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Señor de la Guerra del Caos: ¡Reencarnado en Eldrich con el Sistema Diablo! - Capítulo 103

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  3. Capítulo 103 - 103 103 La mejor oferta
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103: 103: La mejor oferta.

¡Una casa de horror 103: 103: La mejor oferta.

¡Una casa de horror —¿Por qué sus exigencias son tan irrazonables?

—preguntó Eliana, frunciendo el ceño, confundida.

El agente inmobiliario suspiró con resignación en la mirada.

—Es la dura realidad de la Frontera Norte, señorita.

Las probabilidades de que la gente tenga una muerte prematura aquí son altas.

Los caseros lo saben.

Si reciben el pago por adelantado, son los que más se benefician de la muerte prematura del inquilino.

En su muerte yace su beneficio.

El mundo es un lugar desagradable, y esa fealdad es más evidente aquí que en ninguna otra parte.

Val y Eliana intercambiaron una mirada, dándose cuenta de lo brutalmente honestas que eran las palabras del agente inmobiliario.

Al oírlo, el corazón de Eliana se llenó de inmediato de indignación, mientras que Val recordó una vez más que la gente de este mundo era a veces más cruel que él en su vida anterior.

Él era cruel cuando era necesario o se sentía profundamente ofendido, pero ellos lo eran solo para lucrarse de la desgracia de personas contra las que no tenían nada.

«La verdad, es bastante desagradable.

Pero así funciona el mundo.

Como carezco de la fuerza para cambiarlo, solo puedo seguir la corriente».

Si estás en Roma, haz como los Romanos.

Val decidió seguir este viejo dicho, teniendo en cuenta su situación.

Sin decir palabra, se metió la mano en el bolsillo y sacó cinco notas de luz estelar de cobre y una nota de luz estelar de plata, y las depositó con firmeza en la mano del agente inmobiliario, a quien le dijo: —Muéstrenos la mejor oferta que tenga en el mercado.

Los ojos del agente inmobiliario brillaron al ver las notas.

Tras guardarse el dinero con un rápido movimiento, les dedicó una sonrisa.

—Como es un conocido del joven amo Alfred, sí que conozco un lugar que podría satisfacer sus necesidades.

Es un hogar modesto que se puede alquilar por el módico pago mensual de 120 puntos de contribución.

No se necesita fianza ni pagos mensuales por adelantado.

—Pero…

—continuó—, hay una pega.

La casa tiene cierta reputación.

Circulan rumores de que está embrujada, ya que por la noche ocurren cosas extrañas.

Se han reportado ruidos raros y luces que parpadean, sobre todo en mitad de la noche.

Por eso el alquiler es tan bajo.

Aunque no deben preocuparse demasiado por los rumores.

Si cuelgan su talismán en la casa, esos sucesos inquietantes suelen amainar.

Lo he comprobado personalmente.

Ante la explicación del agente inmobiliario, Val frunció el ceño, pensativo.

Encantada o no, un techo sobre sus cabezas era mejor que no tener hogar en una ciudad desconocida.

Además, dada su incapacidad para sentir miedo, no le preocupaba la idea de fantasmas y apariciones tanto como a la mayoría.

Por no mencionar que tener un talismán para suprimir los extraños sucesos era solo una ventaja adicional.

Y, por si fuera poco, tenía el poder de acabar tanto con demonios como con fantasmas, así que para él era una oferta excelente.

Miró a su nueva novia.

En cuanto a Eliana…, bueno, tendría que adaptarse.

Después de todo, los alquileres desorbitados que exigían los caseros no eran algo a lo que estuviera dispuesto a ceder.

Él no era de los que salen perdiendo, y esta vez no iba a ser diferente.

A Eliana, por otro lado, le recorrió un escalofrío por la espalda al oír la mención de una casa encantada.

Las almas en pena y los espíritus vengativos era algo que le aterrorizaba, y con razón.

Aunque era una sacerdotisa sagrada y tenía el poder de repelerlos, seguía teniendo miedo de encontrárselos.

El corazón le martilleaba en el pecho ante la perspectiva de poder compartir casa con tales entidades.

Sabía que era un miedo irracional, pero no uno del que pudiera librarse fácilmente.

Sin embargo, guardó silencio, volviendo la mirada hacia Val, en busca de su decisión sobre el asunto.

Al mirarla, Val dedujo fácilmente que le aterrorizaba la idea de una casa encantada, pero no la quería lo suficiente como para impedir que saliera perjudicada.

Es más, ayudarla a superar sus miedos los uniría más, lo que le permitiría a él acercarse un poco más a sus objetivos.

Teniendo todo en cuenta, miró al agente inmobiliario y dijo con calma: —Nos interesa la oferta.

Pero nos gustaría ver la casa primero antes de tomar una decisión final.

Al ver la actitud serena de Val, Eliana se armó de valor.

La firmeza de él parecía tener una cualidad contagiosa que la hizo desear enfrentarse a sus miedos, por muy irracionales que fueran.

Si eso significaba permanecer a su lado, estaba dispuesta a hacer concesiones, a adaptarse y, si era necesario, a confrontar los miedos que acechaban en los rincones más oscuros de su mente.

—¿Está la señorita realmente dispuesta?

—preguntó el agente inmobiliario.

—Vamos a verla —dijo Eliana, mientras su mano buscaba instintivamente la de Val.

Él quiso, por instinto, soltar la mano de su agarre, ya que no estaba acostumbrado a que lo tocaran, pero se contuvo para no revelar lo que de verdad sentía por ella.

El calor y la fuerza de Val eran reconfortantes, un ancla que la ataba a la realidad en medio del caótico torbellino de sus miedos.

—Ahí tiene su respuesta —le dijo Val al agente inmobiliario.

El interés de ellos por alquilarla dibujó una pizca de alivio en el rostro del agente inmobiliario.

Llevaba bastante tiempo intentando encontrar a alguien que alquilara esa casa, pero los rumores de que estaba encantada habían ahuyentado a los posibles inquilinos.

—Muy bien —dijo—.

Síganme.

Les enseñaré la casa.

Bajo un cielo hechizado por dos lunas, el agente los guio a través de un laberinto de calles hasta que llegaron a una modesta casa de dos plantas.

Su exterior estaba algo desgastado, pero poseía un cierto encanto que delataba su antigüedad y su rica historia.

Las ventanas estaban oscuras, lo que le daba a la casa un aspecto lúgubre.

Al entrar, vieron que la casa estaba en un estado sorprendentemente bueno, teniendo en cuenta su reputación.

Tenía dos habitaciones, el mismo número de baños, una cocina, un balcón y un cuarto de invitados.

Todo estaba amueblado, aunque la decoración era antigua y carecía de toda semblanza de diseño moderno.

Sin embargo, estaba limpia, y la ausencia de polvo indicaba un mantenimiento regular.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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