Señorita Real o Falsa: Tengo un Pedazo de Tierra Divina - Capítulo 50
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50: La 2.ª visita 50: La 2.ª visita Lu Qi tenía curiosidad, pero no estaba dispuesto a soltar la taza de agua caliente que tenía en la mano.
Así que se acercó con la taza en la mano.
Este cubículo en realidad no era pequeño.
Cheng Ling lo había conectado con otra habitación y lo usaba como un cuarto para almacenar hierbas medicinales.
Lu Qi no esperaba que hubiera un mundo diferente en su interior.
Esta habitación estaba llena de gabinetes altos, como los de las salas de medicina china.
Había muchos compartimentos pequeños y cada uno contenía cosas diferentes.
Los nombres de estas hierbas medicinales estaban pegados en ellos.
Lu Qi los miró con atención.
Ni siquiera podía reconocer algunas de las palabras escritas.
—¿Conoces al Viejo Maestro Ding porque le ayudaste a tratar su enfermedad?
Cheng Ling recordó la receta que le dio a Lu Qi y fue a buscar las hierbas.
—Sí, hace cinco años, conocí al Viejo Maestro Ding por casualidad y le ayudé a tratar su pierna.
Cheng Ling agarró las hierbas muy deprisa.
Ni siquiera necesitaba pesarlas.
Su mano era como un instrumento de medida, y podía tomar la cantidad exacta.
—Esta habitación tuya debe de valer mucho dinero, ¿verdad?
Lu Qi enarcó las cejas.
Quizás fuera por el agua caliente, pero su rostro se había puesto un poco sonrosado.
La cálida luz amarilla disipó gran parte del frío de su cuerpo.
Cheng Ling llevó las hierbas a decocción.
Luego, sacó una pequeña almohada para tomar el pulso y le pidió a Lu Qi que pusiera la mano sobre ella.
—En teoría, el intervalo para la consulta de seguimiento no debería ser tan corto.
Pero como todavía no entiendo del todo tu estado físico, y además es la primera vez que tomas la medicina que te he preparado, tengo que ser más cuidadosa.
Cheng Ling extendió tres dedos y tomó con cuidado el pulso de Lu Qi.
Por un momento, ninguno de los dos habló.
Cheng Ling estaba muy seria mientras le tomaba el pulso a Lu Qi.
Bajó la mirada, y sus largas y rizadas pestañas proyectaban sombras en su rostro.
El ligero olor amargo de la medicina china llegó hasta la cocina.
Fuera de la ventana, se oía el leve sonido de la lluvia al caer al suelo.
De vez en cuando, el viento soplaba entre las hojas, produciendo un susurro.
—No hay nada inusual.
El pulso es mucho más fuerte que la última vez.
Hoy es un poco tarde para tomar la medicina.
En el futuro, intenta tomarla antes de las ocho de la noche.
Lu Qi retiró la mano.
Su estado físico había mejorado mucho últimamente.
Dormía cada vez más por la noche, a diferencia del pasado, cuando solo podía dormir dos o tres horas.
Aunque todavía tenía dolores de cabeza, la frecuencia había disminuido mucho.
—Tu asimilación de la medicina que te receté es bastante buena.
Añadiré dos hierbas más a la receta original.
Debes tener cuidado con estas dos y no beber alcohol.
Lu Qi asintió obedientemente.
Nunca había probado el tabaco ni el alcohol.
A los ojos de los demás, el responsable de la Familia Lu era Lu Xiu, así que no le correspondía a Lu Qi realizar este tipo de actividad de «beber».
Cheng Ling escribió una nueva receta para Lu Qi y sacó una pequeña caja redonda y morada del cubículo.
Dentro había un polvo finamente molido.
—Tu cuerpo se resfría con facilidad.
Cada vez que tomes la medicina, añade una cucharada de este polvo.
Tienes que ser constante con esto durante mucho tiempo.
Poco a poco, tu cuerpo ya no estará tan frío.
Lu Qi tomó la pequeña caja morada y la guardó en el bolsillo de su gabardina.
Sus movimientos eran lentos e inexplicablemente solemnes.
—Gracias, Cheng Ling.
—No tienes que agradecérmelo.
Solo paga los honorarios médicos más tarde.
Lu Qi negó con la cabeza y se rio.
Cheng Ling entró en la cocina.
Un momento después, salió con un cuenco de medicina negra.
—Sss, qué caliente está.
Después de que Cheng Ling dejó el cuenco sobre la mesa, se frotó los dedos en los lóbulos de las orejas de una manera adorable.
Esto era lo que Xie Ying le había enseñado, y el efecto era muy bueno.
—Esta medicina es muy amarga…
—¿Quieres que le ponga un poco de azúcar cande?
Lu Qi escuchó el tono de Cheng Ling, que sonaba como si estuviera engatusando a un niño, y negó con la cabeza con una sonrisa.
Para él, tomar medicinas no era nada fuera de lo común.
Por muy amarga que fuera la medicina, podía tragarla sin inmutarse, por no mencionar que la de Cheng Ling era muy eficaz.
Cogió el cuenco y se bebió la medicina con rapidez, pero con elegancia.
Cheng Ling se dio cuenta de que Lu Qi siempre parecía sonreír levemente.
Su expresión nunca había cambiado mucho.
La pantalla del teléfono sobre la mesa se iluminó de nuevo.
Era un mensaje de WeChat de Lu Xiu.
[ Super Chico Guapo ]: ¿Ya han terminado?
Dense prisa y sálvenme.
Cheng Ming es un plasta.
¡Tengo mucho sueño!
Cheng Ling sonrió y sus ojos se curvaron como lunas crecientes mientras le pasaba el teléfono a Lu Qi.
—Alguien pide ayuda.
Lu Qi dejó el cuenco vacío y miró su reloj.
La manecilla de la hora ya señalaba las once.
—Es un poco tarde y mañana tienes clase.
No te molestaré más.
—Vale, entonces te acompaño.
Está oscuro y hay algunos baches.
Lu Qi no rechazó la amabilidad de Cheng Ling.
Asintió, y cada uno cogió un paraguas y caminaron hacia la residencia Cheng.
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