ser la hija del duque? puede que no esté tan mal. - Capítulo 22
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- Capítulo 22 - 22 El día que Seraphina recordó que tiene madre y nadie más lo hizo
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22: El día que Seraphina recordó que tiene madre (y nadie más lo hizo) 22: El día que Seraphina recordó que tiene madre (y nadie más lo hizo) > “A veces siento que mi familia necesita terapia.
Luego me acuerdo de quién soy y entiendo que sería una tragedia colectiva.” — Seraphina Edevane.
— El día amaneció tranquilo… demasiado tranquilo Después del escándalo de los rumores, la mansión Edevane estaba sorprendentemente en paz.
Seraphina desayunaba tranquilamente con Kael, Marianne (la administradora del hogar) y el duque.
El duque, con su taza de café, disfrutaba los pocos minutos sin explosiones mágicas.
Kael tomaba notas sobre el horario de estudios.
Todo iba… bien.
Hasta que Seraphina, con toda la inocencia del mundo, dejó su cuchillo, ladeó la cabeza y preguntó: —Por cierto… ¿dónde está mamá?
— La mesa enmudeció El duque se quedó congelado, aún con la taza en los labios.
Kael se atragantó con el té.
Marianne soltó el tenedor y fingió una sonrisa que decía “socorro divino”.
Seraphina los miró, parpadeando.
—¿Qué pasa?
¿Dije algo raro?
Kael (tosiendo): —N-No, claro que no, solo que… ejem… el clima está precioso hoy, ¿no?
Seraphina: —No cambies de tema, Kael.
Estoy hablando de mi madre.
Marianne (forzando una risa): —¿Madre?
¡Oh, claro, claro!
Eh… ¿qué madre?
Seraphina: —…¿La mía?
Silencio.
El reloj de pared marcó los segundos más incómodos en la historia del ducado.
— El duque entra en modo error 404 El duque pestañeó lentamente.
—¿Mujer… esposa… madre?
Kael (susurrando): —Mi señor, respire.
Duque: —¿Tenía yo una de esas?
Marianne (susurrando): —¡Cállese, duque, cállese!
Seraphina: —¿Qué están susurrando?
Kael (rápido): —¡Nada!
Estábamos, eh… practicando canto coral.
Seraphina (sospechosa): —¿En susurros?
Kael: —Versión minimalista.
— El pánico administrativo Marianne se levantó de golpe.
—¡Voy por más té!
Seraphina: —Aún tengo té.
Marianne: —Voy por más de todo.
Kael intentó cambiar de tema.
—Mi lady, hoy deberíamos repasar historia del imperio.
Seraphina: —Perfecto, empezando por la historia de mi madre desaparecida, ¿no?
Kael cerró los ojos.
—Dioses… — La conspiración del silencio Seraphina cruzó los brazos, seria.
—Ok.
Nadie dice nada.
Entendido.
Kael: —Excelente, tema cerrado entonces.
Seraphina (mirándolo directo): —No.
Tema abierto, investigado y posiblemente explosivo.
Kael: —Por favor, no explotes nada.
Seraphina: —Depende de cuánto tarden en contarme la verdad.
Marianne regresó con una bandeja llena de dulces (soborno diplomático).
—¿Quieres pastel, mi lady?
Seraphina: —Solo si viene con respuestas.
El duque, finalmente, habló.
—Seraphina… sobre tu madre… Todos lo miraron.
Duque (confuso): —…creo que se fue.
Kael: —¿A dónde?
Duque: —No sé.
Tal vez al mercado.
Hace… diecisiete años.
Kael se tapó la cara.
Marianne murmuró: —El mercado más largo de la historia.
— Seraphina entra en modo detective Seraphina (determinada): —Está bien.
Si nadie quiere contarme, ¡la encontraré yo misma!
Kael: —No puedes simplemente salir a buscar a una mujer perdida hace más de una década.
Seraphina: —¿Ah, no?
Mira cómo sí.
Kael: —Por favor no.
Seraphina: —Kael, ¿quieres venir?
Kael: —No.
Seraphina: —Perfecto, vienes conmigo.
Marianne (susurrando al duque): —¿Le decimos que su madre mandó una carta hace años?
Duque: —¿Mandó?
Marianne: —Usted la usó para encender la chimenea, señor.
Duque: —Ah… eso explica el aroma floral ese día.
— El intento de distracción Aiden y Elena entraron justo a tiempo para presenciar el desastre.
Aiden: —¿Qué pasa aquí?
Kael: —Tu amiga acaba de iniciar una búsqueda espiritual y posiblemente una guerra familiar.
Elena: —Otra vez.
Seraphina: —¡Estoy buscando a mi madre!
Aiden: —¿Tienes pistas?
Seraphina: —Solo mi intuición y un retrato sospechosamente ausente en toda la casa.
Aiden: —Eso suena a trama de misterio… me apunto.
Kael: —Tú no ayudas.
— El colapso del duque Mientras tanto, el duque caminaba en círculos.
—No puede ser… ¿cómo se me olvidó que estaba casado?
Marianne: —Porque su esposa era demasiado normal para sobrevivir a esta familia, probablemente.
Duque: —…Sí, eso tiene sentido.
— Epílogo de la amnesia selectiva Esa noche, Seraphina se sentó junto a la ventana, con su diario abierto.
> “Hoy descubrí que mi familia sufre amnesia selectiva.
O mi madre es un fantasma.
O ambas.
Mañana empezaré mi investigación.” Kael, en su habitación, escribió en el suyo: > “Nuevo objetivo: mantener con vida a Seraphina mientras busca a una mujer que tal vez exista.
Posibilidades de éxito: 0.3%.” Y el duque, desde su cama, murmuró medio dormido: > “Amor mío… si vuelves, trae pan del mercado.”
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