ser la hija del duque? puede que no esté tan mal. - Capítulo 3
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- Capítulo 3 - 3 Manual para no arruinar una salida noble spoiler fracasa
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3: Manual para no arruinar una salida noble (spoiler: fracasa) 3: Manual para no arruinar una salida noble (spoiler: fracasa) > “Nuevo día, nueva oportunidad para no parecer una loca.” Seraphina se miró al espejo.
Su cabello verde estaba peinado en un recogido impecable gracias a Marianne, quien aún la observaba con expresión de “mi señora podría empezar a cantar sobre la amistad en cualquier momento”.
—Milady —dijo Marianne—, el duque ordenó que asista al paseo de esta mañana.
—¿Paseo?
¿Con quién?
—Con el príncipe heredero.
“¿El príncipe?
¡El protagonista del libro!
¡El que debería odiarme!” —Eh… ¿y si decimos que me enfermé?
—Ya enviaron los carruajes.
—¿Y si me enfermo ahora?
—Milady… —Está bien, iré.
Pero si muero de vergüenza, que mi lápida diga ‘murió intentando ser educada’.
— Jardines del palacio real.
Lucien estaba esperándola junto al carruaje, elegantísimo como siempre, con esa sonrisa de “estoy disfrutando tu sufrimiento”.
—¿Lista, hermana?
—preguntó con tono burlón.
—¿Puedo decir que no?
—No.
—Entonces… sí.
Estoy tan lista que… casi me desmayo de la emoción.
—Procura no hacerlo frente al príncipe —murmuró Lucien, ayudándola a subir—.
Ya hay suficientes rumores sobre ti.
—¡No haré nada raro!
Lo juro.
Corte a: diez minutos después.
El carruaje se detuvo frente al jardín real.
Seraphina bajó con una sonrisa que temblaba.
Allí estaba el Príncipe Aiden: rubio, alto, con esa aura de perfección peligrosa.
En la novela, él la detestaba por ser arrogante.
“Ok, Ha-rin, no grites, no tartamudees, no digas ‘su cara parece un filtro de Instagram’…” —Milady Seraphina —dijo Aiden con una ligera reverencia.
—Su alteza —respondió ella, intentando imitar el tono elegante… y fallando—.
Qué… lindo día para la fotosíntesis.
Silencio absoluto.
Lucien se llevó una mano a la cara.
—¿Fotosíntesis?
—repitió el príncipe.
—Eh… digo, para… disfrutar del sol.
¡Eso!
Disfrutar del sol.
—…Ah.
Claro.
El paseo comenzó.
Los nobles caminaban lentamente, comentando flores y modas.
Seraphina, por su parte, iba mirando todo como si fuera un zoológico de porcelana.
—Es impresionante, ¿verdad?
—dijo Aiden.
—Sí, parecen filtros caros de una app —respondió sin pensar.
—¿Perdón?
—Eh… quise decir que son… encantadores.
Un noble detrás de ellos murmuró: —¿La hija del duque acaba de decir “app”?
—Debe ser un dialecto nuevo.
Lucien la fulminó con la mirada.
—Seraphina.
Por favor.
—Lo siento, se me escapó.
—¿Qué se te escapó?
—Mi dignidad.
“Perfecto.
Primer día público y ya soy tendencia en el reino.” Cuando el grupo se detuvo frente a un rosal, el príncipe intentó romper el silencio.
—Esa flor se llama “Luz del Alba”.
Es muy rara.
—Oh, me encantan las flores.
—¿De verdad?
—Sí.
No puedo mantenerlas vivas, pero me encantan.
Lucien tosió tan fuerte que casi se atraganta.
—Hermana, tal vez deberías… observar en silencio.
—Sí, buena idea.
Observar.
No hablar.
Pasaron unos minutos en silencio hasta que una mariposa se posó en su falda.
—¡Oh, qué linda!
—exclamó ella, feliz—.
¡Hola, señorita mariposa!
El príncipe parpadeó.
Los nobles la observaron, horrorizados.
Lucien murmuró entre dientes: —Definitivamente poseída.
Confirmado.
Al regresar al carruaje, el duque los esperaba en la entrada del palacio.
—¿Cómo fue el paseo?
—preguntó con tono neutro.
—Inolvidable —dijo Lucien, seco.
—Catastrófico —susurró un guardia.
—…Fotogénico —añadió Seraphina, sonriendo con nervios.
El duque la miró largo y tendido, con expresión seria.
—Hija.
—¿Sí, padre?
—Mañana no saldrás del palacio.
—¿Castigo?
—Prevención.
“Perfecto.
Día dos y ya estoy en arresto floral domiciliario.” Fin del Capítulo 3.
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