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ser la hija del duque? puede que no esté tan mal. - Capítulo 26

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  4. Capítulo 26 - 26 Regreso al castillo o el día en que Amelia descubrió que su familia necesita exorcismo no protocolo
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26: Regreso al castillo (o el día en que Amelia descubrió que su familia necesita exorcismo, no protocolo) 26: Regreso al castillo (o el día en que Amelia descubrió que su familia necesita exorcismo, no protocolo) > “Me fui porque me aburría la nobleza… y vuelvo para encontrar una telenovela medieval con música de fondo.” — Amelia von Edevane.

— El puerto de Asterion Después de cinco años en alta mar, Amelia descendió del barco con elegancia.

Su cabello ondeaba al viento, su capa azul marino brillaba, y su gato Marqués la seguía con aire aristocrático.

—Bien, Marqués —dijo, ajustándose los guantes—, volvamos a casa.

El gato maulló.

—Sí, sí, prometo no abofetear a Edevane.

A menos que lo merezca.

Subió al carruaje rumbo al castillo con la serenidad de quien cree que todo estará en orden.

Pobre alma inocente.

— Mientras tanto, en el castillo Edevane… Lucian y Kael estaban corriendo por el pasillo porque Seraphina había decidido probar un nuevo invento: “la máquina para doblar el tiempo”, que básicamente era una tetera con runas pegadas con cinta mágica.

Kael gritaba: —¡Te dije que no activaras eso dentro del salón!

Seraphina (desde la distancia): —¡Es por el bien de la cienciaaa!

Lucian: —¡PADREEEEE!

¡HIZO EXPLOTAR EL RELOJ FAMILIAR!

El duque, en su despacho, respiró hondo.

—Otra vez no… Fue justo en ese momento cuando un sirviente entró, pálido.

—S-señor duque… hay una dama solicitando audiencia.

Dice que es su esposa.

El duque se quedó congelado.

—¿Mi qué?

— La llegada triunfal (y traumática) Las puertas se abrieron y Amelia entró con toda la elegancia de una reina sin corona.

Su sola presencia hizo que el tiempo pareciera detenerse (y que Kael se atragantara con su té).

Duque Edevane, con la voz temblorosa: —…A-Amelia.

Amelia (sonriendo): —Querido.

Un silencio sepulcral.

Luego: Lucian gritó: —¡¿MAMÁ?!

Seraphina apareció detrás del sofá, con una tetera humeante.

—¿MAMÁAAA?!

Amelia los observó a todos, con una expresión que pasó de ternura a horror puro.

—¿Qué… qué es esto?

Kael intentó explicarse, pero el duque solo murmuró: —Caos.

Es caos, Amelia.

Desde el día en que te fuiste, no ha habido silencio ni un solo desayuno normal.

Amelia se cubrió la cara con las manos.

—Me fui quince años, y mi familia se convirtió en una obra de comedia ambulante.

— Reencuentros y confusiones Seraphina corrió hacia ella, abrazándola con fuerza.

—¡Mamá!

¡Pensé que te habían secuestrado por piratas!

Amelia (riendo): —Casi, pero terminé dirigiéndolos.

Lucian: —…¿Perdón, qué?

Amelia: —Ah, nada, cosas de adultos.

Kael: —Así que usted es la famosa Amelia von Edevane… Amelia: —¿Y tú eres el tutor que hizo explotar el invernadero?

Kael: —…Fue un accidente científico.

Amelia: —“Accidente científico”, sí, claro.

Así empezó mi matrimonio también.

El duque suspiró.

—Dioses, dame paciencia.

Amelia lo miró con dulzura.

—Ay, querido… te volviste más arrugado.

—Y tú más temeraria.

—¡Gracias!

— La cena del reencuentro (o el infierno gourmet) Esa noche, Amelia insistió en cocinar para su familia.

Error número uno.

Seraphina se ofreció a ayudar.

Error número dos.

Resultado: la cocina parecía zona de guerra.

Lucian salió cubierto de harina, Kael tenía salsa en el cabello, y el duque comía en silencio con expresión resignada.

Amelia: —Bueno, no está tan mal… Seraphina: —Mamá, eso se mueve.

Amelia: —Es que está fresco.

Lucian: —¡SE MUEVE, MAMÁ!

— Epílogo del caos familiar Más tarde, ya en su habitación, Amelia se sentó frente al espejo y sonrió.

> “Volví a casa.

Y no reconozco a nadie… pero qué divertido se siente.” Desde el pasillo, se escuchó a Seraphina gritar: —¡MAMÁ, PAPÁ DICE QUE NO PUEDO TENER LABORATORIO EN EL TECHO!

Y la respuesta inmediata del duque: —¡PORQUE NO ES SEGUROOO!

Amelia suspiró con ternura.

—Sí, definitivamente… esto es mejor que cualquier aventura.

Marqués, su gato, saltó al alféizar y maulló.

Amelia lo acarició.

—Bienvenido al verdadero campo de batalla, Marqués: la familia.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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