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ser la hija del duque? puede que no esté tan mal. - Capítulo 6

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  4. Capítulo 6 - 6 Santo té bendito exorcicen al tutor también
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6: Santo té bendito, exorcicen al tutor también 6: Santo té bendito, exorcicen al tutor también > “Día cinco: no sabía que estudiar podía ser considerado una amenaza para la estabilidad familiar.” Seraphina estaba concentrada en su clase de “conversación elegante”.

Kael, su tutor, estaba frente a ella con una pila de libros, y ambos parecían demasiado entretenidos para tratarse de una lección seria.

—Ok, repite conmigo —dijo Kael—: “Es un placer conocerle, su excelencia.” —“Es un placer conocerle, su existencia.” —No, excelencia.

—Dije eso.

—No, dijiste existencia.

—Bueno, también aplica.

—…Tienes razón.

Ambos se miraron por un segundo y estallaron en carcajadas.

Marianne, que observaba desde el rincón, suspiró como quien presencia un crimen.

—Milady, se supone que debe aprender etiqueta, no filosofía.

—¡La filosofía también es elegante!

—protestó Kael.

—¡Sí!

—añadió Seraphina—.

¡Las damas profundas están de moda!

—Las damas locas no —susurró Marianne.

En ese momento, Lucien pasó por el pasillo y se detuvo al oír las risas.

—Otra vez esos dos —murmuró, abriendo la puerta.

—¡Lucien!

—saludó Seraphina, brillante—.

¡Acabamos de descubrir que la etiqueta es una construcción social opresiva!

Lucien parpadeó.

—…¿Qué?

—Y que los modales son solo una ilusión impuesta por el poder feudal —añadió Kael con seriedad.

—¿Qué clase de tutor eres?

—Uno con pensamiento crítico.

—¡Uno poseído!

—replicó Lucien.

En ese preciso instante, el duque apareció detrás de él.

—¿Poseído quién?

—preguntó con calma peligrosa.

Lucien señaló hacia el interior del aula.

—Ellos.

El duque los miró.

Kael sostenía un abanico en alto, declamando como actor de teatro.

Seraphina le respondía con frases en latín mal pronunciado que acababan en “-itus elegantus”.

—Por todos los santos… —murmuró el duque.

—¡Padre!

—dijo Seraphina, alegre—.

¡Estamos practicando!

—¿Qué… exactamente?

—Modales teatrales con proyección vocal.

—…¿Y por qué hay incienso?

—Ambiente académico —respondió Kael.

—Huele a iglesia.

—Más espiritualidad, mejor concentración.

—Definitivamente poseídos, —susurró Lucien.

—¡No estamos poseídos!

—protestó Seraphina—.

¡Estamos iluminados!

—Eso diría alguien poseído —replicó el duque con los ojos entrecerrados.

—¡Milord!

—intervino Kael, poniéndose de pie con solemnidad fingida—.

Juro por mi carrera educativa que su hija está progresando.

—¿Progresando hacia dónde?

¿El manicomio?

—¡Hacia la iluminación cultural!

—dijo Seraphina, levantando la mano como si hiciera un juramento revolucionario.

El duque se llevó las manos a la cabeza.

—Lucien.

—Sí, padre.

—Manda llamar a un sacerdote.

—¿Uno o dos?

—Trae dos por si el primero se desmaya.

—¡Padre, no necesitamos exorcismo!

—gritó Seraphina.

—Exacto —añadió Kael—.

Solo café.

—¿Café otra vez?

—preguntó el duque, horrorizado—.

¡Eso suena como una sustancia demoníaca!

—No, es celestial —corrigió ella.

—¡Basta!

—rugió el duque—.

¡Ambos quedan oficialmente castigados!

—¿Castigados?

—preguntó Seraphina.

—Sí.

Nada de clases conjuntas.

Ni “experimentos didácticos”.

Ni discursos sobre la etiqueta revolucionaria.

—Eso es censura.

—Eso es supervivencia.

Kael se inclinó con elegancia.

—Entonces… ¿quedamos despedidos o suspendidos?

—Suspensión temporal.

—Perfecto.

Tengo tiempo para escribir un libro: “Cómo perder tu empleo en tres carcajadas.” Lucien suspiró.

—Padre, con todo respeto, creo que el demonio es el humor.

—Entonces llamaremos a un monje con menos sentido del humor —gruñó el duque.

Cuando el duque y Lucien se marcharon, Seraphina y Kael se miraron… y sonrieron.

—Bueno —dijo Kael—, eso salió mejor de lo esperado.

—¡Sí!

Solo nos castigaron.

No nos exorcizaron.

—Progreso.

—Total.

“Y pensar que me daba miedo aburrirme en este mundo.” Fin del Capítulo 6.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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