ser la hija del duque? puede que no esté tan mal. - Capítulo 17
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- Capítulo 17 - 17 El Castigo del Establo el musical que nadie pidió
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17: El Castigo del Establo: el musical que nadie pidió 17: El Castigo del Establo: el musical que nadie pidió > “Día ciento cincuenta y dos: El duque dijo ‘silencio y trabajo’.
Así que, obviamente, hicimos lo contrario.” — La venganza del duque El duque Edevane había sido claro: > “Como castigo por su comportamiento inaceptable en la capital… limpiarán el establo.
En trajes de gala.
Sin magia.
Y sin quejas.” Seraphina: —¿Qué clase de tortura psicológica es esta?
Kael: —La más efectiva que conozco.
Elena, siempre optimista: —Podría ser peor.
Seraphina: —¿Peor que esto?
Elena: —Podríamos estar estudiando etiqueta.
Seraphina: —Touché.
Aiden y Cedric observaban la escena desde la valla.
Cedric: —¿Deberíamos ayudar?
Aiden: —¿Y arruinar el espectáculo?
Ni loco.
— El silencio antes del caos El establo estaba tan silencioso que hasta las gallinas se habían ido por precaución.
Seraphina frotaba el piso con un cepillo.
Kael, con la paciencia en negativo, le susurró: —Por favor, no hagas nada raro.
Seraphina: —Yo, rara?
Kael: —Sí.
Tú, rara.
Seraphina (mirando al techo): —¿Sabes?
Este silencio… inspira.
Kael se giró lentamente.
—Seraphina.
No.
Seraphina: —Seraphina sí.
Y entonces, sin aviso, empezó a cantar.
— 🎵 La canción del castigo (versión caótica) 🎶 “Limpia, limpia, nobleza fina~ con la pala y la ruina~ Si el duque nos ve brillar~ ¡Nos hace volver a fregar~!” 🎶 Elena, que al principio intentó contener la risa, terminó uniéndose: 🎶 “Con escobas de gala, al compás del destino, nuestra dignidad… ¡ya se fue por el camino!” 🎶 Kael: —No pienso participar.
Seraphina (cantando, apuntándolo con el cepillo): 🎶 “Y nuestro tutor tan sabio~ hoy limpia con el alma y el cabello rizado~” 🎶 Kael: —…Eso fue innecesario.
Aiden (desde la valla, riendo): —¡Kael, canta o te subo el tono con magia!
Kael (muriendo por dentro): 🎶 “Por favor que me trague la tierra~” 🎶 Cedric, ya doblado de risa, se unió también: 🎶 “Con disciplina y compostura real~ ¡El establo ahora tiene orquesta imperial~!” 🎶 Seraphina, girando como si tuviera falda de ballet: 🎶 “El duque va a gritar~ pero vale la pena cantar~” 🎶 — El espectáculo improvisado El ruido atrajo a los sirvientes.
Luego, a los guardias.
Y finalmente… al duque.
El duque se quedó congelado en la entrada del establo, viendo a su hija y a sus “cómplices” bailando entre cepillos y cubetas, con los príncipes haciendo palmas al ritmo.
Su expresión pasó por shock, ira, incredulidad, resignación… y finalmente, histeria contenida.
Marianne, a su lado, susurró: —¿Debemos detenerlos?
El duque: —No.
—¿No?
—Estoy esperando a que el cielo me dé una señal para reír o llorar.
Seraphina, girando con su cepillo: —¡Padre, mire!
¡Estamos purificando el alma de los establos!
Kael, exhausto: —Y enterrando la mía en el proceso.
Elena: —¡Dígalo, Kael!
¡Sienta el ritmo!
Kael: —Siento un infarto, no el ritmo.
— Ovación real involuntaria En ese momento, los reyes llegaron al patio (avisados por el escándalo).
Al ver la escena, la reina soltó un gritito de risa, y el rey se dobló en dos.
—¿Están… cantando sobre limpiar?
—preguntó la reina.
—Sí —respondió el duque, con la mirada vacía—.
Y lo hacen en armonía.
El rey se secó una lágrima de la risa.
—¡Por todos los dioses!
¡Déjalos terminar!
Esto es arte contemporáneo.
La canción concluyó con todos los presentes aplaudiendo.
Seraphina, con reverencia teatral: —Gracias, gracias.
Somos el Trío del Caos y los dos príncipes en Do mayor.
Cedric: —No, por favor no me incluyas.
Aiden: —Ya es tarde.
Estás en la banda.
El duque se tapó el rostro.
—Dios… dame paciencia, porque si me da fuerza… los mato con ritmo.
— Epílogo: El castigo que se volvió leyenda Los rumores viajaron rápido.
A la mañana siguiente, el periódico mágico de la capital publicó en portada: > “¡Musical Real en los Establos del Duque!
Los jóvenes nobles reinventan la limpieza con coreografía incluida.” La reina mandó pedir una grabación mágica “para fines culturales”.
El duque… confiscó todas las escobas del castillo.
Kael fue visto con una copa de vino y mirada perdida.
Seraphina le dijo: —¡Vamos, Kael!
¿No fue divertido?
Kael: —Tengo secuelas auditivas.
Elena: —Pero admites que armonizamos bien.
Kael: —Sí.
Desafortunadamente.
Seraphina sonrió.
—Entonces… misión cumplida.
— > “Conclusión del día: Nos mandaron a limpiar establos, y terminamos dando un concierto.
Somos incorregibles.
Y orgullosos de ello.”
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