ser la hija del duque? puede que no esté tan mal. - Capítulo 19
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- Capítulo 19 - 19 El día que Seraphina intentó cocinar y el duque activó el protocolo de emergencia
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19: El día que Seraphina intentó cocinar (y el duque activó el protocolo de emergencia) 19: El día que Seraphina intentó cocinar (y el duque activó el protocolo de emergencia) > “Si Kael puede cambiar, yo también puedo madurar.” — Seraphina, cinco minutos antes del desastre.
— Inspiración peligrosa Después del extraño episodio del Kael amable, Seraphina despertó con una nueva determinación.
Seraphina (mirándose al espejo): —Si él pudo ser dulce y atento, yo también puedo ser responsable… ¡y útil!
La doncella: —¿Útil… cómo, mi lady?
Seraphina (con una sonrisa demasiado confiada): —Hoy… ¡voy a cocinar!
La doncella palideció.
—…¿Cocinar, usted?
Seraphina: —¡Sí!
¿Qué podría salir mal?
Narrador: > Todo.
Todo podría salir mal.
— El comienzo del desastre culinario En la cocina, los chefs se apartaron lentamente cuando ella entró con el delantal del duque (tres tallas más grande) y una sonrisa temeraria.
Seraphina: —¡Hola a todos!
Hoy, la futura duquesa de Edevane cocinará su propio desayuno.
Chef principal: —…¿Con o sin supervisión mágica?
Seraphina: —Sin magia.
¡Así sabrá más auténtico!
Kael (entrando justo en ese momento): —No.
Seraphina: —Sí.
Kael: —No.
Seraphina: —Ya encendí el fuego.
Kael: —Dioses… Aiden apareció con una manzana.
—¿Qué pasa aquí?
Kael (cansado): —Tu amiga decidió acabar con la mansión por medios gastronómicos.
— El nacimiento del caos culinario Seraphina agitaba una cuchara de madera con energía peligrosa.
—¡Esto va bien!
¡Mira, no se quema!
Kael: —Porque no has encendido la sartén correcta.
Seraphina: —Ah… ¿esa otra perilla?
Kael: —¡NO—!
BOOM.
Una llamarada azul salió del fogón.
Los sirvientes gritaron, los gatos huyeron, y Kael cayó al suelo cubriéndose la cara.
Elena entró corriendo.
—¿Qué fue ese ruido?
Kael (tozando): —Tu amiga acaba de reinventar la pirotecnia.
Seraphina: —Ups.
Pero mira, ¡ahora huele a tostadas!
Kael: —Eso es mi cabello, Seraphina.
— El intento de salvación Aiden y Cedric se unieron al caos, porque claramente nadie tenía instinto de supervivencia.
Cedric: —¿Qué están cocinando?
Kael: —Una sentencia de muerte.
Seraphina: —¡Tarta de manzana!
Elena (susurrando): —Creo que eso era sopa hace un minuto… Cedric (mirando la masa flotante): —¿Por qué se mueve sola?
Seraphina: —¡Es que le puse un toque mágico para que suba más rápido!
Kael: —¡No se le pone magia a la masa!
¡Eso la convierte en criatura viva!
Seraphina: —¿Qué?
Masa burbujeante empieza a saltar del bol.
Aiden: —¡SE ESTÁ ESCAPANDO!
Elena: —¡ALGUIEN AGARRE ESA COSA!
— El protocolo del duque En ese mismo instante, en su despacho, el duque Edevane levantó la cabeza.
Un temblor recorrió el suelo.
Levitaban partículas de harina.
Marianne entró con una taza de té.
—Cariño, ¿otra vez hay explosiones?
El duque suspiró.
—Sí.
Y esta vez… huele a mantequilla.
Sacó una campanilla plateada y la hizo sonar.
Un mayordomo apareció de inmediato.
—¿Señor?
—Active el protocolo de emergencia.
—¿Nivel?
—Nivel tres.
—¿El de evacuación parcial o el del exorcista?
—Ambos.
— El caos alcanza su clímax De vuelta en la cocina, la tarta ahora bailaba.
Literalmente, giraba sobre la mesa cantando una nota aguda (posiblemente del hechizo mal pronunciado de Seraphina).
Elena: —¡Seraphina, tu tarta tiene ritmo!
Seraphina: —¡Mira, Kael!
¡Otra oportunidad para un musical!
Kael: —NO.
Pero ya era tarde.
Seraphina comenzó a cantar mientras la tarta hacía eco con sonidos mágicos.
🎶 “Sabe a desastre, huele a ilusión, la cocina entera perdió la razón~” 🎶 Cedric: —¿Por qué siempre terminamos en musicales?
Aiden: —Porque viajamos con ella.
— La llegada del duque Las puertas se abrieron con estrépito.
El duque, cubierto de ceniza, entró seguido de guardias y un mago de limpieza.
El duque (mirando la tarta viva): —No.
No quiero saber.
Kael: —Gracias, mi señor.
El duque: —Solo… sáquenla de aquí antes de que cante otra vez.
Seraphina (inocente): —¿Pero padre, no está adorable?
El duque (con voz mortal): —Seraphina.
Seraphina: —Sí, papá.
El duque: —Prohibido entrar a la cocina.
Seraphina: —Por cuánto tiempo.
El duque: —Hasta que los dioses me perdonen.
— Epílogo del desastre culinario Esa noche, mientras Kael curaba su ego chamuscado y los demás seguían quitándose harina del cabello, Seraphina escribió: > “Conclusión: Cocinar parece fácil… Hasta que tu pastel te canta una serenata.” Y Kael, con una copa de vino, anotó en su propio diario: > “Nota mental: esconder todos los utensilios de cocina.
Y tal vez las escobas mágicas también, por si acaso.”
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