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ser la hija del duque? puede que no esté tan mal. - Capítulo 8

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  4. Capítulo 8 - 8 Bienvenidos a la Capital por favor no la quemen
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8: Bienvenidos a la Capital (por favor, no la quemen) 8: Bienvenidos a la Capital (por favor, no la quemen) > “Día siete: el duque finalmente se rindió.

O quizá decidió sacrificarnos por la paz familiar.” El carruaje avanzaba por el camino empedrado rumbo a la capital imperial, rebotando cada pocos segundos.

Dentro, Seraphina y Kael estaban sentados frente a frente, como dos niños en una excursión escolar sin supervisión.

—Kael, ¿te das cuenta de que esto es un exilio diplomático?

—preguntó ella, apoyando la barbilla en las manos.

—Sí.

Lo llaman “educación avanzada”, pero todos sabemos que es “vayan lejos antes de que pierda la razón”.

—Qué sutil, ¿no?

—rió Seraphina—.

Apostaría a que Lucien lloró de alivio.

—Lloró, sí.

Pero de alegría.

El cochero los miró de reojo.

—Por favor, sus señorías, ¿podrían no cantar durante el viaje?

—No prometemos nada —respondieron al unísono.

— 🕊️ Llegada a la Capital Imperial La capital era un espectáculo de elegancia: avenidas llenas de flores, carruajes relucientes, nobles fingiendo no oler a dinero.

Kael suspiró teatralmente.

—Ah, el aroma de la hipocresía fresca por la mañana.

—Delicioso —dijo Seraphina—.

Huele a ego y perfume caro.

—Prometemos portarnos bien, ¿verdad?

—Claro.

Por lo menos… cinco minutos.

— El duque los había enviado con una carta dirigida al Colegio Imperial de Educación Noble, el lugar donde todos los herederos de familias importantes aprendían etiqueta, política y a mirar por encima del hombro correctamente.

Seraphina se bajó del carruaje con una sonrisa y un plan: no causar problemas.

Duró exactamente veinte segundos.

— La heroína aparece En el patio del colegio, una joven de cabello dorado miel y ojos suaves color avellana caminaba con una pila de libros tan grande que apenas veía por dónde iba.

Su nombre: Elena de Arven.

Dulce, educada, encantadora… e increíblemente torpe.

—Oh cielos, cielos, ciel— ¡AAAAH!

La pila de libros voló por el aire.

Y justo en ese momento, Seraphina doblaba la esquina.

Impacto directo.

Ambas cayeron al suelo, cubiertas de papeles, plumas y dignidad perdida.

—¡Lo siento mucho!

¡No vi por dónde—!

—balbuceó Elena.

—¡No, no, fue mi culpa!

¡Yo iba pensando en política internacional!

—¿Qué?

—Nada, cosas de reencarnadas— digo, de realeza pensativa.

Kael se asomó desde atrás con cara de “ya empezó el desastre”.

—Milady, ¿ya chocó con la primera persona del día?

—Sí, pero fue con estilo.

—Excelente.

Un nuevo récord.

Elena parpadeó, confundida pero intrigada.

—¿Son nuevos estudiantes?

—Exiliados educativos —respondió Kael.

—No le hagas caso —añadió Seraphina—, somos personas normales.

—Normales… —repitió Elena, mirando cómo Seraphina sacudía su vestido cubierto de tinta azul—.

Claro.

— El inicio del trío En pocos minutos, Seraphina y Elena estaban charlando como viejas amigas.

Elena, aunque al principio se mostraba tímida, empezó a reír con cada comentario absurdo de Seraphina.

—Entonces, ¿tú también odias las lecciones de etiqueta?

—preguntó Seraphina.

—¿Odiar?

No.

Solo… siento que me están entrenando para convertirme en un florero caro.

—¡Exactamente!

—gritó Seraphina, golpeando la mesa—.

¡Una florero solidario!

—Una florhermana.

—¡Sí!

Kael suspiró, sonriendo.

—Dioses, se duplicó el caos.

— De vuelta en el castillo… El duque, lejos de la capital, sintió un escalofrío.

Lucien levantó la vista de su té.

—¿Lo sintió, padre?

—Sí.

—¿Una perturbación en la fuerza?

—En la cordura.

—Deben estar haciendo amigos.

—Peor.

Están haciendo aliados.

— 🌸 De regreso al colegio Seraphina, Kael y Elena ahora eran inseparables.

Comían juntos, estudiaban juntos y, según los rumores, reían demasiado para ser nobles respetables.

Un profesor los detuvo una tarde.

—¡Ustedes tres!

¿Por qué se ríen en medio de la clase de diplomacia?

—Estamos practicando negociación emocional, profesor —dijo Kael.

—¿Y en qué consiste eso?

—En no llorar mientras se conversa con un noble insoportable —respondió Seraphina.

—Excelente técnica —susurró Elena, conteniendo la risa.

El profesor suspiró, derrotado.

—…Continúen.

— > “Día ocho: encontré una aliada.

Su nombre es Elena, y tiene la sonrisa de un ángel y la paciencia de un demonio entrenado.

Kael dice que ahora somos tres veces más problemáticos.

Yo digo que somos perfectos.” — Fin del Capítulo 8.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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