente un miembro de la Secta Demonio Inmortal.
Después de todo, yo soy Meng Hao, y también soy KeJiusi.
De repente, habló: —creo que mi verdadero error… fue atacar con mi propia mano.
—¿Eh?
—dijo KeYunhai mirando a Meng Hao.
—No debería haberlo matado yo mismo —dijo Meng Hao suavemente—.
Debería haberle hablado al respecto, señor.
Una palabra suya y él estaría muerto.
Entonces las cosas no hubieran sido tan problemáticas.
KeYunhai lo miró con los ojos muy abiertos.
Después de un momento empezó a reír suavemente.
Su risa se hizo más y más fuerte, hasta que no estaba claro si él estaba furioso o de hecho estaba riendo a carcajadas.
Repentinamente movió una mano, haciendo que una gentil briza cure todas las heridas de Meng Hao.
Después de eso, suspiró profundamente, después hizo un movimiento hacia una lámpara de aceite que tenía el cuerpo de un dragón y la mecha de un fénix.
Instantáneamente salieron dos haces de luz.
Al mismo tiempo, el poder del Cielo y la Tierra en el área se volvió extremadamente intenso.
Luego comenzó a converger, formándose frente a KeYunhai como si se construyeran armas.
Poco después, se podían ver dos grandes estatuas de piedra.
Cada una de las estatuas era tan alta como una persona y completamente negra.
Tenían mandobles en las manos y parecían soldados enterrados con los cuerpos en las tumbas.
Se escucharon sonidos de golpes cuando cayeron al suelo.
Sus auras eran suficiente para que Meng Hao empiece a jadear.
Él sentía una increíble presión presionándolo, más fuerte de lo que jamás había sentido con los expertos.
Al mismo tipo, KeYunhai apuntó a Meng Hao.
Su frente se abrió repentinamente y dos gotas de sangre salieron volando.
Dieron vueltas en el aire hasta llegar a las estatuas, con las que se fusionaron.
Tan pronto eso pasó, los ojos de los soldados de piedra brillaron, como si ahora poseyeran conciencia.
Mientras Meng Hao los miraba, él sintió que con un mero pensamiento suyo él podría controlar a esos aterradores soldados.
—Estos dos soldados de piedra tienen sangre de tu alma en ellos —dijo, mirando profundamente a Meng Hao—.
Sin importar cuantos miles de años pasen, sin importar cuántas situaciones difíciles pasen, sin importar cuantos Maestros tengan, cuando estés parado frente a ellos, ellos te reconocerán como Maestro supremo —el rostro de KeYunhai estaba rubicunda, y su cabello parecía más gris, incluso blanco.
—Cuando el Clan Ke mata gente, nosotros no pedimos ayuda de gente de afuera.
Ahora, sal de aquí.
Haz lo que puedas para adquirir iluminación sobre el Encantamiento de Separación de Almas.
Oh, y… ya no causes problemas para tu viejo padre, ¿está bien?
Ya no eres un niño, trata de actuar un poco más maduramente… —dijo con un suspiro.
Meng Hao tosió y asintió.
Sus ojos brillaban con una luz extraña cuando miró a KeYunhai, con una expresión tímida, preguntó: —Papá, ¿tienes el Pasaje Montaña y Mar?
KeYunhai lo miró sorprendido, después golpeó su palma contra la piedra y dijo —¡mocoso!
¿Pasaje Montaña y Mar?
¿Crees que fundé la Secta Demonio Inmortal?
—Oh.
Bueno, cualquier pieza de información al respecto servirá —respondió Meng Hao rápidamente.
—No puedes obtener el Pasaje Montaña y Mar de las tres grandes Montañas Demoniacas del Segundo Cielo, ni de las Tierras Sagradas del Tercer Cielo —respondió KeYunhai enojado—.
¿Realmente crees que tu padre, mero Señor del Cuarto Pico del Primer Cielo realmente podría pedirle el Pasaje Montaña y Mar al durmiente Señor Li del Cuarto Cielo?
—Si realmente quieres el Pasaje Montaña y Mar, sólo hay una forma de conseguirlo y es adquirir el legado que el Señor Li dejó atrás antes de dormir.
Quien alcance el Cuarto Cielo y se pare directamente frente al Señor Li puede obtener el legado —dijo y movió la mano displicente.
—Si no tienes el Pasaje Montaña y Mar está bien —dijo Meng Hao rápidamente.
A él no le importaba conformarse con algo menor—.
Papá, ¿conoces a las 3000 magias Daoístas que puedes obtener por servicio meritorio a la Secta?
¿Crees que puedas usar tu influencia para obtenerlas para mí?
Los ojos de KeYunhai se abrieron y miró sorprendido a Meng Hao.
—¿Tres mil magias Daoístas?
—dijo Ken Yunhai furioso—.
¿Realmente crees que yo fundé la Secta Demonio Inmortal?
—Bueno, 2999 estarán bien, pero no menos que eso —dijo Meng Hao entre dientes.
—¡Carajo!
No las tengo —gritó KeYunhai moviendo la mano derecha.
—Si me das suficientes técnicas, entonces podré enfocarme en practicar Cultivación en el Cuarto Pico… —dijo Meng Hao, usando su carta de triunfo.
Cuando él dijo eso, la mano de KeYunhai dejó de moverse.
Él dudó por un momento, mirando a Meng Hao.
Después suspiró.
—Considerando mi estatus, lo mejor que puedo hacer es darte 300 magias Daoístas.
Si puedes obtener iluminación completa de todas ellas, veré qué más puedo hacer —dijo KeYunhai sacudiendo la cabeza y volvió a mover la mano.
Su mano pareció desaparecer en el aire, y cerró los ojos por un momento.
Cuando volvió a sacar la mano, tenía un pedazo de jade.
Se lo tiró a Meng Hao y después movió su gran manga, haciendo que el viento levante a Meng Hao y los dos soldados de piedra y los saque de la Cueva del Inmortal.
En la sección media del Cuarto Pico había un área lujosa llena de luces brillantes y plantas exóticas.
La gran puerta de la Cueva del Inmortal era extremadamente imponente.
Era la Cueva del Inmortal de KeJiusi.
El corazón de Meng Hao latía con emoción mientras llevaba el pedazo de jade a la Cueva del Inmortal, junto con los dos soldados de piedra, que se habían encogido hasta caber en su mano.
Había cerca de una docena de soldados esperando por él adentro.
Una vez que lo vieron, todos sonrieron y juntaron las manos en un saludo.
Meng Hao rápidamente descubrió que sin importar lo que quiera hacer dentro de su Cueva del Inmortal, siempre habría alguien para ayudarlo.
Él no pudo evitar suspirar emocionalmente.
Él nunca había experimentado tanto lujo, ni siquiera cuando era un Señor Caldera Violeta de la Secta Destino Violeta.
Era algo a lo que no podía acostumbrarse del todo.
Después de un tiempo dejó ir a los soldados.
Finalmente solo en su enorme Cueva del Inmortal, él se sentó con las piernas cruzadas a examinar los soldados de piedra y el pedazo de jade.
Incluso después de intentarlo, no pudo poner ninguno de ellos en su bolsa de posesiones.
Sin embargo, él pudo sacar los ítems de su bolsa de posesiones.
Al comienzo, él no había notado nada extraño con su bolsa de posesiones.
Sin embargo, después de pensarlo, se dio cuenta de que había algo extraño con Ji Mingfeng.
Lo extraño era que él no tenía bolsa de posesiones.
De hecho, Ji Mingfeng no era más que un alma.
Su alma se había fusionado con el cuerpo receptor, pero no era nada más que eso, una fusión de alma.
Murmurando, Meng Hao pensó sobre lo que KeYunhai le había dicho sobre el Señor Li, las tres grandes Montañas Demoniacas y las dos Tierras Sagradas… La información respecto a esas cosas contenidas en la memoria de KeJiusi eran bastante vagas.
—Recuerdo que Zhixiang me contó algunas cosas… —pensó Meng Hao.
Con los ojos brillantes guardó esa nueva información en su memoria para pensar al respecto en otro momento.
En cuanto a Zhixiang, él estaba confiado en que ella vendría a buscarlo eventualmente.
Después de todo, Zhixiang era una verdadera discípula de la Secta Demonio Inmortal.
—Cuando llegue el momento, tendré las respuestas a todo —pensó Meng Hao.
Él ya no pensó al respecto.
Actualmente, había cosas extrañas pasando con su cuerpo.
Su base de Cultivación era sólo la del gran círculo del Alma Naciente, que era bastante débil en la Secta Demonio Inmortal.
Sin embargo, ni KeYunhai ni nadie parecía notarlo.
Cuando lo veían no notaban nada fuera de lo normal.
Había otras cosas extrañas que Meng Hao sólo podía atribuir al hecho de que este era el Segundo Plano de un mundo ilusorio.
Eso era sólo un sueño de la Secta Demonio Inmortal.
A pesar de que el sueño se veía increíblemente realista y estaba lleno de posibilidades ilimitadas, un sueño… era sólo un sueño, no la realidad.
Un pensamiento surgió en la mente de Meng Hao: —¿Y si él pudiera ser real?
Si todo esto pudiera convertirse en realidad… Si todo se hacía real, ¿qué cambios sufriría el gran río que es el correr del tiempo?
Después miró a los soldados de piedra, que claramente no podía poner en su bolsa de posesiones, y suspiró.
Él sabía que ese resultado era imposible.
Después de todo, este lugar era sólo un sueño.
Sin embargo, él no podía evitar sentir un poco de pena respecto a los soldados de piedra.
Si él pudiera llevarlos con él después de salir del Plano Demonio Inmortal Primordial, eso lo haría increíblemente feliz.
—Los legados mágicos Daoístas son la parte más importante del Segundo Plano —pensó, con los ojos brillando con determinación.
Olvidando los asuntos poco prácticos, tomó el jade, cerró los ojos y comenzó a buscar iluminación.
Después de un momento, abrió los ojos y estos estaban llenos de nada.
—Encantamiento de los Espíritus de Rayos… Toman el poder de los rayos del cielo, lo fusionan en un cuerpo para crear un alma.
Usa el Alma de Rayos para refinar un Espíritu de Rayos.
Transmogrifica el cuerpo para formar un rayo del Cielo y la Tierra, beneficiado por una divinidad eterna e indestructible —murmuraba Meng Hao estudiando del pedazo de jade.
Su expresión se había más y más seria y estaba jadeando.
Ocasionalmente abría los ojos, sorprendido por lo que aprendía de las magias Daoístas.
Él nunca hubiera imaginado que habría tanta variedad de habilidades divinas y técnicas mágicas en el mundo, y que serían tan inimaginables.
Había una magia que podía tomar los arcoíris que aparecían después de las lluvias y transformarlos en peces de siete colores.
Con esos peces, uno podía saltar al cielo estrellado y nadar en Montañas y Mares como un demonio mayor.
Había otra que se enfocaba en observar nubes y viento para obtener augurios sobre la Tierra y los Manantiales Amarillos.
Al usar un Decreto Imperial, uno podía entender los Decretos Celestiales.
Al entender los Decretos Celestiales, la ley natural del Cielo y la Tierra podía modificarse.
Podrían destruirse planetas, y un mero pensamiento podía romper las cosas más antiguas.
Había un montón de habilidades divinas y técnicas mágicas.
Una de ellas se llamaba Decreto del Pez de Piedra.
Se basaba enteramente en el uso de Decreto Divino.
Cuando se cultivaba una miríada de transformaciones al máximo, el cuerpo de uno podía convertirse en piedra.
Esa técnica le recordó a la extraña piedra de la Cueva de Renacimiento.
Todo llenaba a Meng Hao con sentimientos fantásticos.
Con el pasar del tiempo, gradualmente notó que de las técnicas de la Secta Demonio Inmortal, más de la mitad era magia demoniaca.
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