Señor de la Guerra del Caos: ¡Reencarnado en Eldrich con el Sistema Diablo! - Capítulo 163
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- Capítulo 163 - 163 163 El despertar
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163: 163: El despertar 163: 163: El despertar Oliver había decidido creer la explicación de Val, pero no se quedaría tranquilo hasta no haber confirmado la existencia del mencionado artefacto con sus propios ojos.
Val había guardado la [Espada Maldita Actualizable] en la dimensión de bolsillo del [Orbe del Vacío] antes de perder la consciencia.
Podía enseñársela a Oliver en cualquier momento y terminar con esta investigación; sin embargo, dudó.
La pregunta de Oliver era simple, pero no era fácil de responder.
En primer lugar, lo que Val había dicho sobre Voidslayer era mentira, y si Oliver tenía la capacidad de determinar el verdadero valor y efecto de un artefacto maldito, descubriría su engaño, y la situación, que acababa de calmarse, se tornaría tensa de inmediato.
En segundo lugar, Voidslayer era un artefacto de nivel 2 actualizable y con un espíritu.
Si Oliver reconocía su verdadero valor, ¿quién le aseguraba que no la codiciaría?
Era mucho más seguro mantener su existencia oculta hasta que él tuviera la fuerza necesaria para protegerla.
Voidslayer pareció haber sentido la vacilación de Val, pues le transmitió unas palabras de aliento: —Maestro, puedes enseñársela.
¡Lo que te preocupa no sucederá!
Soy una espada espiritual.
Engañar los sentidos de un mago no es difícil para mí.
—¿Puedes hacer eso?
—preguntó Val con un tono ligeramente sorprendido.
Conversaban telepáticamente, por lo que Oliver no era consciente de que se estaba manteniendo una conversación.
—No solo puedo engañarlo para que crea que solo soy un artefacto maldito, sino que también puedo mostrar los rasgos que, según tu mentira, poseo —respondió Voidslayer.
—Eres más capaz de lo que pensaba en un principio —dijo Val en tono de elogio.
Al principio, había basado las capacidades de la espada en la descripción que le proporcionó el sistema cuando usó Detectar en ella.
Sin embargo, fue un error.
Después de todo, Detectar no lo revela todo sobre una persona o un objeto.
Necesitaba comprobar el alcance de su potencial por sí mismo.
—Llevas un rato con la mirada perdida.
¿Ocurre algo?
—preguntó Oliver, interrumpiendo los pensamientos de Val.
Se giró hacia Oliver y mintió sin inmutarse: —Estaba intentando recordar dónde la puse antes de perder la consciencia.
Mientras mentía, no había ni el más mínimo atisbo de culpa en su expresión.
La actuación de Val era impecable, perfeccionada durante años de entrenamiento.
Un entrenamiento que se vio obligado a recibir, pero que fue aceptando gradualmente al darse cuenta de que le era de ayuda.
Se había vuelto tan diestro en la actuación que ya era imposible ver a través de su fachada por medios comunes o profesionales.
A pesar de tener una especialización secundaria en psicología —una profesión al alcance solo de los miembros más privilegiados de la sociedad, los magos—, Oliver no se percató de que estaba mintiendo.
Además, Val acababa de despertar; debería sentirse desorientado, por lo que parecía razonable que no recordara de inmediato dónde estaba.
—¿Ya has recordado dónde está?
—preguntó Oliver.
Val asintió.
—Es tan valiosa que no me atrevería a perderla.
Justo antes de perder la consciencia, la guardé en el refugio seguro de mi reliquia familiar.
Acto seguido, invocó a Voidslayer y se la entregó a Oliver.
Oliver tomó la espada y la sondeó con su poder anímico.
Voidslayer se sintió ofendida por su acción.
«Manoseándome nada más agarrarme…»
«¡Este mocoso es un pervertido!»
«Y los pervertidos merecen un castigo», pensó Voidslayer con indignación.
Al instante siguiente, Oliver se sobresaltó al ver que su poder anímico se descontrolaba de repente.
Su poder anímico fluía fuera de su corazón arcano y era absorbido por la espada que sostenía en las manos, aunque esa no era su intención.
A pesar de que intentó detenerlo, sus esfuerzos fueron en vano.
Temeroso de que, si aquello continuaba, lo consumiría por completo y, como resultado, entraría en estado común, soltó rápidamente la espada, que cayó al suelo con estrépito.
Al mismo tiempo, Voidslayer usó una partícula de su espíritu del tamaño de una mota de polvo, pero con la fuerza de una montaña, para fortalecer el corazón arcano de Oliver.
Llevó a cabo este truco para engañar a Oliver y hacerle creer que era un artefacto maldito capaz de potenciar el poder de un mago, pero que a cambio requería un intercambio equivalente.
Al experimentar el ligero aumento de su fuerza, Oliver se tragó el anzuelo y creyó que el artefacto era exactamente tan mágico como Val lo había descrito.
Oliver miró la espada en el suelo y luego a Val.
El intercambio que acababa de experimentar encajaba a la perfección con la historia de Val.
Además, lo que Val temía no sucedió.
Oliver no sintió codicia por ella.
Si bien era un artefacto que podía amplificar las habilidades de un mago, requería un pago equivalente a cambio, lo que disminuía considerablemente su valor.
Además, Oliver nunca le robaría a Val, pues quería que formara parte de su Famiglia.
Quería reclutarlo, así que, como es natural, no le daría ninguna razón para sentirse ofendido ni actuaría de forma que pudiera agriar su relación.
Val enarcó las cejas al ver que Oliver trataba la espada espiritual como si fuera la peste.
—¿Por qué has soltado la espada?
—le preguntó a Oliver.
—Acabo de experimentar sus efectos en carne propia y me ha sobresaltado —le respondió Oliver.
Por dentro, Val se rio entre dientes al darse cuenta de que Voidslayer debía de haber hecho algo para asustar a Oliver.
—Maestro, lo he engañado para que crea que lo que has dicho es verdad.
De ahora en adelante, no dudará de ti —le comunicó Voidslayer a Val a través de su vínculo mental.
—Buen trabajo, Voidslayer —la elogió Val usando el mismo vínculo, manteniendo así su conversación oculta para Oliver.
Oliver recogió la espada y se la devolvió a Val.
Entonces, empezó a advertirle seriamente.
—No debes contarle a nadie lo que este artefacto puede hacer.
Aunque requiera un intercambio equivalente para fortalecer el corazón arcano de un mago, hay muchos vejestorios en la comunidad de magos con una gran fortuna que no dudarían en matar por algo así.
—¿Y eso por qué?
—preguntó Val.
—Su vida se acerca a su fin, y este artefacto puede parecerles lo único que podría alargarla.
Básicamente, en su desesperación, no se lo pensarían dos veces antes de cometer un crimen —explicó Oliver.
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