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ser la hija del duque? puede que no esté tan mal. - Capítulo 1

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  4. Capítulo 1 - 1 ¿Por qué tengo el cabello verde
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1: ¿Por qué tengo el cabello verde?

1: ¿Por qué tengo el cabello verde?

> “¿Por qué hay cortinas… con encaje?” Yoo Ha-rin abrió los ojos lentamente, esperando ver el techo gris de su pequeño apartamento en Seúl.

En lugar de eso, vio un dosel de seda, un espejo dorado del tamaño de una puerta… y su reflejo.

“¿Quién… quién es esa?” Se acercó tambaleando al espejo.

La chica que la miraba tenía el cabello verde menta brillante, ojos azul pastel, pestañas imposiblemente largas y una expresión que parecía sacada de un retrato caro.

“No.

No, no, no.

¡Esto es CGI!

¡Esto no es mi cara!” Parpadeó, se pellizcó, y gritó.

—¡AAAHHH!

Después del tercer grito, se dejó caer en la cama.

“Tranquila, Ha-rin.

Esto es un sueño.

Solo comiste ramen vencido.

Vas a despertar.

Uno… dos…” Abrió un ojo.

Seguía viendo el cabello verde.

“Tres.

Estoy maldita.” De repente, un nombre vino a su mente.

Seraphina von Edevane.

El corazón le dio un vuelco.

“¡No puede ser!

¡Soy la villana del libro que estaba leyendo!

La loca del cabello verde que trató de envenenar al príncipe.

¡La que termina exiliada!” Se cubrió la cara con las manos.

—Estoy muerta.

Literalmente muerta.

Justo en ese momento, la puerta se abrió.

—Hermana, ¿qué estás—?

Ha-rin se congeló.

En el umbral estaba Lucien Edevane, su supuesto hermano mayor: alto, elegante, y con esa sonrisa peligrosa de quien nunca se despeina.

“Oh, no.

Es el tipo perfecto.

El que siempre sospecha.

¡Voy a morir en cinco minutos!” —Ah… Lucien, hermano de mi sangre y… carne… —empezó a decir, sudando—.

Qué agradable… es… su… existencia.

Lucien arqueó una ceja.

—¿Perdón?

—Digo, buenos días.

Jeje.

El sol… brilla… ¿Verdad?

Muy brillante.

Casi tanto como su rostro de perfección genética.

Silencio.

Lucien la observó con la mirada afilada.

—¿Te golpeaste la cabeza?

—¡No!

Solo… medité.

Y decidí ser… amable.

—¿Tú?

—Sí, ¿por qué todos dicen eso con cara de trauma?

“Genial, Ha-rin.

Primer día y ya piensan que perdiste la razón.

Cinco estrellas.” Lucien suspiró.

—Llamaré a Marianne.

Quizá el médico de palacio pueda venir— —¡NO!

Digo… no es necesario.

Estoy perfectamente cuerda.

Jeje.

Entra Marianne, la doncella.

—Milady, escuché un grito, ¿ocurrió algo?

—¡Nada, nada!

Solo… un pequeño ataque de autoconciencia.

—… Lucien se cruzó de brazos.

Marianne la observó con cara de miedo reverencial.

—Milady, ¿puedo preguntarle por qué… le sonríe al espejo?

—Porque… me quiero.

El amor propio es importante.

—¿El… amor propio?

—Sí.

¡Deberías intentarlo, Marianne!

Lucien palideció.

—Definitivamente está poseída.

—¡No lo estoy!

—¿Entonces por qué acabas de decirle a una sirvienta que se “ame a sí misma”?

—¡Porque es sano emocionalmente!

“Oh no, esto suena peor de lo que pensaba.” Antes de que pudiera arreglar el desastre, una voz profunda resonó desde el pasillo.

—¿Qué es todo este alboroto?

El aire se heló.

El Duque Edevane entró en la habitación.

Alto, imponente, con expresión de “nada me sorprende”… hasta que vio a su hija.

Seraphina —es decir, Ha-rin— sonrió nerviosamente y saludó con la mano.

—¡Buenos días, padre!

¿Dormiste bien?

Te traje… amor y energía positiva.

El silencio fue mortal.

Lucien tragó saliva.

Marianne se persignó.

El duque dejó escapar una exhalación lenta.

—…¿Quién eres y qué hiciste con mi hija?

Ha-rin pestañeó.

—¿Eh?

—Seraphina jamás me saludaría sin reclamar algo, y jamás sonreiría sin una razón.

—Oh, bueno… ¡las personas cambian!

—¿En una noche?

—Tal vez dormí bien.

Lucien se acercó al padre y susurró: —Creo que necesitamos un exorcista.

—Estoy de acuerdo.

—¡NO NECESITO UN EXORCISTA!

“Ok, Ha-rin… esto va bien.

Todos piensan que estás loca.

Maravilloso debut.” —¿Por qué no vas a descansar, hija?

—dijo el duque con tono diplomático.

—Sí, eso haré.

Dormiré.

Mucho.

Muy lejos de aquí.

Se inclinó torpemente y corrió fuera del salón, dejando al duque mirando la puerta con absoluta confusión.

—…Lucien.

—Sí, padre.

—Manda traer al médico.

O al sacerdote.

O ambos.

Fin del Capítulo 1.

REFLEXIONES DE LOS CREADORES Seren_Aris siendo sincera se me hace un poco divertido escribir esto espero les guste!

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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